Decir que la vida puede ser una odisea no es un símil que nos resulte extraño. Además, es fácil de entender, se haya leído o no la obra a la que hace alusión. Y aunque hoy ninguno de nosotros nos abrimos camino a espadazos, sí que seguimos sintiendo los mismos temores, los mismos deseos, las mismas alegrías y cualquier otra emoción humana que Homero hizo