
Siempre ha llamado la atención que Italia sea capaz de producir algunas de las marcas más creativas del mundo y, sin embargo, no logren destacar en publicidad. Flumen Communications ha representado, desde 2001, una de las propuestas publicitarias más innovadoras de ese país, con una filosofía publicitaria basada en ofrecer comunicación integrada que abarca desde eventos a guerrilla pasando por punto de venta. “Si tuviéramos que compararnos con una agencia española, yo diría que Shackleton es la que más se parece a nuestra filosofía”, explica Paolo Torchetti, presidente de Flumen Communications.
Torchetti acaba de visitar Madrid para presentar el desembarco de The Name, su “international ideas factory”, en España. La oficina estará dirigida por Andrea Massa mientras que la dirección creativa correrá a cargo de Pepa Rojo, con la supervisión del laureado Carlos Anuncibay, director creativo europeo de the Name.
Uno de los interrogantes que surgieron en la rueda de prensa celebrada ayer por la noche es por qué han escogido este año, en plena crisis, para entrar en España. Torchetti dejó claro que la naturaleza de su estructura de empresa la hace perfectamente adaptada a este momento:
“Nacimos en octubre de 2001 con la intención de crear un approach integrado y no intentar replicar el modelo de competidores internacionales como WPP. Hoy en día todo el mundo habla de integración pero nosotros lo llevamos haciendo durante casi una década”.
La implantación de The Name en España responde a la visión de la compañía para crear hubs, puntos neurálgicos que funcionan como centro de operaciones. Madrid sirve como puerta de entrada a Latinoamérica, y Londres para América del Norte. “Juntos suman un público de más de 1.000 millones de personas”, explica Torchetti.
“Nuestra estrategia es muy sencilla. No queremos crecer por adquisiciones, no queremos crear empresas que acaban creando tribus que luchan entre sí”.
Preguntado por ejemplos de su filosofía, Torchetti explicó que cuando desembarcaron en Roma, en vez de invertir en una campaña de publicidad decidieron abrir una escuela de comunicación para darse a conocer. La llamaron BAS y hoy es una de las más reconocidas en el país.
“Nuestros cursos son interesantes porque ponemos a los estudiantes a trabajar dos semanas en cada parte del negocio para que entiendan bien cómo funciona la integración”.
Pero Torchetti alertó de que a veces nos apresuramos a criticar a la vieja guardia cuando los jóvenes a veces pueden llegar a ser más conservadores. “Hay demasiados que sueñan con los éxitos de sus padres en vez de crear su propio camino. Tienen que olvidarse de los años 80, cuando los publicitarios pasaban tres semanas en las Bahamas para hacer un par de fotos”.










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