La industria creativa española: nos venden fatal

Cuando oyes las palabras industria creativa. ¿En qué piensas?
¿En el sector publicitario? ¿El sector cultural? ¿Todo esto junto y algo más?
Parece que en España todavía existe una concepción poco clara desde el punto de vista institucional sobre esta industria que, según las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarollo, movió unos 445.200 millones de dólares en todo el mundo en 2005.
La crisis bancaria ha dejado clara la necesidad de buscar modelos de desarollo alternativos, y uno de los sectores clave para salir de esta situación es la industria creativa. En Reino Unido, por ejemplo, es el sector que más crece (sobrepasó a la industria de la manufactura en 2008). En España los datos no están tan claros. Todavía no hay un estrategia coherente para fomentar esta industria en su conjunto, cada uno va libre.
¿Pero a qué viene esta reflexión?
El otro día, hojeando la revista Monocle, encontré un suplemento de 12 páginas patrocinado por el UK Trade & Investment (el ICEX británico) que presentaba lo mejor de la industria creativa de este país. En este caso, entendida como un sector que reúne el diseño grafico, la arquitectura, el diseño industrial, la publicidad, las producción de cine, la artesanía, el diseño web, la moda, la animación, la música y los medios digitales.
En todo momento el mensaje que quieren transmitir es que “el Reino Unido es un partner creativo para el mundo”. Y por si no queda suficientemente entendido el compromiso con esta industria, destacan una cita de Terence Conran, el fundador de Habitat, que dice: “En el pasado la creatividad ha sido apoyado de manera simbólica porque se pensaba que en las naciones progresistas se necesitaba un sector creativo. Ahora se considera uno de los grandes pilares de nuestro éxito económico”.
La inserción presenta a las grandes promesas y a algunas empresas consolidadas de cada disciplina. En vez de esos suplementos insufribles que venden a los países desde los clichés, la inserción está creada con un diseño cuidado que la hace apetecible de leer.

Más allá del suplemento, una búsqueda en Google demuestra que el Gobierno británico no improvisa. Están decididos a venderlo como una industria clave y tienen una estrategia para hacerlo. Si introduces ‘Creative Industries Britain’, la primera cosa que aparece es un informe detallado del departamento de cultura británico con información y datos a fondo sobre este sector en Reino Unido. El resto de resultados están vinculados de alguna manera a diferentes iniciativas estatales en este campo, oportunidades de inversión y algunos artículos de medios de comunicación que resaltan su importancia para el futuro del país.
Si pruebas lo mismo introduciendo “España industria creativa”, el resultado es completamente distino y hace entrever que directamente no existe un estrategia en este campo. Aparecen links irrelevantes y no hay ningún tipo de dato que permita valorar esta información aparte de una entrevista con el responsable del ICEX en Canarias.
Es cierto que hace poco el ICEX celebró, junto al club de creativos (c de c) un viaje a Nueva York, pero en este caso sólo se trataba de presentar lo mejor de la publicidad española en lugar de la potente industria creativa del país en su conjunto. Eventos como Ficod están haciendo mucho para impulsar la industria digital en todas sus facetas. Pero, en general, seguimos anclados en un modelo que concibe el papel del ministerio de Cultura como un sitio donde se acude para obtener subvenciones para proyectos cinematográficos o campañas contra la mal llamada ‘piratería’ por ministras que pretenden “poner orden en internet”.
¿Tiene algo que envidiar España a otros países, con sus Adrias, Calatravas o Amenábars, unido a su gran talento emergente?
La respuesta es un rotundo no, pero una vez más, el problema se resume en pocas palabras: los anglosajones se saben vender mejor.
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Comentarios ( 1 Comentario )
Gran punto.
Sólo que pienso que asociar a Calatrava con creativo és un poco… atrevido?[Reply]



















