Mucha gente adora los discursos y las grandes palabras. Adoran (u odian) a todos aquellos que son capaces de ponerse delante de una audiencia y soltar una perorata. Da igual el tema, importa el gesto ceñudo y la gesticulación adecuada y la capacidad para decir palabras de cuatro sÃlabas sin trabarse. Y ya tenemos héroe [...]
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