Arte que procede de la resaca (del mar)

Amaina la tormenta. Richard y Judith Lang se preparan para ir a Kehoe Beach, una playa en el norte de California. No tienen previsto nadar, ni tomar el sol, ni bucear, ni hacer surf. Solo recorrer la playa en busca de los desechos de plásticos que la resaca del mar ha dejado en la playa.

La tapa de una botella de leche, un soldadito de juguete, un peine… Dicen que cuando encuentran alguna cosa de este tipo sienten algo similar a lo que experimenta un coleccionista cuando halla la pieza más extraña y difícil de encontrar.

Aunque a diferencia de los coleccionistas, para Richard y Judith el proceso no termina con la localización de los objetos. Una vez en su poder los llevan a su taller donde después de limpiarlos, los clasifican en función de su naturaleza y color.

A partir de todos ellos crean esculturas, joyas, cuadros y todo tipo de instalaciones artísticas. Así lo llevan haciendo desde 1999 porque aseguran que es la mejor forma de combinar su interés por la ciencia, la naturaleza y el arte y que, además, les permite advertir sobre el deterioro del medioambiente a manos de la industria y el consumo.

Aunque ellos lo tienen claro y por eso, para evitar que ellos o sus obras sean tachados de pretenciosos, avisan: “Nuestra intención final es meramente estética”.

 

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Acerca del autor | Ximena Arnau

Ximena es redactora de Yorokobu y Ling

Un Comentario

  1. Quique Llobregat Ninot desde Facebook
    Publicado: 02/01/2012 a las 22:05 | Permalink

    ARTISTAS SON LA PAREJA,PERO EN BENICASSIM NO APARECE TANTO JUGUETE,ALGUN TRUÑO A LO SUMO

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