Empiezo mal el día. Tanta lectura diagonal en mi tablet de textos susceptibles de ser “copipasteados” me impide darme cuenta de que parte del café que estaba bebiendo se ha derramado sobre el pantalón de mi traje. Justo cinco minutos antes de una importante reunión de trabajo.








¿Quieres recibir todas las novedades de Yorokobu en tu email? ¡Pues estás a solo un clic de distancia!









