22 febrero, 2011
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Brasil quiere que la felicidad sea un derecho constitucional

Por Ximena Arnau

En breve comenzarán los carnavales y las calles y sambódromos brasileños se llenarán de gente con coloridos trajes, bailando y riendo. La felicidad que durante estos días desborda el país es uno de sus mayores reclamos. Pero ¿son realmente felices los brasileños? El gobierno del país pretende que sí y por eso estudia la aprobación de un proyecto de ley sobre la felicidad.

La ONG Happier Movement es una de las promotoras de la iniciativa. En declaraciones a The Telegraph, su director, Mauro Motoryn, señaló la importancia de un proyecto de este tipo en un país con un gran ‘gap’ entre ricos y pobres: “La felicidad no es un juego, la gente lo confunde con algo superfluo. Necesitamos atención médica de calidad, que no tenemos. Necesitamos una educación de calidad, que no tenemos”.

De aprobarse el proyecto, primero en el Senado y después en la Cámara Baja, el artículo seis de la Constitución brasileña se modificaría para incluir todos los derechos necesarios para ‘ser feliz’. Según BBC, el artículo en cuestión rezaría de la siguiente manera: “Son derechos sociales, esenciales para la búsqueda de la felicidad, la educación, la salud, la alimentación, el trabajo, la habitación, el descanso, la seguridad social, la protección a la maternidad y a la infancia y la asistencia a los desamparados”.

Con la aprobación del proyecto… ¿conseguirán ser felices los brasileños? Las voces más críticas con la iniciativa consideran que no por lo individual y subjetivo del concepto. Entre ellos se encuentra el abogado Renato Pacca: “Es evidente que el Estado brasileño debe cumplir con sus obligaciones, pero no necesita prometer el cielo y la tierra y podar la independencia del individuo en busca de su propia felicidad”, declaró a BBC.

Efectivo o no, con el proyecto de ley Brasil sigue la estela de otros países como Japón, que incluyen la felicidad como un derecho constitucional, o como Bután, pionero en instaurar un Índice de Felicidad Bruta, y cuyo ejemplo pretende seguir Reino Unido y Francia.

Imagen de InfoSur Hoy