04 abril, 2011
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Día C | “La innovación optimista surge de los ciudadanos que se juntan para hacer proyectos”

Por Mar Abad ( @marabad )

Puede que haya todavía alguien que piense que la solución a todos los problemas está exclusivamente en manos de los gobiernos y las empresas. Ingenuos. “La innovación optimista se produce cuando los ciudadanos más capaces se organizan para resolver juntos los asuntos que realmente les interesan”, dijo Javi Creus, fundador de Ideas for Change, en el Día C. “Lo hacen peer-to-peer. De igual a igual. Y les da igual el sexo, la raza, la religión… del resto de las personas con las que están en esa iniciativa”.

Estos individuos, cuando quieren resolver un asunto a los que las administraciones y las compañías no dan respuesta, “se fijan en lo desaprovechado y lo abundante”, especificó Creus. ¿Por ejemplo? El proyecto juegaterapia.org (un grupo de personas que recogen consolas para llevarlas a los niños que están recibiendo tratamiento de quimioterapia en hospitales) o Science Commons (un espacio abierto para compartir conocimientos científicos).

Estas personas “comparten y les interesa tener acceso versus tener propiedad”. ¿Un ejemplo? Virgin Atlantic creó un servicio llamado Taxi2 para compartir taxi con otros viajeros desde el aeropuerto hasta la ciudad. Reducen así el coste para cada uno de ellos y minimizan también el impacto medioambiental. Un caso más: Bicing, el sistema de alquiler de bicis de Barcelona. El bono anual cuesta 24€ al año y “funciona”. “Los ciudadanos las utilizan. No necesitan tener bicicletas de su propiedad”.

“Los ciudadanos, cuando se organizan entre ellos, lo hacen de forma curiosa. Lo hacen de forma local pero en muchos casos es escalable a escala global. Y también al revés. De lo global pueden reproducirlo de forma local”, indicó Creus. The Good Gym es una clara muestra de ello o también GlobalVoices (“cada blogger escribe en su propio idioma y unos voluntarios lo traducen para que todo el mundo pueda leer lo que dice cualquier persona en el mundo. Es de ámbito global pero se pone al servicio de causas locales”).

“Los ciudadanos te dan la información con transparencia y neutralidad”, especificó el fundador de Ideas for change. “La red neutral va a ser uno de los grandes debates que vamos a tener en nuestra sociedad”. ¿Por ejemplo? “Ushahidi, un software de código abierto que puede utilizar cualquier persona para denunciar crímenes y abusos. Se utilizó por primera vez para que las keniatas denunciaran abusos a los que eran sometidas. Cuando alguien ve algo injusto, avisa. Introduce la información en esa página para que pueda ir la policía y para denunciarlo… Pueden comentar cualquier tipo de abuso. Desde personales hasta fraude en votaciones. Los ciudadanos van publicando todas esas injusticias a medida que suceden”.

Un ejemplo más: Electronic Frontier Observation, una fundación para defender las libertades civiles, y examinar y denunciar los casos de censura y corrupción de los gobiernos.

“Los ciudadanos saben que la diversidad es riqueza”, sostuvo Creus. “Están dispuestos a hacer un esfuerzo por mantener sus diferencias. Saben que lo distinto es más una cuestión cultural que personal”. Un ejemplo de esto son las licencias de autor Creative Commons. “El autor entiende que su obra no debe permanecer inalterada para siempre y permite que se reutilice, se interprete… Es un escalón más en el conocimiento y la innovación. Otros tienen que tirar de esas obras para seguir ampliando el conocimiento”.

“Estos individuos funcionan con autonomía y autosuficiencia colectiva”, indicó. Esto se ve claramente en proyectos como KickStarter, una plataforma da apoyo a proyectos culturales. “Los ciudadanos dejan de pedir perdón y dejan de pedir permiso para hacer cosas. En vez de quedarse al final e ir a comprar su entrada para el cine, la compran antes de llegar. Se organizan solos”.

Estos ciudadanos se rigen por “autonomía personal y autosuficiencia colectiva”, dijo. Current es un ejemplo de ello. “La comunidad recoge energía y si por la noche le sobra, se la vende a las empresas energéticas”.

Estos ejemplos, y muchos más, son la muestra, para Javi Creus, de que “la creatividad de la suma de gente joven educada y conectada está resolviendo cosas que las grandes compañías no están solucionando”. El autor desarrolla toda esta reflexión en su libro No somos hormigas.


             

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