19 de febrero 2015    /   IDEAS
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Prueba irrefutable de la inexistencia de dios

19 de febrero 2015    /   IDEAS     por          
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Parece mentira, pero en pleno siglo XXI, meterse con dios sigue siendo un negocio peligroso. Si bromeas con Mahoma, te pegan cuatro tiros, y si lo haces con la madre del dios de los católicos, o sea, con la Virgen, el mismo papa amenaza con darte de hostias, nunca mejor dicho. ¿Dónde quedó lo de poner la otra mejilla? Las religiones no están para bromas hoy. El espeluznante asesinato de los humoristas de Charlie Hebdo ha centrado el debate en torno a la libertad de expresión y la amenaza del yihadismo, pero tanto o más preocupante es la constatación de que dios sigue dividiendo a la humanidad y la humanidad se sigue matando por ello.
Aunque el ser humano cree haber alcanzado el futuro porque ha inventado la tele, internet, los satélites, la microcirugía, la nanotecnología, el móvil y los cupcakes, la realidad es que sigue sumido en las mismas guerras de religión del medievo. Es más, parece que una de las consecuencias de la moderna globalización ha sido reabrir con fuerza las viejas heridas que enfrentaron durante siglos a los grandes credos. Tras las razones económicas, energéticas y geoestratégicas, el enfrentamiento Oriente-Occidente es un conflicto entre cristianismo e islamismo, y lo que ocurre en Oriente Medio y Próximo es un combate entre Yahvé y Alá a ver quién es más sádico. Hemos vuelto a las cruzadas.
En sus muy recomendables memorias Me odiaría cada mañana, el guionista Ring Landner Jr., uno de los 10 de la lista negra de Hollywood durante la caza de brujas del macartismo, lamentaba que ni siquiera los grandes avances de la ciencia hubieran conseguido que millones de personas dejen de creer en religiones, mitologías y supersticiones que han provocado genocidios y siguen derramando sangre, que discriminan a la mujer y a los homosexuales, fomentan la xenofobia, castigan los placeres mundanos, niegan los avances científicos y «tratan de imponer sus rígidas normas sobre lo que es o no aceptable en arte, literatura, teatro, cine y televisión». Y en el humor, como hemos visto.
La clave de su pervivencia la adelantó Federico el Grande, el rey prusiano ilustrado y filósofo, quien ya dijo en el siglo XVIII que «la religión es una farsa, pero debe ser mantenida para las masas». De nada ha servido que otro Federico, Nietzsche, matase a Dios y certificase su defunción hace más de un siglo. La tragedia es que el pobre acabó loco perdido. Sin embargo, creer que existe la vida eterna y la resurrección de los muertos, que hay un paraíso con 72 vírgenes esperando a los mártires de la yihad, que las transfusiones son pecado o que dios eligió a los judíos entre todos los pueblos del orbe no se considera una locura. Al contrario, la locura es atreverte a hacer un chiste al respecto.
Qué poco le conocen los que creen en él. Yo estoy convencido de que a dios le harían gracia los chistes, si existiese. El mundo es la prueba de que le encantan las bromas pesadas. Si dios existiese, sería humorista satírico y trabajaría en Charlie Hebdo. Pero no existe por una sencilla razón: nosotros. El hombre es la prueba irrefutable de la inexistencia de dios. No me digan que no.

Parece mentira, pero en pleno siglo XXI, meterse con dios sigue siendo un negocio peligroso. Si bromeas con Mahoma, te pegan cuatro tiros, y si lo haces con la madre del dios de los católicos, o sea, con la Virgen, el mismo papa amenaza con darte de hostias, nunca mejor dicho. ¿Dónde quedó lo de poner la otra mejilla? Las religiones no están para bromas hoy. El espeluznante asesinato de los humoristas de Charlie Hebdo ha centrado el debate en torno a la libertad de expresión y la amenaza del yihadismo, pero tanto o más preocupante es la constatación de que dios sigue dividiendo a la humanidad y la humanidad se sigue matando por ello.
Aunque el ser humano cree haber alcanzado el futuro porque ha inventado la tele, internet, los satélites, la microcirugía, la nanotecnología, el móvil y los cupcakes, la realidad es que sigue sumido en las mismas guerras de religión del medievo. Es más, parece que una de las consecuencias de la moderna globalización ha sido reabrir con fuerza las viejas heridas que enfrentaron durante siglos a los grandes credos. Tras las razones económicas, energéticas y geoestratégicas, el enfrentamiento Oriente-Occidente es un conflicto entre cristianismo e islamismo, y lo que ocurre en Oriente Medio y Próximo es un combate entre Yahvé y Alá a ver quién es más sádico. Hemos vuelto a las cruzadas.
En sus muy recomendables memorias Me odiaría cada mañana, el guionista Ring Landner Jr., uno de los 10 de la lista negra de Hollywood durante la caza de brujas del macartismo, lamentaba que ni siquiera los grandes avances de la ciencia hubieran conseguido que millones de personas dejen de creer en religiones, mitologías y supersticiones que han provocado genocidios y siguen derramando sangre, que discriminan a la mujer y a los homosexuales, fomentan la xenofobia, castigan los placeres mundanos, niegan los avances científicos y «tratan de imponer sus rígidas normas sobre lo que es o no aceptable en arte, literatura, teatro, cine y televisión». Y en el humor, como hemos visto.
La clave de su pervivencia la adelantó Federico el Grande, el rey prusiano ilustrado y filósofo, quien ya dijo en el siglo XVIII que «la religión es una farsa, pero debe ser mantenida para las masas». De nada ha servido que otro Federico, Nietzsche, matase a Dios y certificase su defunción hace más de un siglo. La tragedia es que el pobre acabó loco perdido. Sin embargo, creer que existe la vida eterna y la resurrección de los muertos, que hay un paraíso con 72 vírgenes esperando a los mártires de la yihad, que las transfusiones son pecado o que dios eligió a los judíos entre todos los pueblos del orbe no se considera una locura. Al contrario, la locura es atreverte a hacer un chiste al respecto.
Qué poco le conocen los que creen en él. Yo estoy convencido de que a dios le harían gracia los chistes, si existiese. El mundo es la prueba de que le encantan las bromas pesadas. Si dios existiese, sería humorista satírico y trabajaría en Charlie Hebdo. Pero no existe por una sencilla razón: nosotros. El hombre es la prueba irrefutable de la inexistencia de dios. No me digan que no.

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Opiniones 18
  • Buenos días chicos, os escribo para haceros llegar mi opinión sobre el artículo «Prueba irrefutable de la inexistencia de dios». Intento ser breve, tampoco quiero extenderme mucho.
    Independientemente del humor intrínseco en este tipo de artículos he de decir que el autor está jugando y mezclando citas, sucesos y hechos puntuales, simplificando las cosas para hacer humor de ellas, y eso no siempre es acertado. Os llevo siguiendo desde hace mas de 1 año y es la primera vez que después de leer uno de vuestros artículos la sensación que me ha quedado es la de un artículo facilón, poco acertado y algo sensacionalista.
    Mezclar el suceso de la revista Charlie Hebdo, con un comentario del Papa, buscando tomar este último como un comentario fuera de contexto, no me parece elegante. Es posible que a un público fácil le llamen la atención este tipo de asociaciones, pero cualquiera que esté informado sobre ambos sucesos sabe que son difícilmente equiparables.
    Tampoco quiero juzgar el trabajo que hacéis, que me parece fantástico, sólo transmitiros que este artículo deja bastante que desear. No por la temática, sino por la forma de tratarla. Este artículo no es un artículo inteligente como acostumbráis a publicar y es posible que yo no haya sido el único que se ha llevado esa impresión.
    Un saludo,
    Fernando

    • Estimado Fernando, soy el autor del artículo. Con todos mis respetos, creo que es evidente el tono humorístico de las frases de las que hablas por lo que juzgarlas en serio, como si se tratara de un silogismo, no tiene ningún sentido. Pasaré por alto que digas que no es un artículo inteligente porque no lo argumentas y es además la típica descalificación que se le hace al humor que no se comparte. «No es humor inteligente» (ergo, humor inteligente es el mío). A lo que iba, me da la impresión de que la forma te ha impedido ver el fondo serio del artículo, más allá de la humorada de la frase del Papa u otros sarcasmos. El centro del artículo toca un punto sensible de nuestra sociedad: en el siglo XXI la religión sigue siendo causa de guerras y matanzas medievales, en el siglo XXI creencias sobrenaturales rigen las vidas de gran parte de la Humanidad y ni las sociedades más avanzadas se libran de ello. Siento que te haya disgustado tanto el artículo. Yo estoy muy contento de colaborar con Yorokobu y espero que no haya muchos más lectores descontentos como tú y me dejen hacerlo mucho tiempo. Un saludo, Javier

  • Los ateos me hacéis gracia. Dios existe y es el que rige al mundo. Está en todas partes porque el mundo es parte inherente de él. La base de la ciencia es entender a Dios dentro de cada ámbito específico. La base de la religión es el arte de entender a Dios en el ámbito específico de la moral y la supervivencia a largo plazo de las sociedades. Dejarse guiar por Dios es dejarse guiar por las cosas que han demostrado en el pasado que funcionan, y no guiarse por las cosas que en el pasado han demostrado ser dañinos y desastrosos para el individuo y la sociedad.
    Hay distintas religiones igual que hay distintas «escuelas económicas», porque cada uno interpreta de una manera distinta los datos y saca conclusiones distintas de lo que debe hacerse a partir de su concepción del mundo. Al final, la más próxima a la verdad, a «Dios», es la que termina triunfando, y las erradas, las que se alejan de la verdad, terminan sucumbiendo y abandonándose.
    Por eso, cuando un ateo afirma que «Dios no existe», lo que está diciendo es una imbecilidad provocada por un concepto erróneo de Dios. Cuando un ateo anima a no seguir las religiones, está animando a ignorar, o peor todavía, a contradecir una base de enseñanzas que guían a la gente en su periplo por la vida, evitando los caminos malos. ¡Claro que es posible discrepar con una religión o con otra! igual que se puede discrepar o no con una escuela del pensamiento o económica, como el Keynesianismo o el Platonismo, pero ignorarlos activamente y quedarse sin ningún marco de referencia siempre ofrecerá el peor de los resultados.
    La intención deshonesta del ateo es que muchas veces lo que se busca no es que se abandone la religión, es que se reemplace por «su» religión, definida por los sociólogos como «marxismo humanista postmodernista» y que es una religión cínica que niega serlo para poder defender con apariencia de objetividad la eliminación de todas las demás «falsas religiones». «Su» religión es la única que puede guiar a la sociedad, por eso las demás deben desaparecer y no pueden tener papel alguno en los gobiernos. «Su» religión es la única que merece ser enseñada en los colegios. «Su» religión dice qué cosas pueden hacerse, decirse, y pensarse, y todas las demás cosas son tabú que hay que extirpar de la sociedad para alcanzar la utopía.
    Lo «malo» es que su «religión», o mejor dicho «no-religión», es una PUTA MIERDA que se ha llevado a la práctica múltiples veces y en todos los casos lo único que ha creado es infiernos distópicos y estercoleros del que todo el mundo sale huyendo aunque se pene con la muerte. Y la raíz de su fracaso se ceba precisamente en que rechaza activamente todas las buenas lecciones y preceptos de las religiones tradicionales, y en cambio recomienda conductas y políticas sociales totalmente descabelladas que pueden demostrarse objetivamente que son malas, pero que su «ceguera ideológica» le obliga a seguir. Lo que defienden son «castillos en el aire», y cuando se derrumban se excusan diciendo que si se derrumban no es verdadero socialismo, sólo lo era mientras se mantenía en el aire.
    Al igual que de una persona que niegue la ley de la gravedad sólo cabe esperarse que se dé de bruces contra el suelo, las personas y sociedades que niegan de las «leyes morales» terminan recibiendo más palos de la vida que una estera. El ateo «niega a Dios» porque su visión post-modernista le impide aceptar que existen cosas que funcionan y cosas que no. Porque las leyes de Dios imponen lo que funciona y lo que está bien y como no es lo que le gustaría, eso le da mucha rabia. Porque los ateos son, en suma, gente pueril que en términos psicológicos no ha pasado del «Yo como centro del mundo».
    Cuando a Enrique VIII le dijeron que cansarse de su mujer y divorciarse para casarse con otra estaba mal, se creó su propia religión a medida de él. Pues los ateos igual. Ellos proponen reemplazar la religión por ética, pero su «ética» es un plagio de las religiones exitosas, a los que como niños que sólo quieren comer helados quitan todo lo que no les gusta, en especial el aspecto espiritual, pero lo que no entienden es que el aspecto espiritual TAMBIEN es importante para el hombre y la sociedad, para evitar caer en el nihilismo autodestructivo.
    España está en quiebra y nadie actúa porque a sus ciudadanos «les han robado el alma», porque no creen en la sociedad y por tanto no se mueven por recuperarla. Porque la casta gobernante no tiene el más mínimo pudor ni la más mínima vergüenza en causar daño a los demás si eso les beneficia, lo único que les importa a los políticos es que determinadas drogas y vicios de ricos tengan o no aceptación social para no tener que hacer sus tejemanejes a escondidas. La falta de fe os ha hecho esclavos de estos hijos de satanás, en primer lugar porque os han despojado de la herramienta con la que podíais juzgar sus acciones.

  • La violencia engendra violencia.
    Ni se ha matado a Voltaire como mala y equivocadamente se ha atrevido a decir Touraine y si aplica un poco aquello que menciona Zizek, que dice: <>, y más aún aplica lo que ha dicho Chomsky: <>
    Lo sustancial en todo caso es que los terroristas no son musulmanes ni católicos ni budistas ni leches, son terroristas.
    Ahora, cuéntame algo mejor que lo que has escrito, porque lo de arriba es un compendio de balbuceos que no quebrantarán ninguna fe pero que evidentemente llegarán a ser hirientes para quienes son religiosos.
    <>
    Precioso, sí.
    Heidegger era de los pocos que se sometía a la rigurosa rutina de evitar en lo posible los groseros señalamientos, por eso para algunos llega a ser cansino y a entrar en círculos viciosos dialécticos muy fuertes.
    Nietzsche, pobre, tan vanamente malinterpretado, el primero que ha dicho que el hombre se ha cargado la figura con sus menudencias y lo sacan a cuento de nada para mostrarle cual fenómeno de circo como uno de los primeros grandes agnósticos.
    Russell, un apasionado matemático, un ser puramente lógico que sacrificó todo cuanto tuvo en la persecución del conocimiento, dijo en una entrevista a la TV inglesa que le parecía una fundamental deshonestidad mantener una creencia por ser práctica y no porque fuese cierta, PERO también dijo: <>
    Los menciono a los 3 tíos porque de una u otra manera esgrimían algo como filósofos que posiblemente tenga autor, o posiblemente no que dice: <>
    Y no te estoy etiquetando, porque eso sería bajo y ruín de mi parte, que conste. Sin embargo sí te insto a que contemples una perspectiva que va más allá de lo habitual, el respeto.

    • La violencia engendra violencia.
      Ni se ha matado a Voltaire como mala y equivocadamente se ha atrevido a decir Touraine y si aplica un poco aquello que menciona Zizek, que dice: «¿Cuán frágil ha de ser la creencia de un musulmán si se siente amenazado por una estúpida caricatura en un periódico satírico semanal?», y más aún aplica lo que ha dicho Chomsky: «Los cantos apasionados y omnipresentes de «Yo soy Charlie», y similares, no deben tener por objeto indicar, siquiera insinuar, ni asociación con la revista, al menos en el contexto de la defensa de la libertad de expresión. Más bien, deben expresar la defensa del derecho a la libre expresión cualquiera sea lo que uno piensa de los contenidos, incluso si se les considera como odiosos y depravados. Y los cantos también deben expresar la condena de la violencia y el terror.»
      Lo sustancial en todo caso es que los terroristas no son musulmanes ni católicos ni budistas ni leches, son terroristas.
      Ahora, cuéntame algo mejor que lo que has escrito, porque lo de arriba es un compendio de balbuceos que no quebrantarán ninguna fe pero que evidentemente llegarán a ser hirientes para quienes son religiosos.
      «…dios sigue dividiendo a la humanidad y la humanidad se sigue matando por ello.»
      Precioso, sí.
      Heidegger era de los pocos que se sometía a la rigurosa rutina de evitar en lo posible los groseros señalamientos, por eso para algunos llega a ser cansino y a entrar en círculos viciosos dialécticos muy fuertes.
      Nietzsche, pobre, tan vanamente malinterpretado, el primero que ha dicho que el hombre se ha cargado la figura con sus menudencias y lo sacan a cuento de nada para mostrarle cual fenómeno de circo como uno de los primeros grandes agnósticos.
      Russell, un apasionado matemático, un ser puramente lógico que sacrificó todo cuanto tuvo en la persecución del conocimiento, dijo en una entrevista a la TV inglesa que le parecía una fundamental deshonestidad mantener una creencia por ser práctica y no porque fuese cierta, PERO también dijo: «Error no es únicamente el error absoluto de creer verdadero lo que es falso, sino también el error cuantitativo de creer más o menos firmemente de lo que está garantizado por el grado de credibilidad apropiado a la proposición creída en relación al conocimiento del sujeto. Un hombre que está plenamente convencido de que un determinado caballo ganará una carrera está en un error incluso si el caballo la gana.»
      Menciono a los 3 tíos porque de una u otra manera esgrimían algo como filósofos que posiblemente tenga autor, o posiblemente no que dice: «el hombre divide, la naturaleza, une.»
      Y no te estoy etiquetando, porque eso sería bajo y ruín de mi parte, que conste. Sin embargo sí te insto a que contemples una perspectiva que va más allá de lo habitual, el respeto.
      Saludos.

    • Una disculpa por el lío que armé en las respuestas.
      Lo primero ocurrió por no saber que ciertos caracteres eran tomados como comodines para formato de texto.

  • Simplemente comentar que la falta de respeto sobre las creencias de los demás tambien puede provocar tristemente guerras y violencia. A menudo se confunde libertad de expresión con esto . Negar la existencia de Dios por sistema es de una soberbia y un egocentrismo impresionante, asi como negar la existencia de un agujero negro..tu has estado alli para comprobarlo?
    Un saludo

    • Es la primera vez que opino sobre un post, así que intentaré no meter la pata intentando parecer inteligente. Soy una persona sencilla, y como tal, me van las cosas sencillas. Puede que quizás el tono altamente criticado de tu articulo, querido columnista, no sea el más adecuado porque cometiste el herror de creer que solo podían leerte gente con cierto nivel cultural y evolutivo. Está claro que ha habido ofendidos, entre lo que yo no me cuento. Lo cierto es que si que parece que nos matemos en nombre de Dios pero, ¿podemos asegurar que si la gente fuera atea no se mataría entre ellos?
      Seamos sinceros, la religión es solo eso, religión. Se trata de unas sencillas normas de conducta mezcladas con alegorías mitológicas para que a la gente no le cueste comprender por qué han de ser buenos con el prógimo. Creer en Dios, o mejor dicho, tener fe no es malo. Lo malo es cuando otras personas nos dicen en que hay que depositar esa fe. Es casi como obligarnos a enamorarnos de alguien a quien odiamos muchas veces.
      Pero lo peor es que tenemos pruebas de que sin religión nos mataríamos igual. No hay más que ver a los holligans, los hinchas, los boixos nois, los utrasur…… Y que conste que no critico el futbol, sólo digo que es la gente la violenta. Si quitaramos el futbol se matarían entre ellos por el color del pelo o de ojos, ¿de qué me suena a mi eso?….
      Perdon por el royo…….

  • Simplemente felicitar al autor del post y de paso comentar que es flipante el rollo este que se traen los monoteístas. Se matan entre ellos porque en su mente no cabe una visión distinta del cosmos.

  • …»Pero no existe por una sencilla razón: nosotros. El hombre es la prueba irrefutable de la inexistencia de dios.»…
    Exacto.: O existe ‘dios’ o existimos ‘nosotros’. Uno de los dos es un fantasma.
    La elección es libre. Por supuesto.
    Un viejo amigo de federico.

  • Ingeniosa conclusión solo que si el hombre existiese por debiera haber una concepción previa y esto requiere una pareja para hacerla posible. La cuestión es: de donde salió esa pareja original (Nota: La respuesta obviamente no son Adán y Eva).
    Lo que de seguro la argumentación de JAVIER GALLEGO prueba es que los humanos somos limitados e imperfectos. Eso es lo irrefutable y el que tenga la verdad que arroje el primer debate.

  • pregunto, quien nos creo? Si, papa y mama. y asi susesivamente hasta que recuerdes el arbol genealogico. Quien creo ese arbol genealogico?. si muchos millones antes que nosotros los humanos estaban los DINOSAURIOS. No me digan que provenimos de los Dinos?. Eso si que es mentira.Provenimos civilizaciones antiguas y estan escritas en los Gerogliflicos de esas sociedades antiguas. Esas Civilizaciones describen unos dioses del Espacio Infinito. ni siquiera sabemos de donde provienen. sabe Ud. quien las creo?

  • El problema no está en dios ni en alá, si no en los predicadores. Los curas católicos (en su mayoría pederastas o como mínimo bisexuales), predican mucho pero no dan ningún ejemplo, al menos ningún buen ejemplo. En las mezquitas se incita al terrorismo, bueno, al menos en muchas. Quizá haya algo, no lo sé, y a mí ningún artículo me va a quitar o a devolver las ganas de tener esperanza o no. Pero atajemos el problema en su raíz: yo a veces siento que Dios está hasta los huevos de los curas. Algo hay porque yo, que no tomo estupefacientes (o estúpidofacientes), a veces he visto algo, y muchas veces he escuchado cosas raras. No sé encontrar explicación a eso, pero si sé que, desde luego, muchos predicadores son unos fantasmas y unos farsantes, aunque insisto, eso no quita de que pueda haber algo.

  • Eres un idiota que no utiliza la cabeza.Que fe ni que idiotez , demuestramelo y dejate de boberias. Quiero verlo a tu dios que no tiene cojones ni de nandarme al infierno. Tu dios es uba tonadura de pelo a millones de najaretas, cagados, miedosos y sin pelotas de ninguna clase. Estais chalaos y esquizofrenicos , dando por culo y tomando el pelo. Sed hombres y mujeres con cojones no ne tomeis el pelo gallinas que no usais la cabeza.

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