31 mayo, 2012
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Apuntes de guion: Bastón de duque y bastón de sirviente

Por Javier Meléndez Martín ( @_jmelendez_ )

“El ritual constituye un pequeño cosmos ordenado”

Hans-Georg Soeffner

John Bates es el ayudante de cámara de Robert Crawley, Conde de Grantham, y señor de Downton Abbey. Bates usa bastón porque tiene  una cojera. Bates no entorpece las tareas domésticas ajenas, pero parte del servicio lo desprecia como si fuera una mancha que afeara un mantel. La escena en la que un duque visita Downton Abbey y Bates es tirado al suelo por una sirvienta encierra la esencia de la serie de la ITV: muestra el microcosmos de un tiempo y una sociedad lejana, cuyo eco pervive.

¿CONOCES A JOHN BATES? Bates fue compañero de armas de Crawley, el conde de Grantham, en la Guerra de los Boers. De aquella contienda Bates sacó una acusada cojera, por lo que se vale de un bastón. ¿La guerra desdibuja las clases sociales y convierte a todos los soldados tan sólo en soldados? ¿Es Bates la obra social de Crawley? En cualquier caso, Robert Crawley sigue apegado a los rituales de la clase nobiliaria inglesa, como demuestra con la llegada del duque de Crowborough a Downton Abbey.

LA IMPORTANCIA DE LOS RITUALES

El psicólogo Eric Berne escribió que los rituales tienen una ventaja: los participantes saben qué deben hacer en cada momento. La ventaja se convierte en inconveniente cuando aparece un elemento extraño porque los participantes no saben qué hacer, están obligados a seguir el guión o consideran inapropiado comportarse con naturalidad. La caída de Bates es un ejemplo.

El duque señala con su bastón al criado que quiere como ayuda de cámara. El bastón del duque es el cetro o el báculo de la autoridad que nadie cuestiona; una vara que da y quita servidumbres.

TODOS LOS BASTONES SON IGUALES, PERO ALGUNOS MÁS QUE OTROS

Es curioso que la Sra. O’Brien, ayuda de cámara de Downton Abbey, tira a Bates después de que el duque haya esgrimido su bastón. Por un lado pensamos que O’Brien ha establecido una sencilla asociación de ideas y ve la oportunidad para ridiculizar a Bates. Por otro lado pensamos que O’Brien no puede arremeter contra la prepotencia del duque, pero sí contra Bates. Quizá la segunda teoría no se ajusta a la personalidad y los intereses políticos de O’Brien. En cualquier caso, la deslealtad de O’Brien nos recuerda el comentario de un personaje de Lloviendo piedras (Ken Loach) cuando ve a dos desempleados peleando en la calle:

“Somos como luchadores borrachos, dándonos guantazos en vez de unirnos y compartir el poder de realizar cambios”.

Crowley, el señor de la casa, pregunta a Bates si está bien. Crowley es la única persona que muestra cierto interés por el bienestar de Bates. El Sr. Carson, el mayordomo, se muestra indignado porque el desfile ha quedado deslucido; las sirvientas tratan de contener su sorpresa y confusión: no habían sido preparadas para la caída de un sirviente cojo. La espontaneidad de los criados y los señores ha quedado atrapada en el ritual del recibimiento del duque. 

Bates permanece en el suelo hasta que los señores de Downton Abbey y el duque han entrado en la casa. La teoría del caos no funciona en Downton Abbey, un cosmos inalterable.