
Si la vida enseña algo a una persona es que si una madre no puede quitar una mancha de una camisa nadie puede y que la ley del mercado es la que dicta el comportamiento de las empresas en todas y cada una de las decisiones que toman. Al menos eso era lo que todo el mundo creía hasta ahora. En ocasiones, una decisión realmente incomprensible y de difícil justificación deja al mundo con los ojos como platos y plantea la clásica pregunta que todo ser humano se ha hecho alguna vez. ¿Es que no queda nada sagrado, dios mío?
Parece que ya no se respeta ni el porno. Sí, el porno. El motor del mundo libre. La fábrica de sueños –húmedos, pero sueños al fin y al cabo-. El negocio que generó sólo en internet más de 1.110 millones de euros en beneficios según Nielsen /NetRatings. Las plataformas de pago vieron su impulso y desarrollo definitivo gracias a la necesidad de cobrar por contenidos eróticos premium. Las redes sociales nacieron de la necesidad de muchas personas de establecer contactos para yacer con otros semejantes que se encontraban al otro lado del par de cobre. Y el cine en 3D… Bueno, el cine en 3D no ha tenido el espaldarazo definitivo con los contenidos calificados como X. Es más, James Cameron resulta incluso un efectivo neutralizador de la libido, pero no se tardará mucho en ver cómo sobrevuelan las salas, por efecto de las mágicas gafas estereoscópicas, prótesis siliconadas y dildos de palmo y medio.
Céntrese el asunto antes de que se vaya el santo al cielo. El tema es que Apple ha decidido retirar de su Apple Store las llamadas sexy apps, es decir, aquellas con algún tipo de contenido erótico. Tradicionalmente, las más eficientes generadoras de dinero de toda la Red. Es lo que en la mayoría de pueblos se llama “que las liebres se tiren contra las escopetas”.
La excusa ha sido la de limpiar la imagen de marca con la intención de contentar, según la propia compañía, a numerosos clientes de los cuales habían recibido queja. Pero, ¿ha quitado Apple de en medio todas las aplicaciones que hacen que suba la bilirrubina? ¡Ni hablar! Playboy y Sports Illustrated, por poner un ejemplo, siguen vivas y, nunca mejor dicho, coleando. No solo eso. Evidentemente, se podrá seguir accediendo a contenidos tanto eróticos como pornográficos desde el navegador del dispositivo. ¡Y a mayor tamaño con el iPad!
Mientras que Apple aclara porqué hay manga ancha con algunos fabricantes en concreto, habrá que conformarse con lo que, desde la compañía de la manzana, han decidido que no es obsceno y vulgar ante los desvalidos ojos de sus clientes.








