30 julio, 2013
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Escribir: Cómo hacer una comedia de situación

(Decálogo de urgencia)

Por Javier Meléndez Martín ( @_jmelendez_ )

Me pierdo escribiendo el piloto de una comedia de situación y me saco un decálogo para encauzar las historias (al final, para impacientes).

Uno ha escrito hasta ahora dramas para televisiones autonómicas, pero hacía tiempo que me apetecía hacer comedia. Así que preparé una biblia de una comedia de situación. Un joven productor la presentó a una cadena. El concepto entusiasmó, los personajes gustaron, pero no había un guión.

“La idea es buena, ¿pero cómo podemos saber si es graciosa? Necesitamos leer un guión”, dijo el productor que dijo alguien… Esto no es Hollywood; aquí nadie compra conceptos.

Si quiero que la comedia de situación se venda tengo que desengrasarme y escribir escenas y personajes.

Comedias, mejor entre dos

Contacto con una actriz que es guionista. Hacer una comedia entre dos personas parece fácil. Tu colaborador es el primer público de tu chiste. Si no eres capaz de hacer reír a una persona, ¿cómo pretendes hacer reír a dos o tres millones de espectadores? Por supuesto, la sintonía es importante entre los escritores: ambos debemos apostar por el mismo tipo de humor.

Ahí está el primer problema. Había creado el concepto, los personajes, los storylines por cada capítulo, pero no tenía claro qué tipo de humor desarrollar. ¿Un show que simula el estilo documental (mockumentary) como Modern Family o The Office? ¿Un show para risas enlatadas? ¿Realista o quizá surrealista como Community?

Cuidado, estamos en España.

El piloto se escribe y reescribe varias veces. Más bien, los argumentos y las situaciones sobre el piloto. Las situaciones son cada vez más absurdas, pero no tienen gracia. ¿Por qué en apariencia todo tiene gracia, y cuando lo levantas no?

Los fracasos de las nuevas comedias

Mientras uno busca soluciones, lee que las series españoles están entrando en barrena. Los estrenos de 2013 se han estrellado y las propuestas más longevas se han cancelado o han tenido un cierre a la baja. Solo ha tenido éxito Isabel, un drama histórico.

“Aquí no tenemos presupuesto para competir”, dicen algunos profesionales; “la audiencia está fragmentada”, dicen los analistas; “hay saturación de series con Internet”, dicen los críticos oficiales. Pocas voces se atreven a decir que es cuestión de guión, guión y guión.

Luego uno lee que las cadenas de televisión en abierto de USA están asustadas: el público ha rechazado los nuevos proyectos de comedia o está dando la espalda a series con cierta trayectoria. ¿Es que la gente no quiere reírse? Las audiencias de Modern Family y The Big Bang Theory demuestran que sí, que necesitamos risas.

En USA también hablan de audiencia fracturada y de internet como culpable y de la redifusión (parece que a los medidores de audiencia no les interesan las redifusiones). El nuevo jugador en las ligas americanas es el cable, que ofrece tarifas más o menos asequibles, y tiene ofertas de programación específicas. ¿Y los guiones? ¿Por qué nadie habla de los guiones?

Buscar un público

“Hay más en común en lo que hace llorar que en lo que hace reír”, dice John Landgraf, presidente del canal de cable FX Network —guionista antes que fraile—.

Landgraf tiene razón hasta cierto punto: a muchos nos sobrecoge la muerte inesperada de nuestro personaje favorito, pero un chiste sobre el perfecto swing de golf quizá solo conseguiría risas en los Hamptons. Por esto, FX se ha especializado en comedias para públicos específicos: Louie, o Wilfred o Terriers. Las series como platos de chef.

Contentar a todo el mundo, un error

Según esto, no deberíamos querer “hacer reír a todo el mundo”. Ciertamente, no lo pretendo. El humor ‘multitarget‘ no funciona: ¿Cómo sentar en el sofá a papá, mamá, el abuelo, la abuela, los niños…? ¡Imposible!

¿Los directivos de televisión no tienen hijos?

¿Los directivos no tienen hijos que se encierran en sus cuartos para ver series que jamás llegarán a las cadenas de España? ¿Los directivos no tienen abuelos que no están interesados en tramas para adolescentes?

Buscar un público es el mismo principio que ofrecer Crepúsculo a los adolescentes, 50 sombras de Grey a las amas de casa aburridas, y Otra novela sueca de crímenes a los empezaron a leer con Stieg Larsson.

¿Por qué Modern Family y The Big Bang Theory?

Nuestro problema sigue: ¿Cómo hacemos que el piloto funcione? ¿Por qué Modern Family y The Big Bang Theory gustan al público y la crítica, aquí y allí?

Las aventuras de los Dunphy y agregados se ven en más de setenta países, y el Penny-Penny-Penny de Sheldon es conocido incluso en Bielorrusia, donde plagian los guiones de los friquis escena por escena.

La mala leche, la base de la comedia de situación

Buscando la originalidad había abandonado la senda de lo que significa una comedia. La encuentro en una frase de Modern Family:

“Estoy embarazada”, dice Gloria.

“¡Te pondrás gorda!”, suelta Claire.

¡Ahí está! La mala leche de Claire es la clave de la comedia de situación. Después, Claire se recrea en sus confesiones a la cámara: “Se pondrá gorda…”

Es la esencia de la comedia de situación: los que viven o trabajan juntos, aunque se quieran, se burlan unos de otros; todos quieren ser los primeros; estar por encima; ser reconocidos.

En Modern family, si Mitchell gana un premio, Cameron saca todos los que tiene guardados en el armario. Claire siempre querrá ocupar el lugar de Gloria: ser la más guapa, la más lista, la que mejores pasteles hace… Desacreditar al otro, impedir que hagan sus sueños, lanzarse puyas…

Los profesores de The Big Bang Theory no son inmunes a estas luchas de egos.

El ‘todos contra todos’ es la esencia de la mayoría de las comedias de situación, y su ausencia explica el fracaso de algunas de las últimas propuestas. Las últimas series familiares USA muestran a familias tan falsas como la familia Brady: se quieren, se aman incondicionalmente, se respetan… Los malos son los demás. Esto no tiene gracia. La familia es un infierno: eso es la comedia.

Decálogo de andar por casa para hacer una comedia

Para no perdernos, escribí mi propio “decálogo” (con más de diez puntos), quizá poco original, pero que me sirve para encarrilar el dichoso piloto:

1. Un argumento no tiene por qué ser absurdo para hacer reír. El argumento puede ser dramático o corriente, pero los personajes tienen reacciones ridículas. (Recordar Melinda y Melinda de Woody Allen).

2. Si queremos meter una trama absurda, será cuando la gente conozca a los personajes, los tenga ubicados, sepa quiénes son, qué hacen y qué no pueden hacer.

3. La colaboración entre los personajes mata las situaciones. Si un personaje tiene un sueño o un deseo, otro le pone piedras en el camino por envidia, o le recuerda el pasado por su bien…

4. Un personaje que descubre que tiene un don o un poder puede generar situaciones graciosas, sobre todo si lo utiliza en su propio beneficio, o su uso desbarajusta el status quo entre los personajes.

5. Si un personaje ayuda a otro es para quitarle el lugar o para demostrar que puede hacerlo igual o mejor. Si un personaje pretende ayudar de buena fe, finalmente no lo hace porque le tira su egoísmo, la satisfacción propia o sus ‘prioridades’.

6. Recordemos la lista de pecados capitales: lujuria, gula, codicia, pereza, ira, envidia, soberbia. A todo personaje le domina uno o varios pecados capitales.

7. El sexo no tiene gracia. La esperanza o la posibilidad de tenerlo, sí… Y las tonterías que hacemos para conseguirlo.

8. Las señoras mayores calientes no tienen gracia. La tercera edad se liberó sexualmente hace años.

9. La comedia demanda el cara a cara. Las conversaciones importantes funcionan mejor sin teléfono. Están prohibidos los teléfonos, los chats, el messenger… Las videochats sí están permitidos. Si un personaje tiene algo que contar espera a llegar a casa, no lo dice en las redes sociales.

10. Los niños no interesan. Y si aparecen, solo sirven para complicar las cosas, no para salvar la papeleta a los adultos. No a los niños deus ex machina.

11. La actualidad da para un chiste en el momento, pero no vale para un guión. Dentro de seis meses o un año, nadie recordará “eso que ahora nos parece tan gracioso”.

12. Las comedias de Leslie Nielsen son una divertida escuela: si Nielsen ha parodiado un elemento, es un tópico; no hay que utilizar lo parodiado por Nielsen.

13. No se puede escribir una comedia de higos a brevas. Hablamos mañana a las 6.