17 septiembre, 2012
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¿Es el esperanto la lengua del futuro?

Por Mar Abad ( @marabad )

David de Ugarte subió al escenario. El economista y tecnólogo empezó a pronunciar palabras que nadie entendía. Iban apareciendo, escritas a su espalda, mientras él las pronunciaba. Debajo estaban esas mismas palabras traducidas al español. ¿Finlandés? ¿Un idioma de hobbits? ¿Una lengua diseñada por las indias? No. Era un lenguaje que pretende hacer a todo el mundo igual y al que, según el fundador de la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, se le puede “pedir lo mismo que a un software: funcionar bien y ser libre, pero también que nos permita estar a todos al mismo nivel y, especialmente, que nos permita estar y colaborar como pares”.

Fue en TEDxMadrid y esto fue, literalmente, lo que contó…

“En 1982, cuando tenía 12 años, mis padres me regalaron mi primer ordenador. Era el famoso Spectrum, el primer ordenador accesible para las familias de clase media en Europa.

Ya la primera mirada era increíble. Imaginad: ¡¡tenía 48 kb de RAM y la pantalla tenía 256 puntos de ancho!!

Mi sueño de entonces, crear videojuegos, parecía por fin posible, porque el Spectrum tenía una lengua de programación fácil. Aprendí a programar en ella. Solo necesité tres semanas y mi vida cambió completamente.

Aquel pequeño ordenador y su lengua sintética eran lo contrario de mis profesores. Nunca gritaba, nunca me avergonzaba, nunca fue injusto ni arbitrario. De hecho, nunca se equivocaba. Si algo no funcionaba, la causa era de seguro que yo había hecho algo mal.

Gracias al Spectrum aprendí a resistir la frustración, aprendí a aprender. Aprendí que con un buen software podía hacer cualquier cosa. Por eso hoy quiero hablaros del software más usado en el mundo: la lengua.

La lengua es el software que usamos para debatir y pensar. Es el protocolo que usamos para encontrar a nuestros pares. Es la herramienta que usamos para construir contextos juntos. Por eso, la lengua es muy importante para mí.

Soy miembro de una cooperativa de trabajo. Las cooperativas, como cualquier forma de democracia económica, solo funcionan de verdad si descansan sobre una verdadera comunidad de pares.

Todos entendemos que lo que nos hace complementarios de otras personas, lo que nos hace sentirnos pares de nuestros compañeros, no es que usen el software que usaba nuestra antigua escuela o el software que conocen nuestros padres, sino las ideas, los modos de hacer y las maneras de pensar.

Del mismo modo, la proximidad física o lingüística no debería limitar quién es parte de nuestra comunidad. Las cooperativas de nuestro grupo no buscan ni connacionales ni personas de una cultura u origen particular. Buscamos pares.

Así que el problema no es qué lengua hereda cada cual de sus padres o qué lengua aprendieron en la escuela, sino qué lengua elegimos para nuestra comunidad.

Muchos criterios parecen posibles: el valor comercial de la lengua, el número de hablantes, la lengua de los creadores de la comunidad… Así que cuando en nuestro grupo de cooperativas, los indianos pensamos sobre esto, la primera tentación fue elegir una lengua natural. Pero el español, el alemán, el inglés u otras lenguas naturales tenían fundamentalmente dos problemas:

En primer lugar, los hablantes maternos siempre hablan mejor que los otros, siempre parecen más seductores, más inteligentes que los demás.

En segundo lugar, como usan el mismo software de pensar que usaron siempre, la herramienta misma no les ayuda a imaginar cosas nuevas. Por el contrario, probablemente les retrotraiga a sus contextos originales.

Por tanto, si aceptamos una lengua natural como software básico de nuestra comunidad, los nativos pensarán como siempre y los demás, peor. Simplemente, las lenguas naturales no son óptimas para una comunidad transnacional, no son un buen punto de partida.

¿Por qué no usar una lengua que nos ayude a estar al mismo nivel y pensar mejor?

Ahí fuera hay lenguas que se definen como el software libre de las lenguas. Se llaman lenguas planificadas. Además, son parte del procomún y están desarrolladas por comunidades de hackers que las mejoran y las usan.

De hecho, la mayor y más importante de todas ellas, Esperanto, se organiza como una comunidad de software libre: listas de correo, fundaciones, redes distribuidas de contactos, grupos locales de usuarios…

La principal diferencia es que ellos comenzaron casi un siglo antes de que la WWW cambiara nuestras vidas. Además, el creador, Lazaro Zamenhof, como los programadores actuales, se preocupó mucho por su usabilidad.

Puedes aprenderlo en tres meses y alcanzar el bilingüismo pleno antes de un año, pues es perfectamente regular y el vocabulario tiene su origen principalmente entre lenguas europeas. Zamenhof pensó el esperanto como lengua auxiliar internacional, la segunda lengua de cada uno.

No es un secreto que fracasara en ese objetivo… como aquellos que pensaron que el éxito de Linux servirá para convertir a Windows y Apple en sistemas operativos minoritarios.

Aquello que hace a una lengua internacional no tiene relación con la lengua misma, sino con el peso geopolítico y económico de los estados que la usan como lengua comercial y oficial.

Por desgracia, en las relaciones internacionales todavía los ejércitos y los bancos son más importantes que la gramática. Pero vuestro mundo, nuestro mundo, no es el mundo de las relaciones entre estados. Nuestro mundo no es internacional, sino P2P.

La UE usa Windows pero los indianos usamos Linux, porque Linux nos permite trabajar mejor y ser más libres. No nos preocuparnos de la lengua de los consejos de administración ni de la lengua de los estados mayores de los grandes ejércitos del mundo.

Debemos preocuparnos solo de… qué herramienta es más útil y hace más libre a nuestra comunidad.

Linux nos enseñó algo. No es necesario que una herramienta sea usada universalmente o usada por el estado o preferida por las grandes empresas para que sea la mejor para nosotros. Por el contrario, lo que se impone universalmente muchas veces está relacionado con las gigantescas e inhumanas escalas del poder.

Pero no responde a las necesidades de comunidades hacker, que solo quieren aprender más, pensar mejor, producir más al modo P2P y encontrar nuevos pares.

Así que, hace tres meses, en nuestra cooperativa, comenzamos a aprender esperanto. No fue difícil pues, gracias a su regularidad, aprovecha el proceso natural de aprendizaje.

Por ejemplo, si sabes que todos los sustantivos terminan en o, todos los verbos terminan en i y todos los adjetivos terminan en a, si aprendes la palabra…

helpo = ayuda

Automáticamente aprendes también el verbo…

help = ayudar

Y el adjetivo…

helpa = auxiliar

De hecho, normalmente aprenderás a hacer todos los tiempos verbales en tu primera semana. Y con aprender 14 elementos, sin gran esfuerzo, podrás expresar 45 ideas distintas. Necesitas solo una docena de raíces para construir millones de palabras.

¡Ah! ¡Y en esperanto no existe acento correcto! ¡¡El tuyo es el acento correcto!! ¡Otra vez la maravilla del software libre! ¿No creéis?

Los indianos pensamos que nuestra experiencia muestra que podemos pedir a las lenguas lo que pedimos al software. Funcionar bien y ser libre, pero también que nos permita estar a todos al mismo nivel y, especialmente, que nos permita estar y colaborar como pares.

Fue un honor para mí”.

Imagen de Wikimedia Commons.