Ficod | La culpa de todo, todo es de la piratería

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O lo que algunos entienden por piratería. Una de las ponencias más polémicas de Ficod 2009, Industria…¿discográfica?, estuvo mal planteada desde el principio. Sellos discográficos, aplicaciones musicales online, vendedores… pero ningún representante de los usuarios y ningún legislador. Y encima, Tomás Fernando Flores, director de Siglo XXI en Radio 3, estuvo más que discreto en su papel de moderador.

Carlos de Otto, CEO de Rockola.FM, empezó poniendo sobre la mesa algo que es evidente y en lo que estaban de acuerdo todos los participiantes: “La industria de la música (ojo, no la discográfica) va a más. El consumo de música es mayor y evoluciona la forma en que se vende”. De eso se ha aprovechado Spotify, como señalaba Lutz Emmeritch, country manager de la empresa sueca. “La gente ahora no necesita tener los discos sino poder acceder a ellos en cualquier lugar. Además, los usuarios de Spotify dejan de usar programas P2P. Nuestro contenido es legal”. En esta opinión abundaba también Alejandro Suárez, fundador de Yes.fm. “La industria tiene que reinventarse. La importancia está en el acceso, no en el soporte”.

Pero a Nerea Igualador, digital sales manager de Warner Music España, le preocupaba otro tema: la piratería. Y hablaba de ello, sin atisbo de autocrítica a las prácticas de las empresas de su sector. “No es que uno de los problemas sea la piratería, es que el problema es la piratería”. Evidentemente, en esto estaba de acuerdo Antonio Guisasola, de Promusicae. “El éxito lo decide el mercado, pero el problema es el mercado alternativo. Hay que conseguir que se pague a quien hace el trabajo”.

No se escuchó a nadie en la mesa aclarar que las descargas de internet, siempre que se produzcan sin afán de lucro, no son ilegales. Bueno, en realidad sí hubo mucha gente en la sala que expresó ese argumento en Twitter, pero Tomás Fernando Flores, que se ocupaba de vertebrar el debate y dar voz a otros participantes, no se mostró muy dispuesto a dar luz a esas opiniones discordantes.

Sin entrar en este tema, el único responsable de los editores que se ocupó de sacar, aunque fuera siquiera un ápice, el análisis del barco pirata fue Mark Kitcatt, presidente de UFI, la unión de compañias independientes españolas. “La distribución de una industria tan grande tiene que tener a más agentes implicados. Los servicios legales fallan a las independientes ya que no imponen las mismas condiciones a las majors que a nosotros”. Señaló concretamente a Pixbox, cuyo representante, Luis Javier Martínez, también se encontraba sentado a la mesa, aunque prácticamente se limitó a presentar su servicio como la panacea a todos los males.

Algunos ponentes señalaron la conveniencia de sumar a las operadoras de ADSL en estos modelos de negocio. Como señalaba Lutz Emmeritch “las telefónicas podrían ofrecer la música como servicio añadido al ADSL”. Kitcatt pedía más implicación. “Las indies generan mucho dinero a las operadoras. Éstas tendrían que medir esa influencia y repercutirla a los sellos”.

Preguntados por el cambio de escenario que se está produciendo en todo el mundo, hubo opiniones muy coherentes y alguna un poco extraña. “Los usuarios se han decidido por la diversificación de vías. La capacidad de prescripción es pequeña” – decía Alejandro Suárez y con el que estaba de acuerdo Luis Javier Martínez. “Es cierto. Además, los medios apuestan menos por artistas”. Mark Kitcatt se congratulaba porque este cambio de escenario reducía los gastos en marketing.

Tomás Fernando Flores se introdujo en el debate afirmando que la nueva situación provocaba que “la música se escuchara en peores condiciones que hace unos años”. El locutor debe haber olvidado ya los walkman, los “loros” o los radiocassettes de coche.

Intentando rebatir este último argumento, Emmeritch señaló que “Spotify ofrece su música en calidad de hasta 320 kbps, adecuada hasta para escuchar en un equipo de alta fidelidad. Además, el precio es relativo y lo que a uno parece caro, para otro no lo es. Tenemos que ser creativos a la hora de monetizar”. Carlos Otto se subió a esta ola: “La demanda de calidad es clave. Y la facilidad de uso también”.

En general, todos estaban de acuerdo en que es muy positivo para la industria el acceso barato, sencillo y desde cualquier lugar a la música que el usuario desea en cada momento, como apuntó Nerea Igualador. “El usuario decide qué canciones quiere y dónde las quiere y eso es muy positivo”.

Tras esto, el turno de preguntas de la audiencia. Ah, que no hubo. Bien, Tomás, bien.


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Acerca del autor | David García

David García es redactor de Yorokobu y Ling. Puedes seguirle en @srgarcia o en Facebook

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  2. [...] antes de haberlo cometido. Yo, yo, pobrecito yo. A juzgar por la experiencia de mi compañero David García en Ficod, no es algo fuera de lo común encontrar este tipo de actitudes todavía. Volvamos atrás, a la [...]

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