27 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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Un gran autorregalo: la fotografía ‘boudoir’

27 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Una boca que acaricia un collar de perlas, unas piernas sobre un cabecero o un escote sensual en blanco negro. Son algunas de las imágenes que pueden encontrarse en un shooting de fotografía boudoir, pero, ¿qué es eso de boudoir?

El término tiene su propia historia. Literalmente procede de la palabra tocador, el lugar donde las mujeres se acicalaban; sin embargo, parece que esconde mucho más que eso.

Tal y como relata la fotógrafa Irene Vélez, que centra su obra en este tipo de fotografía, «en la Francia rococó del siglo XVIII, en la época de Luis XVI, las casas opulentas o los castillos solían tener una habitación privada dentro de los dormitorios principales llamada boudoir. Esa pequeña habitación era utilizada por las mujeres para embellecerse, practicar el arte de la pintura y de la música, y a veces como una habitación privada para los encuentros amorosos». Según Vélez, este lugar era descrito en la Filosofía del tocador del Marqués de Sade como un lugar encantador, elegante y bastante frívolo.

Foto: Irene Vélez
Foto: Irene Vélez

Esa era solo una de las perspectivas, porque tal y como la fotógrafa recoge, «el arquitecto Le Camus de Meziéres insistía en que el boudoir es la morada del deleite sensual, por lo cual, es esencial ambientarlo en un estilo en el que predomine el lujo, la suavidad y el buen gusto».

Aunque quizás lo más significativo es que «es un lugar donde el hombre entra solo si ha sido invitado previamente», en palabras de Irene Vélez.

Hoy este término se utiliza para describir un tipo de fotografía que, según la experta, «no son solo fotografías de mujeres en ropa interior, eso es otra cosa; el boudoir es un viaje de autodescubrimiento para toda mujer que desea contemplar, sin complejos, su reflejo a través de mi mirada. Una mujer que ha llegado a quererse y a respetarse tal como es, y disfruta de la seguridad de sus luces y sus sombras».

Características propias

Para el fotógrafo Javier Arroyo, la fotografía boudoir es «la belleza del alma sin desvestir el cuerpo». Porque se trata de sacar el alma de la modelo en una sesión que ha de ser tan íntima como divertida, pero en la que los detalles cuentan más que nunca.

No es una fotografía que pueda improvisarse, «hay que buscar una buena localización, como una habitación de hotel, un estudio o un lugar especial de la casa, seleccionar la ropa íntima, y también buscar una buena iluminación que dependerá de la escena elegida». El objetivo principal es que «la mujer se debe sentir cómoda y libre».

Foto: Javier Arroyo
Foto: Javier Arroyo

Se trata también de saber captar detalles, como partes del cuerpo, formas voluptuosas que recrean paisajes o miradas de esas que no percibe cualquier cámara. «Normalmente el posado es muy natural. Se debe reflejar la sensualidad y la belleza de la mujer, y potenciar aquello que la persona quiere transmitir», destaca Arroyo.

Y añade que en una sesión busca «la instantánea que más se ajuste a la petición. En otras ocasiones, la modelo se deja llevar por mis indicaciones y así se evita el estrés previo de pensar cómo posar delante de la cámara».

Al tratarse de posados más íntimos, el experto reconoce que «siempre hay unos 10 o 15 minutos de nervios previos, pero después se crea un ambiente relajado donde la mujer se deja llevar por sus sentimientos», dice. «En mis fotografías destacaría la importancia que le doy a la mirada de ellas».

Cada fotógrafo, de hecho, tiene su estilo y sus tendencias, como en cualquier otro tipo de fotografía. En el caso de Javier Arroyo, el profesional comenta: «estoy intentando crear una tendencia en cuanto al shooting boudoir y la cronología a lo largo del tiempo de la mujer. Es decir, fotografiar a la mujer a lo largo de su vida y realzar la belleza del cuerpo femenino con todos sus matices naturales».

Una nueva tendencia

Parece que ya no se da solo importancia a lo material, sino también a las vivencias y a las emociones. Por eso, también existe una mayor tendencia a regalar experiencias, y una sesión de fotografía puede convertirse en una muy intensa.

Como indica Arroyo, «los shooting fotográficos son experiencias que van en aumento. Quizás uno de los motivos sea la proliferación de influencers en las redes sociales, sobre todo instagramers, que hace que se rompa con todo lo establecido hasta hoy».

Foto: Irene Vélez
Foto: Irene Vélez

En el caso de la fotografía boudoir, el fotógrafo opina que posiblemente esté más de moda porque «supone romper barreras y estereotipos, y además se ha valorado la calidad de las sesiones fotográficas con posados más naturales y bucólicos».

Por norma general, se trata de regalos para fechas como San Valentín o incluso de sesiones preboda para las novias, «aunque también aumentan las peticiones de mujeres que les apetece hacerse este tipo de sesiones sin ningún otro objetivo más que reflejar su belleza en cada instantánea».

Así, tal y como explica Irene Vélez en su web, «la fotografía boudoir, para mí, es crear una ilusión única para una persona muy especial. Para ti es un sueño cumplido, un encuentro contigo misma para recuperar sensaciones dormidas; es conocerte, reconocerte y quererte por encima de la vida real dejando al descubierto solo lo esencial: lo que late debajo de tu piel».

Imagen de portada: Javier Arroyo

Una boca que acaricia un collar de perlas, unas piernas sobre un cabecero o un escote sensual en blanco negro. Son algunas de las imágenes que pueden encontrarse en un shooting de fotografía boudoir, pero, ¿qué es eso de boudoir?

El término tiene su propia historia. Literalmente procede de la palabra tocador, el lugar donde las mujeres se acicalaban; sin embargo, parece que esconde mucho más que eso.

Tal y como relata la fotógrafa Irene Vélez, que centra su obra en este tipo de fotografía, «en la Francia rococó del siglo XVIII, en la época de Luis XVI, las casas opulentas o los castillos solían tener una habitación privada dentro de los dormitorios principales llamada boudoir. Esa pequeña habitación era utilizada por las mujeres para embellecerse, practicar el arte de la pintura y de la música, y a veces como una habitación privada para los encuentros amorosos». Según Vélez, este lugar era descrito en la Filosofía del tocador del Marqués de Sade como un lugar encantador, elegante y bastante frívolo.

Foto: Irene Vélez
Foto: Irene Vélez

Esa era solo una de las perspectivas, porque tal y como la fotógrafa recoge, «el arquitecto Le Camus de Meziéres insistía en que el boudoir es la morada del deleite sensual, por lo cual, es esencial ambientarlo en un estilo en el que predomine el lujo, la suavidad y el buen gusto».

Aunque quizás lo más significativo es que «es un lugar donde el hombre entra solo si ha sido invitado previamente», en palabras de Irene Vélez.

Hoy este término se utiliza para describir un tipo de fotografía que, según la experta, «no son solo fotografías de mujeres en ropa interior, eso es otra cosa; el boudoir es un viaje de autodescubrimiento para toda mujer que desea contemplar, sin complejos, su reflejo a través de mi mirada. Una mujer que ha llegado a quererse y a respetarse tal como es, y disfruta de la seguridad de sus luces y sus sombras».

Características propias

Para el fotógrafo Javier Arroyo, la fotografía boudoir es «la belleza del alma sin desvestir el cuerpo». Porque se trata de sacar el alma de la modelo en una sesión que ha de ser tan íntima como divertida, pero en la que los detalles cuentan más que nunca.

No es una fotografía que pueda improvisarse, «hay que buscar una buena localización, como una habitación de hotel, un estudio o un lugar especial de la casa, seleccionar la ropa íntima, y también buscar una buena iluminación que dependerá de la escena elegida». El objetivo principal es que «la mujer se debe sentir cómoda y libre».

Foto: Javier Arroyo
Foto: Javier Arroyo

Se trata también de saber captar detalles, como partes del cuerpo, formas voluptuosas que recrean paisajes o miradas de esas que no percibe cualquier cámara. «Normalmente el posado es muy natural. Se debe reflejar la sensualidad y la belleza de la mujer, y potenciar aquello que la persona quiere transmitir», destaca Arroyo.

Y añade que en una sesión busca «la instantánea que más se ajuste a la petición. En otras ocasiones, la modelo se deja llevar por mis indicaciones y así se evita el estrés previo de pensar cómo posar delante de la cámara».

Al tratarse de posados más íntimos, el experto reconoce que «siempre hay unos 10 o 15 minutos de nervios previos, pero después se crea un ambiente relajado donde la mujer se deja llevar por sus sentimientos», dice. «En mis fotografías destacaría la importancia que le doy a la mirada de ellas».

Cada fotógrafo, de hecho, tiene su estilo y sus tendencias, como en cualquier otro tipo de fotografía. En el caso de Javier Arroyo, el profesional comenta: «estoy intentando crear una tendencia en cuanto al shooting boudoir y la cronología a lo largo del tiempo de la mujer. Es decir, fotografiar a la mujer a lo largo de su vida y realzar la belleza del cuerpo femenino con todos sus matices naturales».

Una nueva tendencia

Parece que ya no se da solo importancia a lo material, sino también a las vivencias y a las emociones. Por eso, también existe una mayor tendencia a regalar experiencias, y una sesión de fotografía puede convertirse en una muy intensa.

Como indica Arroyo, «los shooting fotográficos son experiencias que van en aumento. Quizás uno de los motivos sea la proliferación de influencers en las redes sociales, sobre todo instagramers, que hace que se rompa con todo lo establecido hasta hoy».

Foto: Irene Vélez
Foto: Irene Vélez

En el caso de la fotografía boudoir, el fotógrafo opina que posiblemente esté más de moda porque «supone romper barreras y estereotipos, y además se ha valorado la calidad de las sesiones fotográficas con posados más naturales y bucólicos».

Por norma general, se trata de regalos para fechas como San Valentín o incluso de sesiones preboda para las novias, «aunque también aumentan las peticiones de mujeres que les apetece hacerse este tipo de sesiones sin ningún otro objetivo más que reflejar su belleza en cada instantánea».

Así, tal y como explica Irene Vélez en su web, «la fotografía boudoir, para mí, es crear una ilusión única para una persona muy especial. Para ti es un sueño cumplido, un encuentro contigo misma para recuperar sensaciones dormidas; es conocerte, reconocerte y quererte por encima de la vida real dejando al descubierto solo lo esencial: lo que late debajo de tu piel».

Imagen de portada: Javier Arroyo

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Opiniones 2
  • Hola Silvia! Gran artículo. Me ha encantado.

    Soy Gerard. Fotógrafo principal y director del equipo FotosBoudoir.

    Es una tendencia que va al alza y además no podrías imaginar cuántas razones diferentes nos cuentan por las cuales una persona quiere vivir una experiencia boudoir; casi, casi, tantas razones como clientes.

    Nuestros clientes van buscando mucho más que unas fotos bonitas que eso saben que lo van a tener sí o sí al contratar un fotógrafo profesional. Quieren vivir una experiencia «desnudándose» delante de una persona que tiene una visión muy diferente del cuerpo humano al covencional. Además, entrecomillo desnudándose porque no me refiero a «quitarse la ropa» me refiero a abrirse desde el corazón, desde dentro, eliminando barreras que normalmente nos esconden ante los demás.

    Me alegro mucho de haber encontrado este artículo porque es una visión muy completa de lo que es una experiencia Boudoir.

    Enhorabuena!

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