
Hace un par de años The Fingers se planteó que el arte era un buen camino para explorar nuevas formas de marketing. Decidió que quería “explorar nuevas soluciones y nuevos territorios para la comunicación en vivo” y desarrollar “acciones alternativas inspiradas en la marca, acciones que encajen y refuercen su carácter para generar una comunicación única y efectiva”.
La agencia de comunicación empezó a plantearse proyectos en espacios comunes en los que las marcas pudiesen conectar con su público mediante sus intereses. Nike llamó a The Fingers en 2008 para que colaborase con ellos en la presentación de su colección primavera verano de Nike ACG y su propuesta fue una acción en un invernadero.
Tras el éxito de la estrategia de Nike decidieron explotar esta nueva línea de comunicación y poner nombre al servicio para darle una mayor identidad. Desde ahora es Lab Experience Room y su especialidad es “hacer comunicación en vivo”, según Nuria Pinent, del departamento de marketing de The Fingers.
Lab Experience Room “es un concepto nuevo de experimentación”, explica. “Es una apuesta para explorar la comunicación en vivo desde otro ángulo, con el objetivo de crear experiencias más enriquecedoras e inspiradas ante un público cada vez más exigente y saturado de impactos publicitarios”.
“El arte es también un reflejo de la evolución de la sociedad. Si la marca se asocia al arte no se queda descolgada de las nuevas tendencias. Las enseñas pueden asociarse a cualquier disciplina: música, pintura, gastronomía… Pueden asociarse al tipo de arte más afín al target al que se dirigen y convertir a ese público en parte de su acción”.










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