20 abril, 2012
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La ciudad que Luison rescata en los reflejos

Por Mar Abad ( @marabad )

En el suelo de una ciudad hay muchos fragmentos de ciudades. Están metidos en los charcos de agua de los empedrados, en los reflejos de las lunas de los coches, en los destellos de los escaparates… Es como si la ciudad se dividiese en dos mundos paralelos. Uno a la vista de cualquiera. Otro escondido en sueños que solo se muestran cuando Luison lo captura con la cámara de su iPhone.

Esas réplicas de calles, edificios, momentos y personas forman la mayor parte de la colección fotográfica que Luison comenzó a fotografiar el 18 de octubre de 2010. Ese día, una semana después de que apareciera Instagram en la Apple Store, este arquitecto descargó la app. Un amigo le había dicho: “Tiene muy buena pinta”. Después de eso muchas cosas cambiaron en su vida.

Su ocupación, por ejemplo. Luison, que presentó ayer sus fotos en The App Fest, es arquitecto. Hasta entonces había estado ocupado con el Autocad. Pero las circunstancias del mercado habían cambiado de forma atroz. “Estoy en Instagram gracias a la crisis”, indicó. “Ahora tengo muy poco trabajo. Por eso estoy volcando mi energía en la fotografía móvil”.

Esa energía incluye una rutina. El madrileño publica cuatro fotos al día de lunes a viernes y tres fotos durante los fines de semana. Esto supone que en este año y medio en su perfil hay unas 2.500 imágenes.

La primera del día se titula siempre ‘Good morning‘. Muestra escenas del lugar donde vive, el Barrio de las Letras de Madrid, y utiliza la etiqueta #aroundluisonplace. La segunda se llama ‘My daily reflection’. Es un reflejo en un charco, un parabrisas, un escaparate, un espejo, un cristal de la calle… y todas tienen como título ‘The world of my dreams’. La tercera y cuarta foto del día son libres. “He publicado fotos del Rastro, en Madrid; del Metropol Parasol, en Sevilla; de puestas de sol…”, comenta Luison en una entrevista.

Las primeras fotos eran “tonterías”, dice. Esa fase de experimentación en la que todo vale. Pronto aparecieron los charcos y las ciudades que afloran al mirarlos. Esos edificios que parecen una ensoñación del original, esas siluetas humanas sin definir, esas líneas invertidas que parecen caricaturizar la realidad cuando el sol ilumina el agua callejera.

“Supongo que ser arquitecto hace que me guste ver la ciudad de una forma diferente”, explica. “La miro en charcos y veo la arquitectura de otros modos. Busco calidoscopios, reflejos, simetrías… Ves la calle reflejada y cómo se deforma”.

También busca esas otras ciudades en los parabrisas de los coches. “Mucha gente me dice que los cristales de los coches están muy limpios en Madrid. No es eso. Es que yo busco cristales limpios”, bromea Luison.

“Antes de Instagram no me había fijado en la ciudad que se refleja en el suelo”, reflexiona. “Todos los días recorro cuatro veces la calle Santa Ysabel (Madrid) para llevar a mis hijas al colegio. El mercado de Antón Martín se riega todos los días. Esa agua recorre la calle y se acumula formando charcos. Miras abajo y ves el cielo. Me parece bastante fascinante“ y, de paso, “veo el estado del pavimento y los socavones en el asfalto”, bromeó. “Cuando haces foto de un reflejo y le das la vuelta, descubres un mundo que no tiene nada que ver. Aparece mi mundo de los sueños (My world of dreams)”.

Los títulos de las primeras entradas fueron escritos en español. Después, conforme los seguidores crecían (hoy son más de 70.000), el nombre de las fotos se fue doblando a español e inglés. Hasta que un día se cansó, según dice, de utilizar los dos idiomas y optó únicamente por el inglés.

Esta forma de capturar escenas busca más el arte que el relato. Pero no se descartan enfoques. “Las fotos de calle, las que llamo ‘Street’, siempre las convierto en blanco y negro. En estas busco la expresión. Algunas son ya por sí una propia historia”.

Todas, absolutamente todas las fotos de Luison, proceden de las capturas de su iPhone 4S. “Ese es mi compromiso. Siempre son fotos móviles”, indica. “Al principio subía las fotos en el momento que las hacía. Ahora no. Hago muchas fotos al día y voy publicando algunas que tengo almacenadas”.

Las imágenes apenas reciben tratamiento. Descarta sin titubeos los filtros vintage tan de moda en los comienzos de las apps fotográficas. Solo utiliza Camera+ y SnapSeed. “Solo trato la luz, el ambiente y el contraste”, comenta.

“Instagram me ha permitido desarrollar un ojo fotográfico”, concluye el arquitecto. “Una pasión por la fotografía”.


             

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