
¿CreÃan que lo habÃan visto todo? ¡Y una mierda! Nunca mejor dicho. Como si fueran las avionetas que arrastran las pancartas de Rumasa a lo largo de nuestras costas, un avezado grupo de moscas ha sido cuidadosamente seleccionado para portar, con orgullo y gallardÃa, una serie de papelitos a modo de cartel que les fueron atados a sus diminutos cuerpos.
En un flagrante caso de explotación laboral y animal (a dÃa de hoy Yorokobu no tiene constancia de la filiación sindical ni del salario percibido por estas moscas), la editorial alemana Eichborn ha presentado en la Feria del Libro de Frankfurt una [inserte aquà su adjetivo favorito] campaña mediante la cual han sacado a algunos de estos insectos de sus habituales y putrefactos entornos y los han lanzado a difundir sus mensaje entre los atónitos asistentes a la feria.
Es que no sé que añadir para explicarlo. Vean el vÃdeo, por Dios.









Un Comentario
Es logico, empezamos a darle a la propagación viral de las campañas, al marketing ortopédico… y hemoss llegado al “atropódico” ; Lo que asusta es hasta donde puede llegar este tema. ¿caracoles serigrafiados? ¿escarabajos porta banners? ; si lo combinamos con la nanoingenieria y los progresos actuales ¿de qué no es capaz una mosca?.
y como contraprogramación….RAID para ambientes Ad-free.
100 millones de moscas no pueden estar equivocadas: Haz Branding !
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[...] VÃa: Yorokobu. [...]