Me contaban ya hace un tiempo que del boxeo, lo mejor no es el deporte en sà sino las historias que lo rodean. Con el fútbol ocurre que es tal la hemorragia de actualidad que, en la mayorÃa de ocasiones, no se presta atención a lo que ocurre cuando el jugador esconde la botas en la taquilla y sale del estadio con la bolsa de deporte al hombro. Acaba de salir a al calle el número 1 de Panenka, una revista mensual que utiliza al fútbol como excusa para contar, entre otras, esas historias.
Los calendarios marcaban el año 1976. Era año de Eurocopa y ésta se encontraba ya en su último partido. La final enfrentaba en Belgrado a la colosal selección de Alemania Federal que dos años antes se habÃa alzado con el tÃtulo de campeona del mundo en su propio paÃs. Franz Beckenbauer era el lÃder de una generación acostumbrada a ganar tanto con sus clubes como con la elástica de la Mannschaft. En el otro campo se situaba la selección de Checoslovaquia, que venÃa de no clasificarse ni para jugar el anterior mundial ni la Eurocopa previa, y cuyos años dorados quedaban sólo en el recuerdo de un paÃs las pasaba canutas para sobrevivir en tiempos de la dictadura comunista.
El tiempo reglamentario habÃa terminado con un empate a dos que remitÃa directamente a la tanda de penaltis. Y ahà estaba Antonin Panenka, ante el emblemático Sepp Maier, a punto de lanzar el quinto penalti para su equipo. El balón estaba sobre el punto de cal y la gloria a once escasos metros. El árbitro hizo sonar su silbato y Panenka comenzó a correr hacia el balón. Probablemente Maier aún se arrepienta de esbozar un paso a la izquierda porque fue más que suficiente para que Panenka acariciase el balón en un vuelo perfecto y eterno que levantó a todo un paÃs. Asà comenzó la leyenda y asà se convirtió en icónico el bigotón del gran Antonin.
35 años después, ese bigotón se dibujó en la portada del número 0 de una nueva revista de fútbol que, además tiene por nombre el apellido del jugador praguense. Eso fue hace un más de un mes.”Hicimos la revista que nos habrÃa gustado leer a nosotros”, explica Aitor Lagunas, responsable de Panenka. “Los que conformamos este proyecto tenÃamos una necesidad de contar estas historias. Todos trabajamos en otros medios en los que este tipo de textos no tiene cabida”.
La acogida que tuvo la revista en formato PDF, ha hecho que el número 1 se haya imprimido en papel y que el proyecto, que nació un tanto dubitativo, se haya armado de cantimplora para comenzar el camino.
El territorio de Panenka se acota en el primer punto del manifiesto con el que explican qué hacen y cómo lo hacen. “A Panenka le gusta las [...] historias de seres humanos que ganan y pierden. Sobre todo, que pierden”. Y es que, ya se sabe, no hay nada más bonito que la victoria, pero no sólo de cosas bellas se llena el mundo.
En Panenka no hay resultados, no hay clasificaciones, no hay fichajes y no hay actualidad. Lo del fútbol es, casi más, una coartada que una apuesta temática cerrada y concisa. “Sin el casi”, explica Lagunas. “En Panenka contamos historias”. Por eso cuidan con un tremendo mimo la maquetación, repleta de ilustraciones e infografÃas, y el storytelling. “La idea era acercarlo a lo que hay fuera de Europa. Revistas como So Foot, en Francia o 11 Freunde en Alemania, ya ofrecen un enfoque similar de la cultura futbolÃstica”, cuenta Aitor. “Por supuesto, en Inglaterra hay toda una tradición de este tipo de publicaciones”.
En un momento en el que Don Balón, la más veterana revista futbolÃstica acaba de anunciar su defunción, la locura de lanzar una revista mensual en formato papel responde más a la consecución de un sueño que a un proyecto empresarial con consejos editoriales y complicadas hojas de balances de cuentas. “Se lo comento en primer lugar a César Sánchez, con el que formo la nanoredacción que se ocupa de coordinar todo”, señala Lagunas. “A partir de ahà se une una serie de contactos que tenÃamos aquÃ, en Barcelona”. Àxel Torres, Sid Lowe, Juan Carlos Galindo o Adrián Ruiz-Mediavilla son algunos de los titulares de la alineación.

Panenka, que exhala un delicioso “poso retro”, se centra -aunque no de manera exclusiva- en la horquilla que va desde los últimos años setenta hasta mitad de los noventa. “En la redacción, todos nos movemos de los veintimuchos a los cuarenta y pocos. Crecimos con ese fútbol en el que comenzabas a seguir en directo a través de Canal Plus las andanzas de jugadores como Matt Le Tissier“, dice Lagunas.
A partir de ahora, dejarse crecer el mostacho será un signo de la templanza que mostró Antonin Panenka en una noche de Belgrado en el 76. Habrá que dejárselo crecer antes de sentarse a saborear en añejo sabor del fútbol clásico.













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2 Comentarios
¿Habrá sitio para contar las historias de clubes como el FC United of Manchester? Hay todo un movimiento tanto en España (CAP Ciudad de Murcia) como en otros paÃses. El fútbol moderno está cada vez más lejano de los valores originales del deporte y se queda en el gran negocio. El lado social y comunitario se pierde con los fichajes milionarios y el marketing abusivo de los clubes grandes. Otros modelos son posibles y evitan ls especulación y precariedad de algunos clubes de menor potencia mediática.
¡Es una gran historia!
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[...] es digital. Se trata de una revista de papel. SÃ, papel, como suena. Y es buena, realmente buena, como ya os contamos. Eso sÃ, va de fútbol, sólo de fútbol. Reportajes, historias y curiosidades que hacen pensar [...]