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3 de julio 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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Y tú más: 'Mano cornuta' o el gesto de poner los cuernos

3 de julio 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Si no eres heavy ni te gusta el rock, entendería perfectamente que te disgustaras si alguien te saluda de esta guisa. Porque, querido, querida… os están llamando cornudos.
El gesto que imita los cuernos es de sobra conocido. En los países mediterráneos como el nuestro es un insulto o, cuando menos, un gesto obsceno. Pero tiene también una vertiente supersticiosa, ya que lo usamos cuando queremos espantar la mala suerte. ¿Quién no se ha llevado la mano cornuta a la cabeza para tocar madera cuando no hay una mesa cerca y el gafe te ronda?
Con esa finalidad lo usaban ya en tiempos de los romanos y puede que sea de los pocos gestos que ha pervivido hasta hoy como símbolo mágico y religioso. De hecho, así se mantiene también en Italia, donde es conocido como «maloccio».
Order-cuckoldry-ca1815-French-satire
Sin embargo, y centrándonos en España, el sentido más extendido cuando alguien le enseña el gesto a otro es llamarle cornudo y cabrón. ¿Y de dónde viene esto? ¿Por qué unos cuernos? Pues explicaciones hay unas cuantas a poco que nos zambullamos en internet.
Atendiendo a razones históricas, hay páginas que nos remiten a costumbres vikingas. Y no, no tienen nada que ver con los cuernos de sus cascos, sobre todo, porque parece demostrado que jamás los adornaron así. Es más una cuestión de cómo demostraban poder los jefes vikingos sobre sus vasallos. Los jefes ejercían algo así como un derecho de pernada sobre las mujeres de sus dominios y podían elegir a cualquiera de ellas, casada o soltera, para realizar una caidita de Roma cuando le viniera en gana. O sea, que elegía amante, que para eso él lo valía. Y para avisar al resto de súbditos de que ahí vivía la elegida o de que estaba ocupado conociéndola (bíblicamente) colgaba en la puerta una enorme cornamenta de alce a modo de cartel de «no molestar». Para el padre de la afortunada, que su hija fuera elegida como amante del jefe era todo un honor. Pero, claro, si se lo preguntaban al marido, probablemente no le hiciera tanta gracia. O sí, vete tú a saber, que los vikingos eran muy suyos.
La cuestión es que la cornamenta en la puerta de los elegidos dio paso al dicho de «te han puesto los cuernos», y eso ya, sacado de contexto, no era nada nada nada gracioso.
En BlogoLengua nos ofrecen también explicaciones mitológicas (esa costumbre friki de Zeus y sus secuaces de disfrazarse de toro para liarse con las mortales, por ejemplo) y religiosas, como no podía ser menos. Estas últimas tienen que ver con la iconografía que pinta al demonio con cuernos y rabo. En el Diccionario infernal de Jacques Albin Simon Collin de Plancy se dice: «Esta frase, “poner los cuernos”, viene, si se ha de dar crédito á Risorius, de nuestra madre Eva, la cual habiendo obtenido de Satanás, el par de cuernos que llevaba en la cabeza, los regaló a su marido». Así, de esta manera, mata dos pájaros de un tiro: condena el adulterio y explica el origen de la expresión «poner los cuernos».
En EE UU, cambiando de geografía, sobre todo si estás en Texas, la manita con cuernos no es un insulto. Es la representación gráfica, a modo de saludo, del slogan de la Universidad de Texas en Austin: «Hook ‘em Horn» («corneémosles»), cuyo emblema son los cuernos de un toro.
¿Y en los conciertos heavys? ¿Les están llamando cabrones a los músicos del escenario? Hombre, de todo habrá. Pero no. Tampoco parece tener mucho que ver con lo satánico, por mucho que nos suene a mil demonios la tonadilla interpretada, y que los Maiden me perdonen. En realidad, están imitando –aunque algunos no lo sepan- el gesto que hacía el mítico Ronnie James Dio cuando se convirtió en el nuevo cantante de Black Sabath tras la marcha de Ozzy Osbourne.

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s_bukley / Shutterstock.com

Contaba el propio Dio en alguna entrevista que Osbourne saludaba al público con el signo de la paz (los dedos en forma de V) y que él quiso hacer otro gesto que le distinguiera igualmente. Así que recordó lo que hacía su abuela, de origen italiano, que se pasaba la vida poniendo cuernos con la mano para alejar la mala suerte. Y de esta manera se apropió del saludo y lo empezó a usar en los conciertos. Al gestito heavy se le conoce como «maloik», que es un derivado del nombre italiano: «maloccio».
Dio afirmaba que no fue él el inventor del gesto ni el primero en usarlo. Otros antes que él enseñaron la «mano cornuta» en conciertos y portadas de discos (Gene Simmons de Kiss, entre otros y por seguir con el heavy. Podéis leer más sobre esto en este foro argentino). Pero sí parece claro que fue quien popularizó el maloik como distintivo metalero.
Así que si estás en un concierto de AC/DC y desde el público te saludan así, relájate. Solo desean tu bienestar espiritual y que la fortuna te acompañe. Eso sí, si eres celoso no te confíes demasiado y vigila a tu pareja, no vaya a ser que te quieran estar diciendo otra cosa.

Si no eres heavy ni te gusta el rock, entendería perfectamente que te disgustaras si alguien te saluda de esta guisa. Porque, querido, querida… os están llamando cornudos.
El gesto que imita los cuernos es de sobra conocido. En los países mediterráneos como el nuestro es un insulto o, cuando menos, un gesto obsceno. Pero tiene también una vertiente supersticiosa, ya que lo usamos cuando queremos espantar la mala suerte. ¿Quién no se ha llevado la mano cornuta a la cabeza para tocar madera cuando no hay una mesa cerca y el gafe te ronda?
Con esa finalidad lo usaban ya en tiempos de los romanos y puede que sea de los pocos gestos que ha pervivido hasta hoy como símbolo mágico y religioso. De hecho, así se mantiene también en Italia, donde es conocido como «maloccio».
Order-cuckoldry-ca1815-French-satire
Sin embargo, y centrándonos en España, el sentido más extendido cuando alguien le enseña el gesto a otro es llamarle cornudo y cabrón. ¿Y de dónde viene esto? ¿Por qué unos cuernos? Pues explicaciones hay unas cuantas a poco que nos zambullamos en internet.
Atendiendo a razones históricas, hay páginas que nos remiten a costumbres vikingas. Y no, no tienen nada que ver con los cuernos de sus cascos, sobre todo, porque parece demostrado que jamás los adornaron así. Es más una cuestión de cómo demostraban poder los jefes vikingos sobre sus vasallos. Los jefes ejercían algo así como un derecho de pernada sobre las mujeres de sus dominios y podían elegir a cualquiera de ellas, casada o soltera, para realizar una caidita de Roma cuando le viniera en gana. O sea, que elegía amante, que para eso él lo valía. Y para avisar al resto de súbditos de que ahí vivía la elegida o de que estaba ocupado conociéndola (bíblicamente) colgaba en la puerta una enorme cornamenta de alce a modo de cartel de «no molestar». Para el padre de la afortunada, que su hija fuera elegida como amante del jefe era todo un honor. Pero, claro, si se lo preguntaban al marido, probablemente no le hiciera tanta gracia. O sí, vete tú a saber, que los vikingos eran muy suyos.
La cuestión es que la cornamenta en la puerta de los elegidos dio paso al dicho de «te han puesto los cuernos», y eso ya, sacado de contexto, no era nada nada nada gracioso.
En BlogoLengua nos ofrecen también explicaciones mitológicas (esa costumbre friki de Zeus y sus secuaces de disfrazarse de toro para liarse con las mortales, por ejemplo) y religiosas, como no podía ser menos. Estas últimas tienen que ver con la iconografía que pinta al demonio con cuernos y rabo. En el Diccionario infernal de Jacques Albin Simon Collin de Plancy se dice: «Esta frase, “poner los cuernos”, viene, si se ha de dar crédito á Risorius, de nuestra madre Eva, la cual habiendo obtenido de Satanás, el par de cuernos que llevaba en la cabeza, los regaló a su marido». Así, de esta manera, mata dos pájaros de un tiro: condena el adulterio y explica el origen de la expresión «poner los cuernos».
En EE UU, cambiando de geografía, sobre todo si estás en Texas, la manita con cuernos no es un insulto. Es la representación gráfica, a modo de saludo, del slogan de la Universidad de Texas en Austin: «Hook ‘em Horn» («corneémosles»), cuyo emblema son los cuernos de un toro.
¿Y en los conciertos heavys? ¿Les están llamando cabrones a los músicos del escenario? Hombre, de todo habrá. Pero no. Tampoco parece tener mucho que ver con lo satánico, por mucho que nos suene a mil demonios la tonadilla interpretada, y que los Maiden me perdonen. En realidad, están imitando –aunque algunos no lo sepan- el gesto que hacía el mítico Ronnie James Dio cuando se convirtió en el nuevo cantante de Black Sabath tras la marcha de Ozzy Osbourne.

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s_bukley / Shutterstock.com

Contaba el propio Dio en alguna entrevista que Osbourne saludaba al público con el signo de la paz (los dedos en forma de V) y que él quiso hacer otro gesto que le distinguiera igualmente. Así que recordó lo que hacía su abuela, de origen italiano, que se pasaba la vida poniendo cuernos con la mano para alejar la mala suerte. Y de esta manera se apropió del saludo y lo empezó a usar en los conciertos. Al gestito heavy se le conoce como «maloik», que es un derivado del nombre italiano: «maloccio».
Dio afirmaba que no fue él el inventor del gesto ni el primero en usarlo. Otros antes que él enseñaron la «mano cornuta» en conciertos y portadas de discos (Gene Simmons de Kiss, entre otros y por seguir con el heavy. Podéis leer más sobre esto en este foro argentino). Pero sí parece claro que fue quien popularizó el maloik como distintivo metalero.
Así que si estás en un concierto de AC/DC y desde el público te saludan así, relájate. Solo desean tu bienestar espiritual y que la fortuna te acompañe. Eso sí, si eres celoso no te confíes demasiado y vigila a tu pareja, no vaya a ser que te quieran estar diciendo otra cosa.

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Opiniones 4
  • «ya que lo usamos cuando queremos espantar la mala suerte. ¿Quién no se ha llevado la mano cornuta a la cabeza para tocar madera cuando no hay una mesa cerca y el gafe te ronda?»
    Diría que que no lo hace nadie salvo los italianos en general, y los romanos en particular. En España, por lo menos, para tocar madera lo haces con los dedos, los nudillos, o la mano en cualquier postura salvo la de cornamenta, que se usa exclusivamente para burlarse de alguien o mandarle a tomar viento.
    Una cosa es cómo se usó un gesto antaño, y otra como se usa ahora.

  • Yo lo uso de ese modo y la verdad no se ni porque porque pensandolo bien no lo he visto hacer a nadie de mi familia… puede que en alguna peli de pequeño que me hiciera gracias? lo acompaño con un «lagarto lagarto» jajaj

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