No existen dos momentos iguales en la vida. Cada uno de ellos tiene su luz, su escenario y a un idiota diferente intentando fastidiar el día. El servicio postal sueco es de los que también considera que cada momento es único y, por eso, ha creado un servicio de envío de postales de felicitación en el que es el propio usuario el que hace la foto que será la cara de su tarjeta navideña.
Como diría aquel, tiene su gracia que en el país de Ikea, la marca que ha convertido a todos los hogares del mundo en el mismo, el servicio de correos no produzca dos tarjetas diferentes. Levande Julkort (traducido como ‘postal viviente’) es la web que ofrece la posibilidad de capturar y enviar un momento del gélido invierno sueco. Se han instalado cuatro cámaras en cuatro lugares distintos del norte del país escandinavo que se pueden accionar de manera remota. Sencillamente, se debe encontrar el momento adecuado, disparar e introducir la dirección de envío, previo pago de 15 coronas suecas (alrededor de 2 euros). Eso sí, para que la foto sea realmente especial habrá que currárselo. Me explico.
La interfaz del sitio web ofrece información acerca de las condiciones climatológicas, las horas de alba y crepúsculo e información acerca de algunos personajes que se encargan de cuidar de los renos de Santa Claus, incluido el propio hombre barbudo. La posibilidad de conseguir una captura con alguno de ellos alimentando a un reno y, a ser posible, durante esas horas en las que la luz confiere al paisaje un halo más especial depende de uno mismo. Existe la posibilidad de hacer que esto ocurra con más facilidad. En la página Facebook de la campaña se puede solicitar a algunos de estos personajes que hagan acto de aparición en un determinado momento. El único problema es que hay que hacerlo en sueco, habilidad que al lector de Yorokobu se le supone. Por si acaso no es así, cosa que sería profundamente decepcionante, con escribir ‘Snälla, stanna för mig [introdúzcase aquí la hora a la que se desea que aparezcan]‘, será suficiente.











