Si aún no la tienes, te recomiendo que busques urgentemente a alguien que pueda contagiarte. Atraca un laboratorio contaminado de antígenos contra el no. Rompe probetas y aspira inmediatamente los reflujos que te ayuden a contaminarte de la enfermedad más sana del mundo. Rebélate contra el NO.
Esa palabra maldita que asesina los proyectos antes de empezarlos. Esa expresión de banquero de sucursal que está programada para repetirla ante cualquier solicitud de crédito.
Ese saludo anterior al hola cuando entras en un edificio público a enfrentarte a un funcionario que jamás va a sentirse apiadado de quien colabora con parte de lo que gana para que el primero siga ganando. A quien por supuesto no debe pleitesía, pero sí un servicio excelente, económico y eficaz.
El NO es la palabra que más escuchará un emprendedor a lo largo de la travesía. No vayas por ahí, no nos convence tu oferta, no estás en el camino correcto, no estás en precio, no tenemos presupuesto esta vez, no para este año, no, no, no…
Son adictos al NO. Tú eres alérgico, recuerda, pero los enfermos son ellos. Muy enfermos, terminales. Pobres.
A ti no te afecta porque eres alérgico a ese virus. En cuanto se acerca a ti, tu mente reacciona sabiamente y lo ignora, lo anula. Tú eres un emprendedor.
Los enfermos pintan pancartas y bloquean aeropuertos pensado que los alérgicos al NO vamos a seguir pagándoles sus dietas, sus días moscosos, sus horas extras mientras nos chantajean con sus huelgas salvajes.
El NO destruye sueños e ilusiones, aspiraciones, invenciones, avances de la humanidad, patentes, felicidad y bienestar. El NO arruina más vidas que la bomba atómica, que un tsunami o un terremoto.
Convierte a vivos en muertos vivientes, carentes de ilusión, de aspiraciones y de deseos de superación.
La responsabilidad de arreglar esto es de los alérgicos, mejor dicho, de los inmunes. No nos vamos a contaminar, somos luchadores, no parásitos. Crearemos empleo y prosperidad cuando se den las circunstancias. Y, si no podemos aquí, lo haremos lejos de aquí. Somos así. Nuestra inmunidad traspasa fronteras y es un motor que nos lleva a empezar y empezar contra viento y marea donde quiera que se den las circunstancias.
Así es la inmunidad. Pero, paradojas de la ciencia, los alérgicos e inmunes en muchas ocasiones tenemos que aprender la dura lección de saber decir NO.
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Este artículo publicado en el número de abril de Yorokobu.
Foto de Portada: The G reproducida bajo lic CC.









8 Comentarios
¡¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!!
Cada día me encuentro con el “NO” cuando intento aportar ideas o cosas que van a mejorar las cosas. Este es el subidón que necesitaba.
Gracias.
Curiosamente (o no tanto) en la Rosa de los Vientos la dirección opuesta al NO es la del SE. Sé tu mismo.
Muy buen post. Gracias.
Genial esa respuesta ;)
muy publicitario, una lección de lenguaje persuasivo, pero metafísicamente el no es el concepto más elemental, mucho mejor que el sí, aunque complementario a él, para la comprensión de… todo.
Recuerdo cuando vi este video y es muy gracioso, la verdad.
Salud!
Kill the indifference :)
Di NO al NO.
“Convierte a vivos en muertos vivientes, carentes de ilusión, de aspiraciones y de deseos de superación.”
A veces -sinceramente- yo ya no puedo más :(