
T-post es una revista. Y también una camiseta. En realidad, es una revista en una camiseta. Cada nuevo número versa sobre un único tema, que es interpretado por un diseñador. Sus responsables no quieren hacer sólo camisetas bonitas, quieren hacer prendas que inviten a dialogar sobre la historia que hay detrás de cada diseño. Ya tienen más de 2.500 suscriptores en 50 países.
Editada por la compañía sueca del mismo nombre, T-post se vende por suscripción a un precio de 19 euros y se publica cada seis semanas. El texto va impreso en la parte interior de la parte trasera de la camiseta, mientras que un artista gráfico interpreta el tema de cada número en la parte frontal.
Todo empezó a principios de 2004 como una diversión entre varios amigos. De la primera camiseta se editaron 5 copias. “Dos años después tuve que decidir si mantener mi trabajo en la agencia en la que trabajaba o darle una oportunidad a este proyecto, en el que creía firmemente. Y eso hice”, indica Peter Lundgren, editor y fundador de T-post. Le llevó 6 meses conseguir 300 suscripciones. Hoy supera ya las 2.500.
T-Post no es sólo una innovadora marca social. Es también una marca de concienciación medioambiental. Para reducir gastos, sólo se vende en Internet, a través de suscripción, y no se pueden pedir números atrasados, ya que sólo se edita una por suscriptor. Además, están fabricadas con productos orgánicos e impresas con tinta ecológica.
Los suscriptores no saben cuál es el tema del siguiente número que van a recibir, ni tampoco quién ha diseñado el frontal de la camiseta hasta que no lo reciben en su casa. Esto hace de cada entrega una sorpresa. La mayoría de los suscriptores tienen entre 20 y 40 años, aunque también hay personas con edades entre 15 y 60 años.
El proceso editorial es similar al de una revista normal, con la salvedad de que sólo se selecciona un tema por camiseta. El contenido está a caballo entre el reportaje y la columna de opinión, siempre es un tema de actualidad y tiene que decir algo del mundo en que vivimos. “Y lo más importante, nos gustan las historias que hacen pensar a la gente y abren las mentes ante nuevas ideas u opiniones”, añade Lundgren.
No se decantan de ninguna ideología política y lo que buscan es que la gente piense por sí misma. Tampoco admiten publicidad, ni la utilizan para promocionarse. “No creemos en corporaciones que dicen a la gente qué hacer o en qué creer. En lugar de eso, nosotros creemos en nuestros suscriptores. Nuestros fans hacen la única publicidad que nos gusta: el boca-oreja”, explica el director creativo, Chad Rea.
Esta creencia en sus fans ha hecho que cualquier suscritor pueda convertirse en el modelo de una de sus revistas. Lo deja claro su página web: “No importa la edad, tipo, color o planeta de origen, si eres suscriptor y quieres ser modelo de uno de los números, no tienes más que solicitarlo por email y acudir al estudio en Estocolmo”.
Dice Rea que para mantener el interés, cada número es interpretado por un diseñador diferente. “Siempre estamos buscando nuevos talentos y miradas interesantes para mantener los diseños tan actuales como las historias que contamos. Es difícil saber lo que buscamos en un artista, lo que queremos es una personalidad fuerte que deje huella, que los diseños sean únicos y que no copien otros estilos”. Cada número añade un breve perfil del autor.
El último número versa sobre el futuro de la educación e incluye una camiseta en 3D. En realidad, se trata de un ejemplo más de realidad aumentada. Cuando la cámara del ordenador enfoca a la camiseta, los suscriptores pueden jugar al popular ‘piedra, papel, tijera’ contra el ordenador. El autor es el diseñador sueco Marc Strömberg.










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4 Comentarios
Para cuando camisetas con las portadasd e Yorokobu.!! quiero la mia!
Gran Jefe decir; “Pronto, pronto”
Hemos recibido la camiseta inaugural de nuestra suscripción el otro día, le sienta genial a mi chica :-). A ver si surgen más iniciativas “analógicas” (compartir cassettes, intercambiar ropa, que vuelvan los pins!…) que den vida al mundo social digital…
saludos
Vicente
¡Enhorabuena!
En cuanto a las iniciativas “analógicas”, estamos de acuerdo; la interacción virtual-real puede darnos muchas sorpresas.
3 Trackbacks
[...] Todo empezó con un tweet. Como siempre. Un link que llevaba aquí. [...]
[...] Una empresa sueca llamada T-post imprime revistas en camisetas. [...]
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