Y no me invento nada porque se llama asÃ. Voy a decir algo muy en serio: ¡es buenÃsimo! Los cuellos y puños de mis camisas, que voy en moto a diario, eran hasta ahora un poema por la polución. Ya no.
Y no me invento nada porque se llama asÃ. Voy a decir algo muy en serio: ¡es buenÃsimo! Los cuellos y puños de mis camisas, que voy en moto a diario, eran hasta ahora un poema por la polución. Ya no.