28 noviembre, 2011
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That’s illegal!

Por Antonio Dyaz

En Singapur puede acabarse en la cárcel si tiramos un chicle al suelo. En Miami está prohibido beber café en los autobuses. En Escocia no se puede hacer autostop, y la multa es más alta para quien levanta el dedo al borde de la carretera que para quien recoge al mochilero/a.

En muchos países de la Unión Europea no está tipificada como delito la violación dentro del matrimonio. En Suecia es ilegal ‘irse de putas‘, pero no lo es prostituirse. En España se puede fumar un porro por la calle, y en Manhattan por lo mismo te caen dos años de prisión. En Dubai no se puede beber alcohol, pero las bodegas de sus hoteles de 7 estrellas están llenas de licores. Y los minibares de las suites también.

Barcelona prohibe pasear con el torso descubierto, aunque haya 35 grados y 80% de humedad. En la ciudad italiana de Monza están prohibidas las peceras curvas porque provocan un innecesario sufrimiento psicológico a los peces. Aplaudo desde aquí que Italia es el único país de la UE en el que están abolidos los parques zoológicos. Y hablando de peces, la ley autoriza a las vendedoras hacer topless en Liverpool, Inglaterra, pero solamente en negocios de peces tropicales.

En Líbano, el país de los cedros, los hombres pueden legalmente tener relaciones sexuales con animales, siempre que estos sean hembras. Tener relaciones sexuales con machos esta castigado legalmente con la muerte. Nada dicen sus leyes de las mujeres que mantuvieran relaciones con animales (machos o hembras).

En la vecina Francia hay algunas prohibiciones cuando menos insólitas, como por ejemplo besar a alguien en un tren, o bautizar un cerdo con el nombre de Napoleón. En España sí se puede llamar Franco a un gorrino, pero por razones que escapan a mi entendimiento en Granada está prohibido que las mujeres se peinen en los balcones.

El incesto se castiga en Alemania con penas de hasta tres años de cárcel, aunque últimamente hay movimientos que pretenden legalizar las relaciones entre hermanos, si estos son mayores de edad. Es una intromisión inadmisible en el ámbito privado, argumentan. ¿Acaso Calígula no amó profundamente a su hermana Drusila? Bueno, también dormía con su caballo “Incitatus”, cuyo nombre nos da pistas acerca de la relación que mantenían.

La pena para la masturbación en Indonesia es la decapitación… Lo que me lleva a preguntarme qué medios de vigilancia tiene el gobierno indonesio para saber si un ciudadano se está tocando los genitales con intenciones libidinosas (no vale rascarse, simplemente). Durante la era Reagan, en varios estados de EEUU se prohibió expresamente mantener sexo oral, y la incógnita también era esa “¿cómo se enteran los federales de que me están haciendo una felación?”. Pero lo mejor fue que, a raiz del caso Clinton – Lewinsky, entre amplias capas de la sociedad norteamericana ha calado la idea de que el sexo oral no es sexo, es solo oral. Chúpate esa.

Recomiendo expreseamente los descacharrantes vídeos de Danerboe llamados genéricamente como este post “That’s Illegal!” en YouTube, muestran algunas de las leyes más estúpidas de la tierra de Abraham Lincoln.

Para terminar, cabe señalar que no es lo mismo ilegal que alegal, por lo que determinadas conductas pueden ser reprobables pero no suponen delitos. Es el caso de comerse los mocos en la consulta del médico, o tirarse pedos en el autobús durante la hora punta.

De esos silenciosos, que impiden la identificación del culpable.

Antonio Dyaz es director de cine.

Foto: Anthony Letmon Wikimedia Commons