
“Cuando pusieron la cápsula de mi globo en el Museo del Aire y el Espacio de Washington junto al aeroplano de los hermanos Wright, el Apollo 11 y el avión de Charles Lindbergh, pensé, el siglo XX fue realmente increíble. Nos permitió hacer todas estas cosas que seguramente no serán posibles en el futuro porque nuestros recursos son cada vez más limitados. El espíritu para avanzar ya no puede consistir en conquistar el espacio. Tiene que intentar mejorar nuestra calidad de vida”.
Bertrand Piccard, que en 1999 completó la primera vuelta al mundo en globo aerostático sin escalas junto al piloto Brian Jones, se ha marcado un reto aún más ambicioso. Hacer lo mismo pero esta vez sin utilizar ni un gramo de energía no renovable con un avión solar que volará día y noche. TED acaba de publicar la presentación que hizo Piccard de su reto en julio de 2009, en la ciudad de Oxford.
El suizo lleva 6 años desarrollando este proyecto, bautizado Solar Impulse y apoyado por marcas como Deutsche Bank y Omega, en el que participa un equipo de 70 personas para construir un avión capaz de conseguir la hazaña. En primavera de este año espera realizar el primer intento. “Subiremos hasta 9.000 metros por el día. El verdadero reto estará en recargar las baterías lo suficiente para llegar al día siguiente. Si nuestro avión pesa demasiado nunca llegaremos al próximo día. Este avión es un símbolo de lo que podría venir si no cambiamos nuestro modelo energético”.
Sus experiencias en el globo aerostático han sido clave para emprender un proyecto que algunos tachan de fantasioso. “Hay demasiada gente que prefiere sufrir en el hielo que conocen que traspasar ese hielo para ver lo que hay en el otro lado. Es uno de los problemas de nuestra sociedad. Aprendemos que lo desconocido es peligroso. Tenemos que intentar mantener todo bajo control. Pero obviamos que lo desconocido es parte de nuestra vida. El globo de aire es una metáfora preciosa. Al igual que en la vida, queremos ir en una dirección pero el viento nos empuja adonde él quiere (…). ¿Cómo pasamos de una metáfora a algo más práctico? En el globo de aire tenemos lastres como arena y equipo que tiramos cuando necesitamos coger altitud y nos quedamos sólo con lo imprescindible”.
El objetivo, según explica Piccard en la conferencia, no es cambiar el mundo de la noche a la mañana. Es abrir las puertas para que este cambio pueda ocurrir. “Cuando Lindbergh emprendió su viaje a través del Atlántico, la tecnología existente sólo permitía que lo hiciera una persona al límite de lo imposible. 20 años más tarde, 200 personas cruzaban el Atlántico en aviones. Por eso necesitamos una historia humana. Necesitamos que el piloto pueda contar la historia, que pueda hablar con las universidades y los profesores para mostrar que es posible”.








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3 Comentarios
Nothing is impossible!
Luego como se aplica esto para levantar un Airbus con 400 pasajeros?? Supongo que todo se andará.
Hola,
Creo que la cita al final del artículo lo describe muy bien:
“Cuando Lindbergh emprendió su viaje a través del Atlántico, la tecnología existente sólo permitía que lo hiciera una persona al límite de lo imposible. 20 años más tarde, 200 personas cruzaban el Atlántico en aviones”.
Creo que Piccard intenta dar el primer paso para que en un futuro esto sea posible…
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[...] para el camino que también siguen proyectos relacionados con las energías renovables como el del avión solar que ya contamos hace unos días en Yorokobu. A pesar de que las baterías impulsadas con azúcar son una realidad (al menos a nivel [...]