24 de junio 2015    /   BUSINESS
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«Yo quería hacer lo mismo que José María García»

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Es navarra y tiene 37 años, otra periodista prolífica como Quique Peinado. Se llama Cristina Pardo y es la primera invitada al asiento de copiloto del Seiscientos. Y espero que no sea la última. Manuela Carmena al final se enterará de que quiero que por un día abandone el Metro y vaya a trabajar en un bólido histórico… También espero respuesta de otras invitadas.
Hablamos de política y de televisión, incluso de Esperanza Aguirre, una persona «muy agradecida para los periodistas» por el juego que da. Del PP subiría al 600 a Pons, Celia Villalobos y a uno que, para obviar su pregunta en un Congreso del partido, le pidió un beso. «Desde entonces, nuestra relación no ha sido la misma», bromea.
Hablamos también de los coches que marcaron su infancia y de Sardá, que espero que algún día se siente en el 600 para conversar sobre la tele y me imite al Señor Casamayor a cambio de un paseo al volante conmigo de Luis Moya.
De nuevo fue un placer subir en esta ocasión a una invitada conocida como la ‘segunda’ de Antonio García Ferreras en Al Rojo Vivo (de ahí lo de Karanka). Me quería pagar la camiseta que le ofrecí de obsequio; bastante tuvo con subirse a un 600 con la calorina o caloret que hacía en el asfalto de Madrid. Hasta que no haya aire acondicionado en ‘el pelotilla’ seguiremos agitando el abanico.

Es navarra y tiene 37 años, otra periodista prolífica como Quique Peinado. Se llama Cristina Pardo y es la primera invitada al asiento de copiloto del Seiscientos. Y espero que no sea la última. Manuela Carmena al final se enterará de que quiero que por un día abandone el Metro y vaya a trabajar en un bólido histórico… También espero respuesta de otras invitadas.
Hablamos de política y de televisión, incluso de Esperanza Aguirre, una persona «muy agradecida para los periodistas» por el juego que da. Del PP subiría al 600 a Pons, Celia Villalobos y a uno que, para obviar su pregunta en un Congreso del partido, le pidió un beso. «Desde entonces, nuestra relación no ha sido la misma», bromea.
Hablamos también de los coches que marcaron su infancia y de Sardá, que espero que algún día se siente en el 600 para conversar sobre la tele y me imite al Señor Casamayor a cambio de un paseo al volante conmigo de Luis Moya.
De nuevo fue un placer subir en esta ocasión a una invitada conocida como la ‘segunda’ de Antonio García Ferreras en Al Rojo Vivo (de ahí lo de Karanka). Me quería pagar la camiseta que le ofrecí de obsequio; bastante tuvo con subirse a un 600 con la calorina o caloret que hacía en el asfalto de Madrid. Hasta que no haya aire acondicionado en ‘el pelotilla’ seguiremos agitando el abanico.

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