Hay preguntas tan enormes —qué es la Historia, qué es el amor, qué es la poesía…— que, cuando te retan a responderlas en un ensayo, más que un desafío que encaras con valentía y la seguridad que te dan tus años de carrera profesional, se convierten en un berenjenal. Una sensación parecida es la que tuvo Roberto Villar Blanco cuando José Luis Ibáñez, director de