«Madre de tres hijos. Divorciada. Treinta años de experiencia como actriz de cine. Todavía con movilidad y más amable de lo que dicen los rumores. Busca empleo estable en Hollywood». Cuesta imaginar a una leyenda del cine como Bette Davis redactando un anuncio así. Pero ocurrió. Y no en una de sus películas, sino en la vida real. Y fue precisamente ahí, en esa mezcla