Adrián Olmedo era un niño que estaba aprendiendo a bucear. En una de sus zambullidas, vio una piedra en el fondo del mar y le gustó tanto que decidió sacarla a la superficie y regalársela a su madre, que estaba en sentada en la arena leyendo. Su madre era Care Santos y guardó aquella piedra como si fuera un tesoro. Muchos años después, el regalo