Hay materiales que, por su luz, su tacto, y por la forma en que atrapan el tiempo en su interior parecen inventados para contar historias, y pocos lo hacen con tanta elocuencia como el ámbar. Resina fósil de árboles que crecieron hace millones de años, cálida, ligera y con un aroma tan suave que casi hay que acercarse para descubrirlo, ha despertado la atracción de