Triunfar, lograr la atención de público y crítica, aparecer en las listas de los mejores artistas que suelen publicarse en medios especializados es un sueño recurrente para muchas y muchos creadores, ya sean pintores, escultores, escritores o músicos. Pero ¿qué pasa si ese sueño se cumple? Seguramente, en buena parte de ellos se agudizaría el síndrome del impostor, ese miedo atávico e irracional a decepcionar,