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28 de febrero 2019    /   BUSINESS
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‘Las 100 dudas más frecuentes del español’, para resumir

28 de febrero 2019    /   BUSINESS     por          
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¿Cuál es la forma correcta: he impreso o he imprimido? ¿Cómo debo encabezar un email? Este bendito idioma que hablamos millones de personas en todo el mundo ¿se llama castellano o español? ¿Y cómo se escribe el título de un libro?

Podríamos seguir así un buen rato, pero para venir en nuestro socorro y sacarnos del pantanoso mundo de la duda, el Instituto Cervantes acaba de publicar el libro 100 dudas más frecuentes del español, y en formato bolsillo para que no tengamos la excusa de que no podemos llevarlo encima todo el tiempo.

El libro, publicado por Espasa, está escrito por Florentino Paredes, Salvador Álvaro y Luna Paredes, todos ellos relacionados de alguna manera con la docencia, quienes han recopilado en este volumen algunas de las principales dudas a las que se enfrenta un hablante de español alguna vez en su vida (o siempre).

La obra que se presentó ayer es heredera directa de un volumen anterior de 2013, Las 500 dudas más frecuentes del español, también publicado por el Instituto Cervantes. En la de ahora se resumen y seleccionan las cuestiones lingüísticas que más consultan los hablantes sobre el idioma.

Sus autores bucearon en diversas fuentes para seleccionar estas preguntas. La principal, las consultas que dirigen a la RAE a través de su departamento de Español al día, pero también han recurrido a otras como la Fundéu y la infinidad de libros que se publican actualmente sobre el uso correcto del español.

100 dudas pretende ser una obra didáctica pero cercana. Aunque el número de cuestiones lingüísticas que plantea parece redondo, en realidad las respuestas son muchas más. Florentino Paredes ha contabilizado 1.600 ya que, explicando un concepto, se enlaza con otro que pueda estar relacionado y que no constaba en la pregunta original.

Estructurado en formato de preguntas y respuestas, el libro aborda cuestiones como las normas de acentuación, los signos de puntuación, la concordancia en la oración, el uso de preposiciones, los extranjerismos o fenómenos conflictivos como el dequeísmo, el laísmo o el leísmo.

Las cuestiones elegidas están sacadas de contextos formales, no de registros más coloquiales. El libro no pretende ser dogmático ni rigurosamente normativo: ese papel corresponde a otra institución. Pero, aunque las respuestas están fundamentadas en la norma de la RAE y la ASALE, los autores de Las 100 dudas más frecuentes del español han preferido señalar qué es aceptable, qué no lo es, qué formas son las preferibles y cuáles son las recomendables.

También han querido acercarse a la escritura en los nuevos medios digitales como el WhatsApp y el correo electrónico, pero visto desde el registro formal. Los memes, por tanto, podrás seguir escribiéndolos como te salga de la creatividad. Sin embargo, no hay un capítulo concreto dedicado a estas cuestiones, sino que se van intercalando a lo largo de la obra en función del asunto lingüístico que se trate.

Así, podremos comprobar cuál es la mejor forma de expresar el encabezamiento y despedida de un email. Respecto a la otra gran cuestión de este tipo de mensajes, si se deben escribir o no los signos de apertura de interrogación y exclamación, Paredes aseguró que es aceptable no escribirlos en wasaps y sistemas de comunicación similares ya que se presupone que quien prescinde de ellos no es por error o ignorancia, sino por la dificultad técnica que presentan los teclados para localizar estos signos. Eso sí, advierte: son solo aceptables en este tipo de comunicaciones. Fuera de ellas, como poco se os enviará al rincón de pensar.

El director del Instituto Cervantes, Luis Montero, señaló que la lengua es un patrimonio colectivo, no tiene dueños. Por eso es necesario consolidar su unidad y mantener su cohesión. Tan legítimo es el español que se habla en España como el que se habla en Perú o en Argentina. La magia de esta lengua es que es capaz de mantener su unidad al margen de sus muchas variedades. Y a ello contribuyen este tipo de obras.

Y destacó algo que se dice en las dos primeras preguntas planteadas en este libro: no es una cuestión de dónde se habla mejor español, sino de quién lo habla mejor.

¿Cuál es la forma correcta: he impreso o he imprimido? ¿Cómo debo encabezar un email? Este bendito idioma que hablamos millones de personas en todo el mundo ¿se llama castellano o español? ¿Y cómo se escribe el título de un libro?

Podríamos seguir así un buen rato, pero para venir en nuestro socorro y sacarnos del pantanoso mundo de la duda, el Instituto Cervantes acaba de publicar el libro 100 dudas más frecuentes del español, y en formato bolsillo para que no tengamos la excusa de que no podemos llevarlo encima todo el tiempo.

El libro, publicado por Espasa, está escrito por Florentino Paredes, Salvador Álvaro y Luna Paredes, todos ellos relacionados de alguna manera con la docencia, quienes han recopilado en este volumen algunas de las principales dudas a las que se enfrenta un hablante de español alguna vez en su vida (o siempre).

La obra que se presentó ayer es heredera directa de un volumen anterior de 2013, Las 500 dudas más frecuentes del español, también publicado por el Instituto Cervantes. En la de ahora se resumen y seleccionan las cuestiones lingüísticas que más consultan los hablantes sobre el idioma.

Sus autores bucearon en diversas fuentes para seleccionar estas preguntas. La principal, las consultas que dirigen a la RAE a través de su departamento de Español al día, pero también han recurrido a otras como la Fundéu y la infinidad de libros que se publican actualmente sobre el uso correcto del español.

100 dudas pretende ser una obra didáctica pero cercana. Aunque el número de cuestiones lingüísticas que plantea parece redondo, en realidad las respuestas son muchas más. Florentino Paredes ha contabilizado 1.600 ya que, explicando un concepto, se enlaza con otro que pueda estar relacionado y que no constaba en la pregunta original.

Estructurado en formato de preguntas y respuestas, el libro aborda cuestiones como las normas de acentuación, los signos de puntuación, la concordancia en la oración, el uso de preposiciones, los extranjerismos o fenómenos conflictivos como el dequeísmo, el laísmo o el leísmo.

Las cuestiones elegidas están sacadas de contextos formales, no de registros más coloquiales. El libro no pretende ser dogmático ni rigurosamente normativo: ese papel corresponde a otra institución. Pero, aunque las respuestas están fundamentadas en la norma de la RAE y la ASALE, los autores de Las 100 dudas más frecuentes del español han preferido señalar qué es aceptable, qué no lo es, qué formas son las preferibles y cuáles son las recomendables.

También han querido acercarse a la escritura en los nuevos medios digitales como el WhatsApp y el correo electrónico, pero visto desde el registro formal. Los memes, por tanto, podrás seguir escribiéndolos como te salga de la creatividad. Sin embargo, no hay un capítulo concreto dedicado a estas cuestiones, sino que se van intercalando a lo largo de la obra en función del asunto lingüístico que se trate.

Así, podremos comprobar cuál es la mejor forma de expresar el encabezamiento y despedida de un email. Respecto a la otra gran cuestión de este tipo de mensajes, si se deben escribir o no los signos de apertura de interrogación y exclamación, Paredes aseguró que es aceptable no escribirlos en wasaps y sistemas de comunicación similares ya que se presupone que quien prescinde de ellos no es por error o ignorancia, sino por la dificultad técnica que presentan los teclados para localizar estos signos. Eso sí, advierte: son solo aceptables en este tipo de comunicaciones. Fuera de ellas, como poco se os enviará al rincón de pensar.

El director del Instituto Cervantes, Luis Montero, señaló que la lengua es un patrimonio colectivo, no tiene dueños. Por eso es necesario consolidar su unidad y mantener su cohesión. Tan legítimo es el español que se habla en España como el que se habla en Perú o en Argentina. La magia de esta lengua es que es capaz de mantener su unidad al margen de sus muchas variedades. Y a ello contribuyen este tipo de obras.

Y destacó algo que se dice en las dos primeras preguntas planteadas en este libro: no es una cuestión de dónde se habla mejor español, sino de quién lo habla mejor.

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Opiniones 7
    • Tiene muy buena pinta este libro, hace un tiempo leí uno de una temática parecida y me encantó. Me pareció súper útil para mi trabajo, soy profesor de lengua de secundaria, y muchas preguntas de los alumnos las respondes porque las sabes de memoria pero no te paras a pensar el porqué. Sería genial que escribiesen más libros de este estilo.

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