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13 de diciembre 2012    /   CREATIVIDAD
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Doce miedos: el inicio de un libro configurable

13 de diciembre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Hoy son 12 miedos. En el futuro podrían ser 12 intrigas. Doce amores. Doce ilusiones… El primer libro contiene 12 relatos de terror y se llama Doce miedos. Pero su verdadera intención es salir de su rígida cárcel física y que sus cuentos se muevan de forma libre, incluso anárquica, por la red y en papel.

Esta primera obra, ideada por José Carlos León, será la única que se venda en paquete cerrado en papel. Los doce relatos de doce autores [seis mujeres y seis hombres (en realidad son siete porque un autor es la suma de dos)] se vende, bajo demanda, a un precio de 12 euros.

En internet la obra es más flexible. El usuario puede comprar los relatos que quiera y hacer su propio libro. También podrá elegir la portada entre varias opciones y, más adelante, encontrará una serie de sugerencias de bandas sonoras para escuchar mientras lee los cuentos.

“La idea es hacer un libro como si fuese un iTunes”, explica Ricardo Llavador, uno de los escritores que participan en Doce miedos. “Dentro de un tiempo habrá más obras y el usuario podrá hacer su propio libro por temática, por autor o en función de lo que quiera”.

Esta configuración se podrá hacer en web y también en papel. El libro impreso se pide a la editorial, Pantaleimon, y ahí se imprimirá el ejemplar al gusto de su dueño.

Doce miedos se presenta el próximo sábado, a las 20.30, en Hotel Kafka (Madrid) y está a la venta en las plataformas de Amazon, Tagus (Casa del Libro), Barnes & Noble (Nook), Apple iBooks, Sony Reader Store, Kobo, Gardners Books, Baker & Taylor, eBookPie, Google Books y Cream eBooks. También se puede leer en streaming en 24Symbols, Booquo (Círculo de Lectores) y Copia.

Estos son los títulos, autores y algunas frases de sus relatos:

Infinito, de Alicia Merino
“Y entonces sí, por fin su cuerpo se dejó llevar y empezó a temblar, incontroladamente”.

Pacto en negro, de Adolfo Suárez
“Quizás no había sido buena idea encerrarse en aquel ataúd a oscuras dentro de sus habitaciones personales, sumidas también en la negrura…”.

El templo del Deseo del Hombre, de Ana de la Morena
“Esforzarse en no pensar. No respirar. No ver. No tocar. No sentir. No latir…”.

La despensa, de Eduard Farrán Teixidó
“Solo su cuerpo. Su cuerpo y ese olor a miedo y a muerte en el aire. El mismo que le vino a la memoria ahora mismo en medio de la oscuridad”.

Lirios Lilas, de Eva Sanagustín
“Encogido en el suelo, ocultaba su cara como si hubiese alguien que pudiese verle”.

Expreso al Infierno, de Javier Meneses
“Siempre creí que cuando uno se muere, pues eso, se muere y ya está.”

El día que aprendí a viajar en el tiempo, de Diana Morales Lara
“La expresión más elevada del temor es despertar y no recordar qué ha pasado, pero tener la conciencia de que ha sido algo malo”.

Presas de patas, de José Carlos León
“Aquel sería el primer cigarrillo de mi vida, y esperaba que la advertencia impresa en el paquete, fumar mata, cumpliera su amenaza”.

Lentamente, de Idoia L. Cantolla
“Nadie te hará daño entre las siete y las nueve de la mañana, porque es, sencillamente, de mal gusto”.

Es cosa de hombres, de Dyaz Llavador (Antonio Dyaz y Ricardo Llavador)
“Leo sintió un escalofrío. Su sexto sentido le decía que aquella bruja les traería problemas. A ella y a su amado jefe”.

Extinción, de Sònia Valiente
“Ahora, a punto de morir, y desde una lúcida perspectiva, lo sabía. El amor es lo más importante de la vida…”.

Sombras, de Rafael Verdejo
“Como si tuviera vida propia, la sombra ascendía por los muros húmedos, se escurría serpenteando entre alcantarillas y puertas cerradas…”.

Hoy son 12 miedos. En el futuro podrían ser 12 intrigas. Doce amores. Doce ilusiones… El primer libro contiene 12 relatos de terror y se llama Doce miedos. Pero su verdadera intención es salir de su rígida cárcel física y que sus cuentos se muevan de forma libre, incluso anárquica, por la red y en papel.

Esta primera obra, ideada por José Carlos León, será la única que se venda en paquete cerrado en papel. Los doce relatos de doce autores [seis mujeres y seis hombres (en realidad son siete porque un autor es la suma de dos)] se vende, bajo demanda, a un precio de 12 euros.

En internet la obra es más flexible. El usuario puede comprar los relatos que quiera y hacer su propio libro. También podrá elegir la portada entre varias opciones y, más adelante, encontrará una serie de sugerencias de bandas sonoras para escuchar mientras lee los cuentos.

“La idea es hacer un libro como si fuese un iTunes”, explica Ricardo Llavador, uno de los escritores que participan en Doce miedos. “Dentro de un tiempo habrá más obras y el usuario podrá hacer su propio libro por temática, por autor o en función de lo que quiera”.

Esta configuración se podrá hacer en web y también en papel. El libro impreso se pide a la editorial, Pantaleimon, y ahí se imprimirá el ejemplar al gusto de su dueño.

Doce miedos se presenta el próximo sábado, a las 20.30, en Hotel Kafka (Madrid) y está a la venta en las plataformas de Amazon, Tagus (Casa del Libro), Barnes & Noble (Nook), Apple iBooks, Sony Reader Store, Kobo, Gardners Books, Baker & Taylor, eBookPie, Google Books y Cream eBooks. También se puede leer en streaming en 24Symbols, Booquo (Círculo de Lectores) y Copia.

Estos son los títulos, autores y algunas frases de sus relatos:

Infinito, de Alicia Merino
“Y entonces sí, por fin su cuerpo se dejó llevar y empezó a temblar, incontroladamente”.

Pacto en negro, de Adolfo Suárez
“Quizás no había sido buena idea encerrarse en aquel ataúd a oscuras dentro de sus habitaciones personales, sumidas también en la negrura…”.

El templo del Deseo del Hombre, de Ana de la Morena
“Esforzarse en no pensar. No respirar. No ver. No tocar. No sentir. No latir…”.

La despensa, de Eduard Farrán Teixidó
“Solo su cuerpo. Su cuerpo y ese olor a miedo y a muerte en el aire. El mismo que le vino a la memoria ahora mismo en medio de la oscuridad”.

Lirios Lilas, de Eva Sanagustín
“Encogido en el suelo, ocultaba su cara como si hubiese alguien que pudiese verle”.

Expreso al Infierno, de Javier Meneses
“Siempre creí que cuando uno se muere, pues eso, se muere y ya está.”

El día que aprendí a viajar en el tiempo, de Diana Morales Lara
“La expresión más elevada del temor es despertar y no recordar qué ha pasado, pero tener la conciencia de que ha sido algo malo”.

Presas de patas, de José Carlos León
“Aquel sería el primer cigarrillo de mi vida, y esperaba que la advertencia impresa en el paquete, fumar mata, cumpliera su amenaza”.

Lentamente, de Idoia L. Cantolla
“Nadie te hará daño entre las siete y las nueve de la mañana, porque es, sencillamente, de mal gusto”.

Es cosa de hombres, de Dyaz Llavador (Antonio Dyaz y Ricardo Llavador)
“Leo sintió un escalofrío. Su sexto sentido le decía que aquella bruja les traería problemas. A ella y a su amado jefe”.

Extinción, de Sònia Valiente
“Ahora, a punto de morir, y desde una lúcida perspectiva, lo sabía. El amor es lo más importante de la vida…”.

Sombras, de Rafael Verdejo
“Como si tuviera vida propia, la sombra ascendía por los muros húmedos, se escurría serpenteando entre alcantarillas y puertas cerradas…”.

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