4 de febrero 2020    /   CIENCIA
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2040, ¿el año en el que venceremos el cáncer?

Hablamos con Joaquín Martínez, jefe de Hematología del Hospital 12 de Octubre, director de la Unidad de Cáncer de Sangre y director científico de CRIS contra el cáncer

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INVESTIGACIÓN. Así, con letras mayúsculas. Es la palabra cuando se habla del futuro del cáncer. De potenciarla desde ya, ese porvenir se atisbaría negro para la enfermedad. En CRIS contra el cáncer, incluso, se atreven a poner fecha a su fin: 2040.

#2040ElAñoQueVencimosElCáncer es el rotundo y profético mensaje de la campaña que la fundación lanza hoy con motivo de la celebración del Día Mundial Contra el Cáncer.

Con ella remarca lo que científicos y oncólogos vienen subrayando desde hace años: si queremos que vencer el cáncer, o al menos su letalidad, es necesario que los investigadores puedan seguir realizando su labor.

«La investigación cura el cáncer y por eso estamos convencidos de que lo venceremos en 20 años. Cuanto más se invierta, antes se terminará ya que se podrán llevar a cabo los avances científicos necesarios para curar o cronificar esta enfermedad», explica Marta Cardona, directora de CRIS contra el cáncer.

La apuesta por la investigación, en su opinión, se debería focalizar en cinco avances científicos claves: modelos matemáticos e inteligencia artificial, medicina de precisión y terapias personalizadas, inmunoterapia, comprensión de la metástasis, nanotecnología y terapias génicas.

Para Joaquín Martínez, jefe de Hematología del Hospital 12 de Octubre, director de la Unidad de Cáncer de Sangre y director Científico de CRIS Contra el Cáncer, cuanto antes tomemos consciencia de la importancia de la investigación, más cerca estaremos de acabar con el cáncer.

«Si hoy por hoy no conseguimos tratar de manera eficaz varios tipos de cáncer es porque hay todavía ciertos aspectos que no conocemos en profundidad: sobre el origen de las células tumorales, por qué responden o no a ciertos tratamientos, cómo se desarrollan las metástasis… Todas esas cuestiones tienen respuesta, y está a nuestro alcance encontrarlas. Y la única manera de hacerlo es a través de la investigación».

¿Pasa el objetivo de acabar con la enfermedad por lograr que aquellos tipos de cáncer más agresivos se conviertan en enfermedades crónicas, pero no letales?

Efectivamente, tenemos que ir paso a paso, buscando tratamientos más eficaces y menos tóxicos. Gracias a la investigación seremos capaces de controlar incluso los más agresivos.

¿Es el cáncer la enfermedad de las sociedades modernas?

El cáncer es una enfermedad que incrementa su incidencia con la edad. Por  tanto, en nuestra sociedad envejecida, su frecuencia aumenta. Si, entre todos, no hacemos algo por evitarlo, es posible que en un futuro próximo sea la causa de muerte más frecuente.

 ¿Qué lectura hace de los últimos avances, como el del equipo de Joan Massagué sobre el origen y tratamiento de la metástasis? ¿Cuál ha sido, en su opinión, el hallazgo más relevante con relación a la investigación sobre la enfermedad en los últimos años?

Yo soy hematólogo y, por definición, los cánceres hematológicos suelen ser bastante frecuentes. En  los últimos años hemos conseguido grandes resultados.

Sin duda el de Massagué es un gran descubrimiento, pero como todos los avances hay que confirmarlos.

¿Existe algún tipo de cáncer sobre el que se haya avanzado más o se esté más cerca de lograr vencerlo?

Existen varios ejemplos y todos tienen que ver con cambios importantes en los tratamientos derivados de la investigación. Por ejemplo, cuando hablamos del mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la sangre, su supervivencia media ha aumentado desde los tres años a los ocho años en los últimos 15.

Por otro lado, la irrupción de nuevos tratamientos, como la inmunoterapia, ha conseguido que varios tipos de tumor que antes eran una sentencia de muerte cuenten ahora con tratamientos efectivos. Al menos, en una fracción de los pacientes.

En líneas generales, ¿podría decirse que los tratamientos ahora se desarrollan de forma más personalizada que años atrás? 

Estamos avanzando en dos direcciones. La primera, más que de personalización, se trata de la caracterización adecuada y la individualización del tratamiento en función de los diferentes subtipos de cáncer.

La segunda es la de tratamientos basados en terapias personalizadas con células inmunoefectoras, es decir, que recuperan la función de ciertas células del sistema inmunitario para conseguir rechazar a los tumores.

Paliar la agresividad y toxicidad de los tratamientos, sin que vaya en detrimento de su efectividad, es uno de los objetivos prioritarios, ¿no es así? 

Sin duda es la clave. Eso se conseguirá también en parte gracias a las numerosas herramientas de análisis molecular que se están desarrollando, y también con la ayuda cada vez mayor de modelos matemáticos e inteligencia artificial.

Si conseguimos seleccionar de manera más adecuada la terapia ideal para cada paciente, también conseguiremos escoger las terapias que le resulten menos tóxicas y le provoquen menos efectos secundarios.

¿Es su impredecibilidad lo que hace del cáncer una enfermedad tan difícil de tratar o de curar?

El problema del cáncer es que es un concepto que engloba muchos tipos diferentes de enfermedades y, claro, hay que avanzar en muchas direcciones distintas. Cada persona desarrolla unas células tumorales diferentes, incluso cuando hablamos de cánceres de un mismo órgano del cuerpo.

Tumores muy parecidos aparentemente pueden evolucionar de manera muy distinta, ser más o menos agresivos, responder o no a ciertos tratamientos, ser más o menos susceptibles de desarrollar recaídas o metástasis… Además, los tumores no son entidades estáticas, sino que van cambiando con el tiempo, en función de los ataques que reciba del sistema inmunitario, de los tratamientos.

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#2040ElAñoQueVencimosElCáncer es el rotundo y profético mensaje de la campaña que la fundación lanza hoy con motivo de la celebración del Día Mundial Contra el Cáncer.

Con ella remarca lo que científicos y oncólogos vienen subrayando desde hace años: si queremos que vencer el cáncer, o al menos su letalidad, es necesario que los investigadores puedan seguir realizando su labor.

«La investigación cura el cáncer y por eso estamos convencidos de que lo venceremos en 20 años. Cuanto más se invierta, antes se terminará ya que se podrán llevar a cabo los avances científicos necesarios para curar o cronificar esta enfermedad», explica Marta Cardona, directora de CRIS contra el cáncer.

La apuesta por la investigación, en su opinión, se debería focalizar en cinco avances científicos claves: modelos matemáticos e inteligencia artificial, medicina de precisión y terapias personalizadas, inmunoterapia, comprensión de la metástasis, nanotecnología y terapias génicas.

Para Joaquín Martínez, jefe de Hematología del Hospital 12 de Octubre, director de la Unidad de Cáncer de Sangre y director Científico de CRIS Contra el Cáncer, cuanto antes tomemos consciencia de la importancia de la investigación, más cerca estaremos de acabar con el cáncer.

«Si hoy por hoy no conseguimos tratar de manera eficaz varios tipos de cáncer es porque hay todavía ciertos aspectos que no conocemos en profundidad: sobre el origen de las células tumorales, por qué responden o no a ciertos tratamientos, cómo se desarrollan las metástasis… Todas esas cuestiones tienen respuesta, y está a nuestro alcance encontrarlas. Y la única manera de hacerlo es a través de la investigación».

¿Pasa el objetivo de acabar con la enfermedad por lograr que aquellos tipos de cáncer más agresivos se conviertan en enfermedades crónicas, pero no letales?

Efectivamente, tenemos que ir paso a paso, buscando tratamientos más eficaces y menos tóxicos. Gracias a la investigación seremos capaces de controlar incluso los más agresivos.

¿Es el cáncer la enfermedad de las sociedades modernas?

El cáncer es una enfermedad que incrementa su incidencia con la edad. Por  tanto, en nuestra sociedad envejecida, su frecuencia aumenta. Si, entre todos, no hacemos algo por evitarlo, es posible que en un futuro próximo sea la causa de muerte más frecuente.

 ¿Qué lectura hace de los últimos avances, como el del equipo de Joan Massagué sobre el origen y tratamiento de la metástasis? ¿Cuál ha sido, en su opinión, el hallazgo más relevante con relación a la investigación sobre la enfermedad en los últimos años?

Yo soy hematólogo y, por definición, los cánceres hematológicos suelen ser bastante frecuentes. En  los últimos años hemos conseguido grandes resultados.

Sin duda el de Massagué es un gran descubrimiento, pero como todos los avances hay que confirmarlos.

¿Existe algún tipo de cáncer sobre el que se haya avanzado más o se esté más cerca de lograr vencerlo?

Existen varios ejemplos y todos tienen que ver con cambios importantes en los tratamientos derivados de la investigación. Por ejemplo, cuando hablamos del mieloma múltiple, un tipo de cáncer de la sangre, su supervivencia media ha aumentado desde los tres años a los ocho años en los últimos 15.

Por otro lado, la irrupción de nuevos tratamientos, como la inmunoterapia, ha conseguido que varios tipos de tumor que antes eran una sentencia de muerte cuenten ahora con tratamientos efectivos. Al menos, en una fracción de los pacientes.

En líneas generales, ¿podría decirse que los tratamientos ahora se desarrollan de forma más personalizada que años atrás? 

Estamos avanzando en dos direcciones. La primera, más que de personalización, se trata de la caracterización adecuada y la individualización del tratamiento en función de los diferentes subtipos de cáncer.

La segunda es la de tratamientos basados en terapias personalizadas con células inmunoefectoras, es decir, que recuperan la función de ciertas células del sistema inmunitario para conseguir rechazar a los tumores.

Paliar la agresividad y toxicidad de los tratamientos, sin que vaya en detrimento de su efectividad, es uno de los objetivos prioritarios, ¿no es así? 

Sin duda es la clave. Eso se conseguirá también en parte gracias a las numerosas herramientas de análisis molecular que se están desarrollando, y también con la ayuda cada vez mayor de modelos matemáticos e inteligencia artificial.

Si conseguimos seleccionar de manera más adecuada la terapia ideal para cada paciente, también conseguiremos escoger las terapias que le resulten menos tóxicas y le provoquen menos efectos secundarios.

¿Es su impredecibilidad lo que hace del cáncer una enfermedad tan difícil de tratar o de curar?

El problema del cáncer es que es un concepto que engloba muchos tipos diferentes de enfermedades y, claro, hay que avanzar en muchas direcciones distintas. Cada persona desarrolla unas células tumorales diferentes, incluso cuando hablamos de cánceres de un mismo órgano del cuerpo.

Tumores muy parecidos aparentemente pueden evolucionar de manera muy distinta, ser más o menos agresivos, responder o no a ciertos tratamientos, ser más o menos susceptibles de desarrollar recaídas o metástasis… Además, los tumores no son entidades estáticas, sino que van cambiando con el tiempo, en función de los ataques que reciba del sistema inmunitario, de los tratamientos.

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