28 de diciembre 2016    /   ENTRETENIMIENTO
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50 ciudades ‘enlatadas’ en 60 segundos

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Las maletas con las que viajan Lola Barcia Albacar y Marinela Forcadell están cargadas de latas. En total, 45. No las coleccionan porque sí. Son sus cámaras de fotos. Apasionadas de la técnica estenopeica y viajeras incansables, estas dos fotógrafas han recorrido en los últimos ocho años 50 ciudades de cuatro continentes ‘enlatando’ rincones y momentos con sus cámaras.

60 segundos de luz es, de hecho, un cuaderno de viaje. El periodo de tiempo elegido como título es el que la fotolata tarda en ‘cocinar’ cada imagen. Dicen que ese tiempo les permite conocer cada nuevo destino desde una perspectiva más meditada.

El resultado también es completamente distinto. Lugares emblemáticos adquieren en las fotos de Barcia Albacar y Forcadell una apariencia totalmente distinta. Rincones bulliciosos se tornan serenos. Incluso adquieren ciertos tintes de melancolía. «Este tipo de fotografía retrata el tiempo como lo que es, algo efímero. Las personas estamos de paso y eso se refleja perfectamente en estas imágenes donde lo único que aparece es lo que permanece: la arquitectura». Los 60″ de exposición media necesaria para cada fotografía dificultan la aparición de personas. «En una gran ciudad es imposible conseguir que alguien se quede quieto tanto tiempo. De ahí que imágenes de lugares tan concurridos como Picadilly Circus o el Muro de Berlín aparezcan prácticamente desiertos». Sólo en Marruecos, destino cálido y con un ritmo de vida más sosegado, las fotógrafas consiguieron imágenes en las que se percibe cierta presencia humana.

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La propia naturaleza de la fotografía estenopeica limita el número de fotos que pueden disparar al día. De ahí que vayan de un lado a otro con sus 45 cámaras. «Porque cada una de ellas es una foto». Luego, en el hotel toca revelarlas. «El baño es importantísimo para nosotras. Es lo primero que miramos cuando llegamos a la habitación. En alguna ocasión nos ha tocado revelar en una bañera e, incluso, dentro de un armario».

Podría parecer que ese ir y venir con las latas por el mundo se tradujese en numerosas anécdotas, sobre todo en el control de los aeropuertos. Pero aseguran que ese tipo de situaciones han sido las menos: «Sólo una vez en Italia nos miraron raro. Pero fue porque una amiga nos encargó alcachofas y, entre eso y las latas, todo parecía un poco extraño». Ni siquiera tuvieron problemas con los detectores de metal de la Plaza de Tiananmén. «Eso sí, nos siguieron varios hombres, que resultaron ser agentes de seguridad, pero luego se dieron cuenta de que éramos inofensivas».

En 2008 fabricaron su primera fotolata. Una cajita metálica con un agujerito por el que entraba la luz y un trozo de papel fotográfico en su interior y ya estaban listas para su primera experiencia con una cámara estenopeica.

A esa primera foto le siguieron unas 4.000 más. Algunas de ellas forman parte de 60 segundos de luz, libro en el que las fotógrafas aprovechan, además, para enseñar a fabricar una cámara de este tipo, a tomar fotografías y a revelarlas.

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Pinceladas de la historia de la fotografía, así como los trucos aprendidos durante los últimos años de búsqueda de la perfección por parte de ambas fotógrafas, salpican las páginas del libro. Un proceso de perfeccionamiento que les llevó a la especialización: Lola es experta en encuadrar y, Marinela, en controlar el tiempo de exposición.

El libro, según sus autoras, pretende convertirse en un tutorial práctico para todo aquel que quiera adentrarse en el mundillo de las estenopeicas. De ahí que hablen de todas y cada una de las cámaras que utilizan: «En función de su forma, su tamaño y su tamaño se convierten en una lente panorámica, gran angular, etc.». Pero 60 segundos de luz es también especie de road movie donde Barcia Albacar y Forcadell explican qué les ha aportado cada ciudad y las anécdotas y situaciones vividas en cada una de ellas.

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Las maletas con las que viajan Lola Barcia Albacar y Marinela Forcadell están cargadas de latas. En total, 45. No las coleccionan porque sí. Son sus cámaras de fotos. Apasionadas de la técnica estenopeica y viajeras incansables, estas dos fotógrafas han recorrido en los últimos ocho años 50 ciudades de cuatro continentes ‘enlatando’ rincones y momentos con sus cámaras.

60 segundos de luz es, de hecho, un cuaderno de viaje. El periodo de tiempo elegido como título es el que la fotolata tarda en ‘cocinar’ cada imagen. Dicen que ese tiempo les permite conocer cada nuevo destino desde una perspectiva más meditada.

El resultado también es completamente distinto. Lugares emblemáticos adquieren en las fotos de Barcia Albacar y Forcadell una apariencia totalmente distinta. Rincones bulliciosos se tornan serenos. Incluso adquieren ciertos tintes de melancolía. «Este tipo de fotografía retrata el tiempo como lo que es, algo efímero. Las personas estamos de paso y eso se refleja perfectamente en estas imágenes donde lo único que aparece es lo que permanece: la arquitectura». Los 60″ de exposición media necesaria para cada fotografía dificultan la aparición de personas. «En una gran ciudad es imposible conseguir que alguien se quede quieto tanto tiempo. De ahí que imágenes de lugares tan concurridos como Picadilly Circus o el Muro de Berlín aparezcan prácticamente desiertos». Sólo en Marruecos, destino cálido y con un ritmo de vida más sosegado, las fotógrafas consiguieron imágenes en las que se percibe cierta presencia humana.

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La propia naturaleza de la fotografía estenopeica limita el número de fotos que pueden disparar al día. De ahí que vayan de un lado a otro con sus 45 cámaras. «Porque cada una de ellas es una foto». Luego, en el hotel toca revelarlas. «El baño es importantísimo para nosotras. Es lo primero que miramos cuando llegamos a la habitación. En alguna ocasión nos ha tocado revelar en una bañera e, incluso, dentro de un armario».

Podría parecer que ese ir y venir con las latas por el mundo se tradujese en numerosas anécdotas, sobre todo en el control de los aeropuertos. Pero aseguran que ese tipo de situaciones han sido las menos: «Sólo una vez en Italia nos miraron raro. Pero fue porque una amiga nos encargó alcachofas y, entre eso y las latas, todo parecía un poco extraño». Ni siquiera tuvieron problemas con los detectores de metal de la Plaza de Tiananmén. «Eso sí, nos siguieron varios hombres, que resultaron ser agentes de seguridad, pero luego se dieron cuenta de que éramos inofensivas».

En 2008 fabricaron su primera fotolata. Una cajita metálica con un agujerito por el que entraba la luz y un trozo de papel fotográfico en su interior y ya estaban listas para su primera experiencia con una cámara estenopeica.

A esa primera foto le siguieron unas 4.000 más. Algunas de ellas forman parte de 60 segundos de luz, libro en el que las fotógrafas aprovechan, además, para enseñar a fabricar una cámara de este tipo, a tomar fotografías y a revelarlas.

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Pinceladas de la historia de la fotografía, así como los trucos aprendidos durante los últimos años de búsqueda de la perfección por parte de ambas fotógrafas, salpican las páginas del libro. Un proceso de perfeccionamiento que les llevó a la especialización: Lola es experta en encuadrar y, Marinela, en controlar el tiempo de exposición.

El libro, según sus autoras, pretende convertirse en un tutorial práctico para todo aquel que quiera adentrarse en el mundillo de las estenopeicas. De ahí que hablen de todas y cada una de las cámaras que utilizan: «En función de su forma, su tamaño y su tamaño se convierten en una lente panorámica, gran angular, etc.». Pero 60 segundos de luz es también especie de road movie donde Barcia Albacar y Forcadell explican qué les ha aportado cada ciudad y las anécdotas y situaciones vividas en cada una de ellas.

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