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14 de marzo 2012    /   BUSINESS
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7 breves consejos de supervivencia en el mundo real dirigidos a arquitectos

14 de marzo 2012    /   BUSINESS     por          
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Posiblemente ha salido recientemente de la escuela de arquitectura. Estará, por tanto, acostumbrado a las noches sin dormir, los modelos hechos con cartón pluma y las duchas necesarias para evitar una catástrofe biológica y ni una más. Por eso, ahora que ha abandonado ese universo endogámico, le extrañará ver cómo en la calle le miran como un bicho raro. Esta es nuestra pequeña contribución a la normalización entre el colectivo de arquitectos y la ciudadanía de a pie.

1. Intente que lo que está construyendo no haga del mundo un lugar peor. La excusa de «es que si lo hago tan insostenible como me pedían, llaman a otro» ya no sirve. ¡Peor no se puede estar! ¡No hay nada que perder! ¡Valore su trabajo!

2. No trabaje gratis y no se deje explotar. Si la alternativa al paro son 450 euros en régimen de autónomo por 60 horas semanales de trabajo, escupa a su jefe y márchese. Le producirá una satisfacción que no se paga con dinero y, si cumple el ejemplo, todo el mundo hará como usted. Nadie, ningún arquitecto trabajará por una miseria y no quedará más remedio que pagarles un sueldo digno. O mil euros, que sirven para sobrevivir. Este punto es aplicable a otras disciplinas, periodismo incluido. Ah, y es utópico.

3. Proyecte para la gente que va a utilizar ese edificio. Una persona mide alrededor de un metro y ochenta centímetros de altura. En España miden menos y tienen bigote y barriga. Tenga en cuenta esa medida. Con la cerveza funciona lo de «cuanta más mejor». Con el tamaño de las edificaciones no. No es usted más hombre o más mujer por hacer un edificio más tocho. No use materiales que se ensucien, que se desconchen o que se oxiden fácilmente. Cuando la obra termina, usted se va a casa y yo me quedo pagando a una cuadrilla de mantenimiento. Construya como si la casa fuera para usted y no me sea cabrón.

4. Cuando intente explicar su arquitectura, cuando quiera hablar de lo que está haciendo, trate de usar un vocabulario que pueda entender la gente. Es megaguay utilizar expresiones como «tensionamiento del espacio», «proyecto multidisciplinar de encauzamiento de sinergias» o «transversalidad de la funcionalidad». Yo, de verdad, lo haría cada día pero, salvo que le estén contando la mandanga a otros arquitectos, no les va a entender nadie. Si quiere formar parte del mundo real, hable como si perteneciese a él. Otra cosa es que no quiera. Eso ya lo hablamos otro día porque es un problema más grave.

5. En la vida, hay algo más que la arquitectura. Quizá se lo dijo algún amigo o compañero de piso en la época de la universidad. No le hizo mucho caso en aquel momento, vale, pero ahora, ¡saque la cabeza de su mesa! En el mundo pasan cosas muy estimulantes y, sorpréndase, la gran mayoría no las hacen arquitectos. Con un poco de suerte, podrá inspirarse en algunas de esas ideas para hacer mejor su proyecto.

6. Con 45 años usted todavía es un joven arquitecto. Sin embargo, ya no es joven. Asúmalo.

7. Todo el mundo está en esto por la pasta y para trabajar poco. Intente al menos que no se le note tanto como a Santiago Calatrava.

 

Posiblemente ha salido recientemente de la escuela de arquitectura. Estará, por tanto, acostumbrado a las noches sin dormir, los modelos hechos con cartón pluma y las duchas necesarias para evitar una catástrofe biológica y ni una más. Por eso, ahora que ha abandonado ese universo endogámico, le extrañará ver cómo en la calle le miran como un bicho raro. Esta es nuestra pequeña contribución a la normalización entre el colectivo de arquitectos y la ciudadanía de a pie.

1. Intente que lo que está construyendo no haga del mundo un lugar peor. La excusa de «es que si lo hago tan insostenible como me pedían, llaman a otro» ya no sirve. ¡Peor no se puede estar! ¡No hay nada que perder! ¡Valore su trabajo!

2. No trabaje gratis y no se deje explotar. Si la alternativa al paro son 450 euros en régimen de autónomo por 60 horas semanales de trabajo, escupa a su jefe y márchese. Le producirá una satisfacción que no se paga con dinero y, si cumple el ejemplo, todo el mundo hará como usted. Nadie, ningún arquitecto trabajará por una miseria y no quedará más remedio que pagarles un sueldo digno. O mil euros, que sirven para sobrevivir. Este punto es aplicable a otras disciplinas, periodismo incluido. Ah, y es utópico.

3. Proyecte para la gente que va a utilizar ese edificio. Una persona mide alrededor de un metro y ochenta centímetros de altura. En España miden menos y tienen bigote y barriga. Tenga en cuenta esa medida. Con la cerveza funciona lo de «cuanta más mejor». Con el tamaño de las edificaciones no. No es usted más hombre o más mujer por hacer un edificio más tocho. No use materiales que se ensucien, que se desconchen o que se oxiden fácilmente. Cuando la obra termina, usted se va a casa y yo me quedo pagando a una cuadrilla de mantenimiento. Construya como si la casa fuera para usted y no me sea cabrón.

4. Cuando intente explicar su arquitectura, cuando quiera hablar de lo que está haciendo, trate de usar un vocabulario que pueda entender la gente. Es megaguay utilizar expresiones como «tensionamiento del espacio», «proyecto multidisciplinar de encauzamiento de sinergias» o «transversalidad de la funcionalidad». Yo, de verdad, lo haría cada día pero, salvo que le estén contando la mandanga a otros arquitectos, no les va a entender nadie. Si quiere formar parte del mundo real, hable como si perteneciese a él. Otra cosa es que no quiera. Eso ya lo hablamos otro día porque es un problema más grave.

5. En la vida, hay algo más que la arquitectura. Quizá se lo dijo algún amigo o compañero de piso en la época de la universidad. No le hizo mucho caso en aquel momento, vale, pero ahora, ¡saque la cabeza de su mesa! En el mundo pasan cosas muy estimulantes y, sorpréndase, la gran mayoría no las hacen arquitectos. Con un poco de suerte, podrá inspirarse en algunas de esas ideas para hacer mejor su proyecto.

6. Con 45 años usted todavía es un joven arquitecto. Sin embargo, ya no es joven. Asúmalo.

7. Todo el mundo está en esto por la pasta y para trabajar poco. Intente al menos que no se le note tanto como a Santiago Calatrava.

 

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Opiniones 19
  • Entré a leer este artículo con escepticismo y me voy con una sonrisa. Un saludo de un arquitecto en paro que, aún con 32 años, ha pasado por todos y cada uno de los siete puntos…
    …y sí, yo le escupí a mi jefe y es impagable…

  • qué gratuito hablar de los arquitectos con unos cuantos consejillos… eres tú uno de ellos? los problemas en el sector son estructurales, parte de culpa nuestra ( y me incluyo aunque yo nunca he actuado como para tenerla), y parte de culpa del que reclama arquitectura de uno u otro tipo.. el cliente, y no solo los políticos, la sociedad es responsable de aquel o el otro icono dejado caer en su ciudad… En España hay muy buenos arquitectos, desconocidos completamente para el gran publico porque sus obras pasan desapercibidas, pues fueron respetuosas con su entorno, adaptadas a la escala y necesidades propuestas. Desde mi pequeña mesa de dibujo te hago una propuesta, sacad a la luz, vosotros que publicais, esas obras geniales de arquitectos españoles que saben de su oficio

  • Pues excepto el séptimo consejo, que sí que es más de coña (precisamente la gran mayoría curran hasta tener ojeras como puños y por cuatro duros, y somos pocos los que preferimos trabajar poco y agusto), el resto se podría y debería aplicar pero ya. Compañeros, un poquito más de humor, y sobre todo, de autocrítica.

  • El escrito resume bien la penosa realidad de un colectivo dividido y en grave peligro de extinción masiva. L@s arquitect@s siempre tuvisteis y aun teneis en la mano el poder de educar a los que tienen pasta, para que construyan un mundo más sostenible, más ordenado, más práctico, más respetuoso, más inteligente … Habeis ido a por vuestra propia gloria y enriquecimiento personal, a igual que la plaga de especuladores para los que habeis estado trabajando estos años atrás. No os vale ahora llorar, ni quejaros (hablo para el colectivo en general, no me refiero a los libres de «pecado»)… Teneis que cambiar pronto de estrategia para sobrevivir a este mundo cambiante… Adaptaros o morid con vuestra penosa estructura de Taifas de un colectivo muy divido!! Por lo general habeis sembrado la imagen de «divos» del Arte y la Arquitectura y estais quedando tan sólo para decorar casitas (decoradores). Os forman o mejor dicho os formaron, para tratar temas de mucho más calado y no os da la gana de hacerlo bien ( os educan en vuestras Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectuta para que os quemeis a lo bonzo por publicar alguna bogñiguita arquitectónica , cueste lo que cueste). Dejad el individualismo y empezad pronto a usar vuestro talento escondido aportad algo útil a la sociedad, al mundo en que vivimos. Lo demás caminos os llevarán a la extinción. Dejaros de caprichos costosos sin sentido…La mayoría de los mortales , no somos jeques árabes. Queremos arquitectos en nuestra sociedad que sepan el suelo que pisan con soluciones viables y originales… no a un grupo de subnormales vendedores de aire.

  • Estoy acabando arquitectura y me ha gustado el listado, todo me parece bien excepto el séptimo punto. La única persona que conocí que estaba en esta carrera por dinero la dejó en segundo, si la arquitectura no te gusta no te merece la pena sufrir tanto durante la carrera. Además, los arquitectos que conozco son muy trabajadores, no me parece justo decir que los arquitectos quieren trabajar poco (¡al contrario!)

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