Un equipo de astrónomos de la Universidad de Cleveland (según cuenta la prestigiosa Astronomy Magazine en su número de agosto), ha descubierto el rastro luminoso de un cataclismo estelar de proporciones magníficas que aconteció hace más de 12.700 años en algún punto remoto de la galaxia COSMOS-AzTEC-1, y cuyo fogonazo acaba de ser nítidamente percibido por el telescopio del Observatorio Burrell Schmidt (en Kitt Peak, Arizona)