El Orgullo no cabe en una sola carroza, ni en un único desfile, ni mucho menos en una sola bandera. Barcelona lo sabe y, este año, la ciudad atomiza su celebración para demostrar que la diversidad no es un evento de un día, sino el latido cotidiano de sus calles, plazas y centros cívicos. Barcelona se define por lo que dice, pero, sobre todo, por