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17 de junio 2016    /   DIGITAL
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Si eres chica y te gustan los videojuegos, ¡a fregar!

17 de junio 2016    /   DIGITAL     por          
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El mundo de los videojuegos suele ser predominantemente masculino. No es un tópico. Es una realidad en la que, además, son frecuentes los comportamientos machistas. Marina Amores, periodista especializada en videojuegos, sabe bien lo que es eso.

«No sucede siempre, pero un par de veces me han llegado a decir cosas muy fuera de lugar. En una ocasión entré a una partida online, avisé que era la primera vez que jugaba y me respondieron que aprendiera primero a comer pollas», relata.

Ni Marina Amores ni su agresor estaban solos, jugaban una partida en grupo. ¿Y cuál fue la actitud del resto de jugadores? «Ninguna», explica. «No se meten ni para bien ni para mal. Es como una cosa entre tú y el que te ha agredido. Creo que es un problema no tanto del videojuego, como de la plataforma. La gente piensa que, como estás detrás de una pantalla, las consecuencias de lo que hace a través de internet no son tan graves. Aquí nos falta justamente esa conciencia de “si no lo haces en la calle, no lo hagas en internet”. Aunque es evidente que hay gente que lo haría tanto en un sitio como en otro».

El problema de este tipo de comportamientos es, según Amores, que están muy normalizados. «Cuando denuncio este tipo de cosas, una de las respuestas más habituales que recibo es que “es internet”».

Esta pasividad se contagia también a las propias compañías de videojuegos, que acostumbran a tener un departamento al que se pueden reportar comportamientos agresivos.

«Es cierto que hay vías para denunciar este tipo de actitudes a los administradores del juego pero, por experiencia de gente cercana, sé que esas denuncias nunca suelen tener efecto. En muy pocas ocasiones se banea a los jugadores conflictivos y, como esto «es internet», aunque los echen, siempre se pueden abrir una nueva cuenta y volver a tocar las narices».

Ante esta indefensión, Marina Amores decidió montar una plataforma para dar visibilidad a las víctimas de estos comportamientos. El formato elegido es un tumblr que lleva por título una recurrente frase machista: A fregar.

«Hace unas semanas una chica compartió conmigo a través de Twitter una mala experiencia que había tenido jugando online. Hice retuit pero, tras pensar en ello, me di cuenta de que cuando hablo de este tipo de problemas lo normal es que me tachen de exagerada, de extremista, de alarmista… De cualquier cosa con intención de minimizar el problema. Por eso pensé que sería bueno que se viera que no eran cosas aisladas».

Hoy en A fregar cualquier chica puede compartir una experiencia desagradable que haya vivido. Los comentarios se introducen mediante un formulario que protege su identidad de cara a los demás usuarios. «Sé que no vamos a convencer a los que tienen comportamientos machistas, pero sí podemos mentalizar a los que ponen en duda que esto pasa y mostrarles que es más normal de lo que piensan».

Una de las mayores perversiones de las conductas de acoso es la duda que generan en la víctima. Salvo los insultos explícitos, hay ciertas frases, comentarios y actitudes que son lo suficientemente sutiles como dudar si se están haciendo con intención de ofender o no.

«En el caso de las chicas y los videojuegos hay situaciones muy curiosas. En un principio nadie tiene por qué saber en una partida si eres una chica o no. Sólo es necesario utilizar un nick que no permita saberlo. Pero para mantener esa neutralidad no podrás, por ejemplo, tener activado el micrófono. Conocí a una jugadora profesional de Street Fighter que me contó que para entrenar tiene que jugar con un nick neutro. Lo mismo pasa con algunos juegos colaborativos, en los que si eres chica no paran de acosarte. Desde regalarte cosas, hasta decirte “yo te enseño a jugar”, como si por el hecho de ser chica fuéramos tontas, y ya, como cosa extrema, que te contacten por teléfono, el facebook o messenger».

Aunque las estadísticas afirman que un 47% de usuarios de videojuegos son chicas, lo cierto es que ese porcentaje se alcanza al incorporar al estudio los juegos de móviles. «En plataformas como PC o consolas muchas chicas cuando juegan no lo hacen en la vertiente online, y cuando lo hacen, muchas veces, es con un nick o un avatar que no denote su sexo», explica Marina Amores.

Las chicas demandan cada vez con más insistencia su derecho a no esconder su sexo en los videojuegos, a que su género no esté infrarrepresentado y a que la imagen que se transmita de él no sea únicamente el que tiene gran parte de la sociedad masculina.

«Bueno, masculina y heterosexual, porque tampoco suele haber representaciones gays. En los videojuegos tradicionalmente la mujer suele ser algo indefenso a lo que hay que salvar y proteger. También puede ser algo puramente sexual, que responde a los cánones de belleza heterosexual occidentales actuales».

Esta tendencia empieza a cambiar. Con la incorporación de mujeres al mundo de la programación y la dirección de los proyectos, personajes como Lara Croft ya han dejado de ser «unos polígonos con tetas» para asemejarse más a una mujer más o menos real. Además, la aparición de compañías independientes, que ofrecen productos diferentes a los de las multinacionales, también está ayudando a esta transformación.

«Las compañías independientes no están tan preocupados por los productos superventas. Su valor se basa más en la creatividad y, como son conscientes de que no van a un público mainstream, sí que intentan hacer cosas diferentes. De todas formas, hay casos de empresas a las que les ha sido muy complicado conseguir financiación o el apoyo necesario para lanzar un juego porque los inversores han considerado que una aventura protagonizada por una mujer les iba a restar ventas».

En todo caso, para calmar a los más beligerantes e intransigentes, Marina Amores deja claro que con su blog o sus reivindicaciones no pretende hurtar nada a nadie o prohibir los juegos machistas.

«Hay jugadores que se quejan de que les queremos quitar sus videojuegos y no es así. Sólo queremos que haya más variedad. Personajes femeninos que no sean planos. Que cuando elijas una chica en una aventura y tengas que buscar algo con lo que protegerle, las armaduras no cubran únicamente las tetas, y que las mujeres dejen de ser exclusivamente un objeto sexual o pasivo».

Sin perder ese objetivo de vista, lo que corre más prisa es erradicar el acoso machista por internet. En 2015 la BBC se hizo eco de un estudio al respecto. Tal vez entendiendo cuáles son sus causas, sea más sencillo saber cuáles deben ser las soluciones.

El mundo de los videojuegos suele ser predominantemente masculino. No es un tópico. Es una realidad en la que, además, son frecuentes los comportamientos machistas. Marina Amores, periodista especializada en videojuegos, sabe bien lo que es eso.

«No sucede siempre, pero un par de veces me han llegado a decir cosas muy fuera de lugar. En una ocasión entré a una partida online, avisé que era la primera vez que jugaba y me respondieron que aprendiera primero a comer pollas», relata.

Ni Marina Amores ni su agresor estaban solos, jugaban una partida en grupo. ¿Y cuál fue la actitud del resto de jugadores? «Ninguna», explica. «No se meten ni para bien ni para mal. Es como una cosa entre tú y el que te ha agredido. Creo que es un problema no tanto del videojuego, como de la plataforma. La gente piensa que, como estás detrás de una pantalla, las consecuencias de lo que hace a través de internet no son tan graves. Aquí nos falta justamente esa conciencia de “si no lo haces en la calle, no lo hagas en internet”. Aunque es evidente que hay gente que lo haría tanto en un sitio como en otro».

El problema de este tipo de comportamientos es, según Amores, que están muy normalizados. «Cuando denuncio este tipo de cosas, una de las respuestas más habituales que recibo es que “es internet”».

Esta pasividad se contagia también a las propias compañías de videojuegos, que acostumbran a tener un departamento al que se pueden reportar comportamientos agresivos.

«Es cierto que hay vías para denunciar este tipo de actitudes a los administradores del juego pero, por experiencia de gente cercana, sé que esas denuncias nunca suelen tener efecto. En muy pocas ocasiones se banea a los jugadores conflictivos y, como esto «es internet», aunque los echen, siempre se pueden abrir una nueva cuenta y volver a tocar las narices».

Ante esta indefensión, Marina Amores decidió montar una plataforma para dar visibilidad a las víctimas de estos comportamientos. El formato elegido es un tumblr que lleva por título una recurrente frase machista: A fregar.

«Hace unas semanas una chica compartió conmigo a través de Twitter una mala experiencia que había tenido jugando online. Hice retuit pero, tras pensar en ello, me di cuenta de que cuando hablo de este tipo de problemas lo normal es que me tachen de exagerada, de extremista, de alarmista… De cualquier cosa con intención de minimizar el problema. Por eso pensé que sería bueno que se viera que no eran cosas aisladas».

Hoy en A fregar cualquier chica puede compartir una experiencia desagradable que haya vivido. Los comentarios se introducen mediante un formulario que protege su identidad de cara a los demás usuarios. «Sé que no vamos a convencer a los que tienen comportamientos machistas, pero sí podemos mentalizar a los que ponen en duda que esto pasa y mostrarles que es más normal de lo que piensan».

Una de las mayores perversiones de las conductas de acoso es la duda que generan en la víctima. Salvo los insultos explícitos, hay ciertas frases, comentarios y actitudes que son lo suficientemente sutiles como dudar si se están haciendo con intención de ofender o no.

«En el caso de las chicas y los videojuegos hay situaciones muy curiosas. En un principio nadie tiene por qué saber en una partida si eres una chica o no. Sólo es necesario utilizar un nick que no permita saberlo. Pero para mantener esa neutralidad no podrás, por ejemplo, tener activado el micrófono. Conocí a una jugadora profesional de Street Fighter que me contó que para entrenar tiene que jugar con un nick neutro. Lo mismo pasa con algunos juegos colaborativos, en los que si eres chica no paran de acosarte. Desde regalarte cosas, hasta decirte “yo te enseño a jugar”, como si por el hecho de ser chica fuéramos tontas, y ya, como cosa extrema, que te contacten por teléfono, el facebook o messenger».

Aunque las estadísticas afirman que un 47% de usuarios de videojuegos son chicas, lo cierto es que ese porcentaje se alcanza al incorporar al estudio los juegos de móviles. «En plataformas como PC o consolas muchas chicas cuando juegan no lo hacen en la vertiente online, y cuando lo hacen, muchas veces, es con un nick o un avatar que no denote su sexo», explica Marina Amores.

Las chicas demandan cada vez con más insistencia su derecho a no esconder su sexo en los videojuegos, a que su género no esté infrarrepresentado y a que la imagen que se transmita de él no sea únicamente el que tiene gran parte de la sociedad masculina.

«Bueno, masculina y heterosexual, porque tampoco suele haber representaciones gays. En los videojuegos tradicionalmente la mujer suele ser algo indefenso a lo que hay que salvar y proteger. También puede ser algo puramente sexual, que responde a los cánones de belleza heterosexual occidentales actuales».

Esta tendencia empieza a cambiar. Con la incorporación de mujeres al mundo de la programación y la dirección de los proyectos, personajes como Lara Croft ya han dejado de ser «unos polígonos con tetas» para asemejarse más a una mujer más o menos real. Además, la aparición de compañías independientes, que ofrecen productos diferentes a los de las multinacionales, también está ayudando a esta transformación.

«Las compañías independientes no están tan preocupados por los productos superventas. Su valor se basa más en la creatividad y, como son conscientes de que no van a un público mainstream, sí que intentan hacer cosas diferentes. De todas formas, hay casos de empresas a las que les ha sido muy complicado conseguir financiación o el apoyo necesario para lanzar un juego porque los inversores han considerado que una aventura protagonizada por una mujer les iba a restar ventas».

En todo caso, para calmar a los más beligerantes e intransigentes, Marina Amores deja claro que con su blog o sus reivindicaciones no pretende hurtar nada a nadie o prohibir los juegos machistas.

«Hay jugadores que se quejan de que les queremos quitar sus videojuegos y no es así. Sólo queremos que haya más variedad. Personajes femeninos que no sean planos. Que cuando elijas una chica en una aventura y tengas que buscar algo con lo que protegerle, las armaduras no cubran únicamente las tetas, y que las mujeres dejen de ser exclusivamente un objeto sexual o pasivo».

Sin perder ese objetivo de vista, lo que corre más prisa es erradicar el acoso machista por internet. En 2015 la BBC se hizo eco de un estudio al respecto. Tal vez entendiendo cuáles son sus causas, sea más sencillo saber cuáles deben ser las soluciones.

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Opiniones 6
  • Cuanta razon. A algunas amigas les ha pasado. Y a las periodistas las suelen tratar fatal los trollsen cuanto terminan de leer el articulo y ven que lo ha escrito una chica. En fin. Un merder. Y hablando de juegos… Un ejemplo bueno es Siberia 1 y 2. O alone in the dark. a

  • Yo he jugado a bastantes juegos online, y me he relacionado en muchas ocasiones con distintas personas del mundo del videojuego y no considero que sea machista ni mucho menos. Que se encuentran casos de machismo? Como en todos los sitios diría yo. Pero para nada lo considero un mundo machista. Que jueguen los hombres más que las mujeres forma parte de su libre elección.

  • de todo habra. pero los machurros tambien juegan online y se comportan igual o peor porque estan detras de la pantalla y nadie puede decirles nada a la cara. ahi ya no se cortan nada por eso. yo he de admitir que soy mas de campaña porque soy timido y me molesta que hayan humanos en mi partida jiji

  • En WoW me hice un personaje femenino. En una mazmorra uno pensó que era chica y no me di cuenta a tiempo y luego no quise corregirle. Al principio el pavo me ayudaba (o eso intentaba) pero luego se creyó con autoridad para exigir, teléfono, msn (si, fue hace mucho tiempo), etc. Ahi ya me di cuenta de lo mal que las jugadoras lo han de pasar, estuve tentado de darle una lección al tontolaba pero éramos de distintas ciudades, así que solo lo torturé virtualmente. En aquella época no se cuantas chicas jugaban (casualmente la única que sabia de mi verdadera identidad era la única chica de la hermandad) pero con garrulos como los que me encontré tiene mas fuerza de voluntad de la que yo tendría.

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