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6 de septiembre 2014    /   DIGITAL
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Privacidad vs. geolocalización: el secreto está en los emoticonos

6 de septiembre 2014    /   DIGITAL     por          
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Es curioso. Resulta que el progreso tecnológico ha puesto un aparato que se hace llamar «inteligente» en cada bolsillo y, sin embargo, casi todo lo que hace un usuario medio con el móvil requiere de su participación activa. Poco es automático. Será muy listo, pero el smartphone todavía no se atreve a ir por libre. Será por algo…
Tal vez es que la gente tampoco anda buscando eso. Suele ser frustrante, de hecho, que un dispositivo se ponga a hacer cosas sin que su dueño se lo haya pedido. Pero la sociedad va cediendo, poco a poco, porque al final la automatización supone un ahorro del recurso más valioso: el tiempo.
Esta es la reflexión que está detrás de Steven, una nueva aplicación social minimalista y efímera que se sube a un par de olas bien altas: la de Yo como máximo exponente de las llamadas redes nanosociales y la de los chats basados en la imagen y extremadamente directos como Snapchat.
steve1ok
«Steven convierte automáticamente tu día a día en emoticonos». Así la describen sus creadores, que la conciben como «un tablón de estados que siempre está actualizado. De un vistazo, puedes ver dónde están y que están haciendo tus amigos, familiares y compañeros de trabajo a lo largo del día, a través de emojis divertidos y no invasivos».
Es sencillo. Cuando vas a una biblioteca, tu estado se actualiza con el emoticono de unos libros; cuando decides cenar en una pizzería, lo hace con una porción del manjar proletario italiano; cuando vuelves a casa, aparece un emoji que representa una vivienda. Y todo ello sin que tengas que mover un solo dedo.
Precisamente ahí, en la automatización, está el valor diferencial de Steven (de momento solo disponible para iOS). «Casi el 99% de las aplicaciones que utilizamos requieren que introduzcamos algo manualmente para llevar a cabo cualquier tarea», afirman los responsables de la app, que se han propuesto acabar con el supuesto engorro deslizando el trabajo sucio a nuestro smartphone. Al fin y al cabo, «llevamos encima una tecnología muy potente, con sensores y procesadores esperando nuestras órdenes».
steven2_ok
Te ahorras el check in de Foursquare. Cuando entras en un establecimiento, tu estado se actualiza solo, sin revelar demasiados detalles acerca de tu ubicación: simplemente enseña a tus contactos un emoticono que representa lo que estás haciendo, y dónde, pero sin concretar. Steven no publica el nombre de la pizzería, ni dice en qué calle está.
Entonces tu privacidad permanece a salvo, ¿no? En principio sí, pero depende de cómo defina cada uno esa palabra mágica. Por ejemplo, podría no gustarte que la empresa sepa dónde andas, aunque no se lo cuente a tus contactos. Echando un vistazo a su política de privacidad es fácil descubrir que recopilan «información para determinar dónde estás, con quién estás, qué estás haciendo, cuándo has llegado a ese lugar y cuánto tiempo has estado allí». Además, se reservan el derecho a compartirla con sus «afiliados», por si acaso algún día Facebook ofrece un maletín repleto de billetes verdes a cambio de su base de datos. El pan de cada día.
En esto Steven es exactamente igual que el resto de aplicaciones gratuitas, pero volvamos al asunto de la automatización. ¿Qué pasa si la app se equivoca? Podría tener consecuencias muy desagradables. El usuario va a tomarse unas birras con los colegas, Steven no conoce bien el bar y piensa que es uno de esos clubs de carretera que no gustan demasiado a su parienta. Movida a la vista.
Para evitarlo, la app envía una notificación cada vez que actualiza el estado, por si quieres corregir algo (aunque el daño, si no estás atento, ya estará hecho). Aprende, eso sí, para la siguiente. Cuando modificas, se queda con la copla y no vuelve a meter la pata con ese sitio en particular. Cuanto más uses la aplicación, por tanto, más inteligente se vuelve.
¿Es eso suficiente para asegurar su éxito? No, pero gran parte del equipo de Pushd Inc., la empresa que ha desarrollado la aplicación, proviene de Twitter. Eso es una garantía, aunque es imposible hacer predicciones tan temprano. Steven acaba de ver la luz y tiene muy poquitos usuarios. De momento, te vas a aburrir si la descargas. Depende de ti y de tus amigos adoptar esta nueva forma de estar en contacto, con sus virtudes y sus defectos. ¿Te apuntas?

Es curioso. Resulta que el progreso tecnológico ha puesto un aparato que se hace llamar «inteligente» en cada bolsillo y, sin embargo, casi todo lo que hace un usuario medio con el móvil requiere de su participación activa. Poco es automático. Será muy listo, pero el smartphone todavía no se atreve a ir por libre. Será por algo…
Tal vez es que la gente tampoco anda buscando eso. Suele ser frustrante, de hecho, que un dispositivo se ponga a hacer cosas sin que su dueño se lo haya pedido. Pero la sociedad va cediendo, poco a poco, porque al final la automatización supone un ahorro del recurso más valioso: el tiempo.
Esta es la reflexión que está detrás de Steven, una nueva aplicación social minimalista y efímera que se sube a un par de olas bien altas: la de Yo como máximo exponente de las llamadas redes nanosociales y la de los chats basados en la imagen y extremadamente directos como Snapchat.
steve1ok
«Steven convierte automáticamente tu día a día en emoticonos». Así la describen sus creadores, que la conciben como «un tablón de estados que siempre está actualizado. De un vistazo, puedes ver dónde están y que están haciendo tus amigos, familiares y compañeros de trabajo a lo largo del día, a través de emojis divertidos y no invasivos».
Es sencillo. Cuando vas a una biblioteca, tu estado se actualiza con el emoticono de unos libros; cuando decides cenar en una pizzería, lo hace con una porción del manjar proletario italiano; cuando vuelves a casa, aparece un emoji que representa una vivienda. Y todo ello sin que tengas que mover un solo dedo.
Precisamente ahí, en la automatización, está el valor diferencial de Steven (de momento solo disponible para iOS). «Casi el 99% de las aplicaciones que utilizamos requieren que introduzcamos algo manualmente para llevar a cabo cualquier tarea», afirman los responsables de la app, que se han propuesto acabar con el supuesto engorro deslizando el trabajo sucio a nuestro smartphone. Al fin y al cabo, «llevamos encima una tecnología muy potente, con sensores y procesadores esperando nuestras órdenes».
steven2_ok
Te ahorras el check in de Foursquare. Cuando entras en un establecimiento, tu estado se actualiza solo, sin revelar demasiados detalles acerca de tu ubicación: simplemente enseña a tus contactos un emoticono que representa lo que estás haciendo, y dónde, pero sin concretar. Steven no publica el nombre de la pizzería, ni dice en qué calle está.
Entonces tu privacidad permanece a salvo, ¿no? En principio sí, pero depende de cómo defina cada uno esa palabra mágica. Por ejemplo, podría no gustarte que la empresa sepa dónde andas, aunque no se lo cuente a tus contactos. Echando un vistazo a su política de privacidad es fácil descubrir que recopilan «información para determinar dónde estás, con quién estás, qué estás haciendo, cuándo has llegado a ese lugar y cuánto tiempo has estado allí». Además, se reservan el derecho a compartirla con sus «afiliados», por si acaso algún día Facebook ofrece un maletín repleto de billetes verdes a cambio de su base de datos. El pan de cada día.
En esto Steven es exactamente igual que el resto de aplicaciones gratuitas, pero volvamos al asunto de la automatización. ¿Qué pasa si la app se equivoca? Podría tener consecuencias muy desagradables. El usuario va a tomarse unas birras con los colegas, Steven no conoce bien el bar y piensa que es uno de esos clubs de carretera que no gustan demasiado a su parienta. Movida a la vista.
Para evitarlo, la app envía una notificación cada vez que actualiza el estado, por si quieres corregir algo (aunque el daño, si no estás atento, ya estará hecho). Aprende, eso sí, para la siguiente. Cuando modificas, se queda con la copla y no vuelve a meter la pata con ese sitio en particular. Cuanto más uses la aplicación, por tanto, más inteligente se vuelve.
¿Es eso suficiente para asegurar su éxito? No, pero gran parte del equipo de Pushd Inc., la empresa que ha desarrollado la aplicación, proviene de Twitter. Eso es una garantía, aunque es imposible hacer predicciones tan temprano. Steven acaba de ver la luz y tiene muy poquitos usuarios. De momento, te vas a aburrir si la descargas. Depende de ti y de tus amigos adoptar esta nueva forma de estar en contacto, con sus virtudes y sus defectos. ¿Te apuntas?

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