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7 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO
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Abandoned: cómo imaginar un mundo sin petróleo con ironía y un lenguaje fantástico

7 de septiembre 2017    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Sensibilizar sobre los problemas medioambientales con un discurso irónico, por momentos surrealista y sin dudas muy original: esta es la misión de Richard Alleby-Pratt, un fotógrafo inglés que plasma en su ensayo Abandoned un universo ficticio e inquietante que se expone actualmente en Getxophoto.

Allenby–Pratt imagina la Dubái del futuro como una ciudad completamente desierta tras un cambio radical de ciclo económico. El artista especula con la aparición de una nueva fuente de energía que anula la utilidad y, por tanto, el valor del petróleo de una forma irreversible. En su relato fotográfico, la población huye de la urbe al mismo tiempo que la naturaleza resiste. Salen las personas y vuelven las aves migratorias, mientras los animales del zoológico se apoderan descaradamente del nuevo escenario.

Tanta imaginación no es baladí y entraña en realidad un trabajo sobre la insostenibilidad del actual sistema económico, que Allenby–Pratt aborda con sarcasmo y crítica social. «Empecé a hacer fotos en Dubái entre 2009 y 2010, cuando estalló la crisis financiera. En aquella época, muchas de las obras alrededor de la ciudad habían dejado de funcionar por problemas financieros», cuenta el fotógrafo, que vivió durante 16 años en esa ciudad, donde trabajó como fotógrafo comercial. «En los medios de comunicación se hablaba mucho de los expatriados que estaban dejando Dubái. Se temía que los extranjeros pudiesen irse y que la ciudad sufriese un colapso desastroso», agrega.

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En Dubái el 90% de los habitantes son extranjeros. Son en su mayoría trabajadores de otros países que llegan a los Emiratos Árabes para hacer dinero, ya sea con un trabajo altamente cualificado y bien pagado o con un curro de obrero. Los inmigrantes europeos, asiáticos o africanos suelen recibir un visado, casi nunca un pasaporte. «Por eso no llegan a sentirse como en casa, no lo perciben como su país. Es una paradoja, porque si hubiese algún problema, todos se irían y ellos (los emiratís) tendrían un enorme problema para mantener en pie la ciudad», apunta el fotógrafo.

Con el tiempo, Allenby–Pratt pudo combinar la fotografía comercial con algunos proyectos autorales hasta que su vertiente artística comenzó a tener un peso cada vez más preponderante en su carrera. El punto de inflexión fue el momento en que se involucró en una campaña para luchar por los derechos de los trabajadores asiáticos, que el fotógrafo define como inhumanas.

«Como expat (expatriado) con buenas condiciones económicas, te sientes mal cuando ves cómo estas personas son tratadas. Trabajan muy duro en la construcción en el terrible calor del verano. Son trasladadas en furgonetas parecidas a las que se usan para transportar el ganado. Duermen varias personas en cuartos minúsculos en el medio del desierto. Les tratan como animales», asegura el fotógrafo, que el año pasado volvió con su familia a Inglaterra.

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«Retraté a estas personas y sus vidas con el fin de ejercer una presión a nivel internacional para intentar mejorar sus condiciones de vida», dice. A raíz de este proyecto, Allenby–Pratt se sumergió en otros trabajos personales y en 2009 realizó su primera exposición en Dubái. «A partir de este momento, comencé a actuar más como artista que como simple fotógrafo comercial», cuenta.

Su evolución fue paulatina. «Al mirar todas las fotos que había hecho a lo largo de los años, me di cuenta de que algunos edificios incompletos podían parecer abandonados. Eran edificios en construcción o en proceso de demolición, según la intención de la mirada. Esto me hizo pensar en el futuro. La idea de los animales apareció un poco después, cuando empecé a imaginar qué pasaría si Dubái fuese abandonada», revela.

De esta reflexión germinó el universo fantástico de Abandoned. Alleby-Pratt imagina un futuro en el que otra fuente de energía se impone y ningún país quiere comprar petróleo, por lo que este emirato es abandonado. «El escenario del que hablo en este proyecto fotográfico no es tan improbable. Si diesen un pasaporte a todos los trabajadores, la gente se quedaría en los Emiratos Árabes. Pero en la situación actual es posible que algún día Dubái se transforme en una ciudad fantasma», asegura.

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A lo largo de la entrevista, el fotógrafo se resiste a desvelar los detalles de su proceso creativo. ¿Sus animales sabiamente colocados en lugares inusitados son realidad o ficción? ¿Es magia del Photoshop o una producción digna de una película de Hollywood? «No me gusta hablar mucho de las técnicas fotográficas que uso porque, si lo hago, la conversación se centra en la técnica y no en el contenido. Lo que es realmente importante en mi serie fotográfica y en este tipo de proyectos es que hay que encontrar el punto correcto. Es lo que yo llamo el punto de la incredulidad. Si miras mis fotos y te preguntas si usé animales reales o Photoshop, estoy en el buen camino», afirma.

Para él, todo lo que resulta demasiado loco o improbable no funciona. Para tener éxito hay que ser creíble. «Cuando estás en un punto en el que las personas se cuestionan si es real o no, la imagen resulta mucho más fascinante», defiende. Su negativa a conversar sobre la técnica tiene una base conceptual muy bien trabajada. «En realidad me interesa llamar la atención sobre la ficción que propongo en mi trabajo, es decir, un mundo que ya no necesita el petróleo. Me gusta fantasear con una era en la que no dependemos del petróleo, ni del capitalismo, ni de todas las cosas que están destruyendo el planeta», revela.

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El fotógrafo recurre a un lenguaje fantástico para contar una historia tan real como triste. Detrás de sus imágenes originales, hay una firme denuncia del daño medioambiental que está sufriendo el planeta. «En la inauguración del festival Getxophoto había muchos artistas que están tratando este tema. Me di cuenta de que todos nosotros queremos crear una narrativa sobre estos problemas», relata.

«La comisaria Mónica Allende invitó al festival a artistas que trabajan con los conceptos de cambio y transición. Cuanto más se hable de ello más se estimula una reflexión sobre cómo encontrar formas alternativas de existir en este planeta, si queremos que dure un poco más. Creo que es el tema más importante en la actualidad, algo con que estaban de acuerdo todos los fotógrafos presentes en el festival», añade.

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Alleby-Pratt reconoce que ha salido de Getxo reconfortado y que ha vuelto a Inglaterra con mucho entusiasmo. «Participar en este festival me ha dado aún más aliento para continuar a explorar estas temáticas. En la fotografía contemporánea hay cada vez más fotógrafos que hablan de asuntos de sustentabilidad y medioambiente. Es fantástico», asevera.

La obra de Richard Alleby-Pratt estará expuesta en Getxophoto, el Festival Internacional de Imagen, hasta el próximo 1 de octubre.

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Sensibilizar sobre los problemas medioambientales con un discurso irónico, por momentos surrealista y sin dudas muy original: esta es la misión de Richard Alleby-Pratt, un fotógrafo inglés que plasma en su ensayo Abandoned un universo ficticio e inquietante que se expone actualmente en Getxophoto.

Allenby–Pratt imagina la Dubái del futuro como una ciudad completamente desierta tras un cambio radical de ciclo económico. El artista especula con la aparición de una nueva fuente de energía que anula la utilidad y, por tanto, el valor del petróleo de una forma irreversible. En su relato fotográfico, la población huye de la urbe al mismo tiempo que la naturaleza resiste. Salen las personas y vuelven las aves migratorias, mientras los animales del zoológico se apoderan descaradamente del nuevo escenario.

Tanta imaginación no es baladí y entraña en realidad un trabajo sobre la insostenibilidad del actual sistema económico, que Allenby–Pratt aborda con sarcasmo y crítica social. «Empecé a hacer fotos en Dubái entre 2009 y 2010, cuando estalló la crisis financiera. En aquella época, muchas de las obras alrededor de la ciudad habían dejado de funcionar por problemas financieros», cuenta el fotógrafo, que vivió durante 16 años en esa ciudad, donde trabajó como fotógrafo comercial. «En los medios de comunicación se hablaba mucho de los expatriados que estaban dejando Dubái. Se temía que los extranjeros pudiesen irse y que la ciudad sufriese un colapso desastroso», agrega.

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En Dubái el 90% de los habitantes son extranjeros. Son en su mayoría trabajadores de otros países que llegan a los Emiratos Árabes para hacer dinero, ya sea con un trabajo altamente cualificado y bien pagado o con un curro de obrero. Los inmigrantes europeos, asiáticos o africanos suelen recibir un visado, casi nunca un pasaporte. «Por eso no llegan a sentirse como en casa, no lo perciben como su país. Es una paradoja, porque si hubiese algún problema, todos se irían y ellos (los emiratís) tendrían un enorme problema para mantener en pie la ciudad», apunta el fotógrafo.

Con el tiempo, Allenby–Pratt pudo combinar la fotografía comercial con algunos proyectos autorales hasta que su vertiente artística comenzó a tener un peso cada vez más preponderante en su carrera. El punto de inflexión fue el momento en que se involucró en una campaña para luchar por los derechos de los trabajadores asiáticos, que el fotógrafo define como inhumanas.

«Como expat (expatriado) con buenas condiciones económicas, te sientes mal cuando ves cómo estas personas son tratadas. Trabajan muy duro en la construcción en el terrible calor del verano. Son trasladadas en furgonetas parecidas a las que se usan para transportar el ganado. Duermen varias personas en cuartos minúsculos en el medio del desierto. Les tratan como animales», asegura el fotógrafo, que el año pasado volvió con su familia a Inglaterra.

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«Retraté a estas personas y sus vidas con el fin de ejercer una presión a nivel internacional para intentar mejorar sus condiciones de vida», dice. A raíz de este proyecto, Allenby–Pratt se sumergió en otros trabajos personales y en 2009 realizó su primera exposición en Dubái. «A partir de este momento, comencé a actuar más como artista que como simple fotógrafo comercial», cuenta.

Su evolución fue paulatina. «Al mirar todas las fotos que había hecho a lo largo de los años, me di cuenta de que algunos edificios incompletos podían parecer abandonados. Eran edificios en construcción o en proceso de demolición, según la intención de la mirada. Esto me hizo pensar en el futuro. La idea de los animales apareció un poco después, cuando empecé a imaginar qué pasaría si Dubái fuese abandonada», revela.

De esta reflexión germinó el universo fantástico de Abandoned. Alleby-Pratt imagina un futuro en el que otra fuente de energía se impone y ningún país quiere comprar petróleo, por lo que este emirato es abandonado. «El escenario del que hablo en este proyecto fotográfico no es tan improbable. Si diesen un pasaporte a todos los trabajadores, la gente se quedaría en los Emiratos Árabes. Pero en la situación actual es posible que algún día Dubái se transforme en una ciudad fantasma», asegura.

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A lo largo de la entrevista, el fotógrafo se resiste a desvelar los detalles de su proceso creativo. ¿Sus animales sabiamente colocados en lugares inusitados son realidad o ficción? ¿Es magia del Photoshop o una producción digna de una película de Hollywood? «No me gusta hablar mucho de las técnicas fotográficas que uso porque, si lo hago, la conversación se centra en la técnica y no en el contenido. Lo que es realmente importante en mi serie fotográfica y en este tipo de proyectos es que hay que encontrar el punto correcto. Es lo que yo llamo el punto de la incredulidad. Si miras mis fotos y te preguntas si usé animales reales o Photoshop, estoy en el buen camino», afirma.

Para él, todo lo que resulta demasiado loco o improbable no funciona. Para tener éxito hay que ser creíble. «Cuando estás en un punto en el que las personas se cuestionan si es real o no, la imagen resulta mucho más fascinante», defiende. Su negativa a conversar sobre la técnica tiene una base conceptual muy bien trabajada. «En realidad me interesa llamar la atención sobre la ficción que propongo en mi trabajo, es decir, un mundo que ya no necesita el petróleo. Me gusta fantasear con una era en la que no dependemos del petróleo, ni del capitalismo, ni de todas las cosas que están destruyendo el planeta», revela.

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El fotógrafo recurre a un lenguaje fantástico para contar una historia tan real como triste. Detrás de sus imágenes originales, hay una firme denuncia del daño medioambiental que está sufriendo el planeta. «En la inauguración del festival Getxophoto había muchos artistas que están tratando este tema. Me di cuenta de que todos nosotros queremos crear una narrativa sobre estos problemas», relata.

«La comisaria Mónica Allende invitó al festival a artistas que trabajan con los conceptos de cambio y transición. Cuanto más se hable de ello más se estimula una reflexión sobre cómo encontrar formas alternativas de existir en este planeta, si queremos que dure un poco más. Creo que es el tema más importante en la actualidad, algo con que estaban de acuerdo todos los fotógrafos presentes en el festival», añade.

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Alleby-Pratt reconoce que ha salido de Getxo reconfortado y que ha vuelto a Inglaterra con mucho entusiasmo. «Participar en este festival me ha dado aún más aliento para continuar a explorar estas temáticas. En la fotografía contemporánea hay cada vez más fotógrafos que hablan de asuntos de sustentabilidad y medioambiente. Es fantástico», asevera.

La obra de Richard Alleby-Pratt estará expuesta en Getxophoto, el Festival Internacional de Imagen, hasta el próximo 1 de octubre.

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