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13 de agosto 2019    /   CREATIVIDAD
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Qué es el aburrimiento creativo y cómo practicarlo

13 de agosto 2019    /   CREATIVIDAD     por          
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El aburrimiento es muy interesante. Esta es la conclusión que parece desprenderse de los numerosos estudios que en los últimos años se han llevado a cabo sobre el tema. Hay unos que aseguran que aburrirse estimula la creatividad, otros que proclaman que es bueno para la salud mental, incluso para la física. Divertirse está sobrevalorado; aburrirse parece ser la auténtica panacea.

Este interés repentino por «la más sublime de las emociones», como la describía el poeta Giacomo Leopardi, parece coincidir con la época en la que más difícil es aburrirse. Las redes sociales ofrecen un scroll infinito, las plataformas de vídeo en streaming hacen que siempre haya algo interesante en la tele. Las tiendas están abiertas, los potenciales ligues, a un swipe de distancia, los videojuegos caben en la palma de la mano… Aburrirse se ha convertido en algo francamente difícil.

En este contexto no parece extraño constatar que hay hoteles que ofrecen un pack de aburrimiento creativo. La experiencia comienza en una relajante cabaña a la que, por algún motivo, han desprovisto de espejos. Mirarse a uno mismo, a veces, es lo más estimulante que puede hacer el ser humano.

Artículo relacionado

Puede que aburrirse en una cabaña perdida en un bosque de Nueva Inglaterra suene mucho más estimulante (y más caro), pero los pasos que persiguen estos retiros se pueden llevar a cabo exactamente igual en tu apartamento. Aunque tú apartamento tenga espejos.

CÓMO ABURRIRSE PERO BIEN

En su libro The upside of downtime: Why boredom is good, la psicóloga Sandi Mann asegura que el primer paso para conseguir un aburrimiento productivo es desconectar. «Nuestra dependencia cultural a los móviles está destruyendo nuestra capacidad para aburrirnos», asegura la autora, «y paradójicamente, evitando que estemos realmente entretenidos».

Según Mann, la gente se puede enganchar al constante chute de dopamina que produce el scroll infinito de nuestros teléfonos, la capacidad de estos dispositivos para ofrecernos un entretenimiento casi ilimitado. Por ello concluye que «nuestra tolerancia al aburrimiento ha cambiado radicalmente».

Si quieres conseguir un aburrimiento creativo, lo primero que tienes que hacer es apagar todos los dispositivos electrónicos. Pero, ya que estás, espera antes a haber leído entero este artículo.

Según Mann uno de los principales errores que comete la gente en este tema es confundir aburrimiento creativo con relajación. La meditación o el yoga pueden ser actividades recomendables, pero no es de lo que hablamos aquí. Así que nada de música tibetana o ejercicios de respiración consciente.

En su lugar, la autora propone ejercicios mucho más mundanos como caminar, nadar o simplemente mirar a las musarañas, actividades mecánicas que requieran poca o ninguna concentración. Al final se trata de dejar vagar la mente sin música o rutina que la guíe.

Estos consejos son quizá menos exóticos de lo esperado, pero también mucho más fáciles de poner en práctica en casi cualquier situación. El aburrimiento creativo es tan recomendable como fácil de conseguir. Así  que la próxima vez que pidas la vez en el súper o esperes en la parada del autobús, piénsatelo antes de desenfundar el móvil o ponerte los cascos. Quizá sea mucho más productivo no hacer absolutamente nada.

El aburrimiento es muy interesante. Esta es la conclusión que parece desprenderse de los numerosos estudios que en los últimos años se han llevado a cabo sobre el tema. Hay unos que aseguran que aburrirse estimula la creatividad, otros que proclaman que es bueno para la salud mental, incluso para la física. Divertirse está sobrevalorado; aburrirse parece ser la auténtica panacea.

Este interés repentino por «la más sublime de las emociones», como la describía el poeta Giacomo Leopardi, parece coincidir con la época en la que más difícil es aburrirse. Las redes sociales ofrecen un scroll infinito, las plataformas de vídeo en streaming hacen que siempre haya algo interesante en la tele. Las tiendas están abiertas, los potenciales ligues, a un swipe de distancia, los videojuegos caben en la palma de la mano… Aburrirse se ha convertido en algo francamente difícil.

En este contexto no parece extraño constatar que hay hoteles que ofrecen un pack de aburrimiento creativo. La experiencia comienza en una relajante cabaña a la que, por algún motivo, han desprovisto de espejos. Mirarse a uno mismo, a veces, es lo más estimulante que puede hacer el ser humano.

Puede que aburrirse en una cabaña perdida en un bosque de Nueva Inglaterra suene mucho más estimulante (y más caro), pero los pasos que persiguen estos retiros se pueden llevar a cabo exactamente igual en tu apartamento. Aunque tú apartamento tenga espejos.

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Según Mann, la gente se puede enganchar al constante chute de dopamina que produce el scroll infinito de nuestros teléfonos, la capacidad de estos dispositivos para ofrecernos un entretenimiento casi ilimitado. Por ello concluye que «nuestra tolerancia al aburrimiento ha cambiado radicalmente».

Si quieres conseguir un aburrimiento creativo, lo primero que tienes que hacer es apagar todos los dispositivos electrónicos. Pero, ya que estás, espera antes a haber leído entero este artículo.

Según Mann uno de los principales errores que comete la gente en este tema es confundir aburrimiento creativo con relajación. La meditación o el yoga pueden ser actividades recomendables, pero no es de lo que hablamos aquí. Así que nada de música tibetana o ejercicios de respiración consciente.

En su lugar, la autora propone ejercicios mucho más mundanos como caminar, nadar o simplemente mirar a las musarañas, actividades mecánicas que requieran poca o ninguna concentración. Al final se trata de dejar vagar la mente sin música o rutina que la guíe.

Estos consejos son quizá menos exóticos de lo esperado, pero también mucho más fáciles de poner en práctica en casi cualquier situación. El aburrimiento creativo es tan recomendable como fácil de conseguir. Así  que la próxima vez que pidas la vez en el súper o esperes en la parada del autobús, piénsatelo antes de desenfundar el móvil o ponerte los cascos. Quizá sea mucho más productivo no hacer absolutamente nada.

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