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24 de marzo 2014    /   CIENCIA
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Abusar del móvil puede causar ‘whatsappitis’

24 de marzo 2014    /   CIENCIA     por          
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A veces conviene ponerle nombres vistosos a comportamientos de riesgo para la salud de las personas, sobre todo si sirven para ubicar esta amenaza en el imaginario colectivo. En el último número de la prestigiosa revista médica The Lancet se publica un artículo que pretende llamar la atención sobre lo que podría ser un problema emergente: las lesiones en muñecas y dedos asociadas al uso abusivo del móvil, más concretamente a los teléfonos inteligentes y sus adictivas aplicaciones. Y se propone un nombre de lo más resultón: whatsappitis, en referencia a una de las apps de mensajería instantánea más populares. (Artículo de Materia)
En el texto, se describe el caso de una médica de Urgencias que, tras finalizar su turno, acabó de vuelta en su lugar de trabajo pero como paciente, debido a un súbito dolor en las muñecas aparecido al despertar por la mañana. Durante el examen, en el que se manifestó una importante molestia al mover los pulgares, la paciente explicó que no tenía antecedentes de traumatismos en la zona y que “no había participado en ninguna actividad física excesiva en los días anteriores”.

Tras acabar una guardia en Nochebuena, la paciente estuvo seis horas respondiendo mensajes


La paciente estaba embarazada de 27 semanas, por lo que no se le pudo realizar una radiografía y, además, alejaba la posibilidad de utilizar determinados fármacos. La dolorida doctora había estado de guardia durante la Nochebuena y, tras colgar la bata blanca en su taquilla, se dispuso a responder a todos los mensajes que le habían enviado por medio de WhatsApp con motivo de esa festividad.
“Sujetó el teléfono móvil, que pesaba 130 gramos, por lo menos durante 6 horas”, explica en este artículo la doctora Inés Fernández Guerrero, del Hospital Universitario de Granada. Y añade algo que cabía suponer: “Durante este tiempo, realizó movimientos continuos con ambos pulgares para enviar mensajes”. El diagnóstico para este dolor en las muñecas, asociado a la tendinitis en los pulgares, fue el que da nombre al texto publicado en The Lancetwhatsappitis.

Dolores con la Wii y otras videoconsolas

El tratamiento consistió en medicamentos antiinflamatorios “y la completa abstinencia de utilizar el teléfono para enviar mensajes”, explica Fernández Guerrero. La paciente no cumplió a rajatabla esta prohibición médica, ya que volvió a intercambiar mensajes con su smartphone durante la Nochevieja. Y debido a su embarazo, sólo tomó paracetamol (cada 8 horas durante 3 días) lo que le provocó una mejoría parcial.

Ya antes se habían diagnosticado casos de ‘nintentinitis’ y de ‘wiitis’ aguda


El texto advierte de que estas lesiones causadas por teclear en exceso con los teléfonos móvil “podrían ser una enfermedad emergente” y que “los médicos deben ser conscientes de estos nuevos trastornos”. En efecto, no son extraños los artículos y los casos médicos que aparecen en la literatura científica asociados a estas nuevas lesiones e incluso lasinstituciones sanitarias informan sobre cómo aliviar nuestras manos para evitar dolencias.
No es la primera vez que se bautiza con un nombre tan peculiar una de estos nuevos achaques asociados a la tecnología. Ya en 1990, la revista médica The New England Journal of Medicine, se diagnosticaba por primera vez un caso de ‘nintendinitis‘ (el sufijo médico -itis significa inflamación), en el que una mujer de 35 años había pasado cinco horas seguidas jugando con una videoconsola de Nintendo (también en Navidad). Más recientemente, un hombre de 29 sufriría un caso de ‘wiitis’ aguda tras pasar muchas horas jugando al tenis con su consola Wii. En ambos casos, la receta fue la misma: ibuprofeno y aparcar los aparatos por un tiempo.

Materia es una redacción de noticias de ciencia, medio ambiente, salud y tecnología, comprometida con la elaboración de información de alta calidad, con rigor e independencia. Los contenidos de Materia pueden ser republicados gratuitamente. Lee, piensa, comparte.
 

A veces conviene ponerle nombres vistosos a comportamientos de riesgo para la salud de las personas, sobre todo si sirven para ubicar esta amenaza en el imaginario colectivo. En el último número de la prestigiosa revista médica The Lancet se publica un artículo que pretende llamar la atención sobre lo que podría ser un problema emergente: las lesiones en muñecas y dedos asociadas al uso abusivo del móvil, más concretamente a los teléfonos inteligentes y sus adictivas aplicaciones. Y se propone un nombre de lo más resultón: whatsappitis, en referencia a una de las apps de mensajería instantánea más populares. (Artículo de Materia)
En el texto, se describe el caso de una médica de Urgencias que, tras finalizar su turno, acabó de vuelta en su lugar de trabajo pero como paciente, debido a un súbito dolor en las muñecas aparecido al despertar por la mañana. Durante el examen, en el que se manifestó una importante molestia al mover los pulgares, la paciente explicó que no tenía antecedentes de traumatismos en la zona y que “no había participado en ninguna actividad física excesiva en los días anteriores”.

Tras acabar una guardia en Nochebuena, la paciente estuvo seis horas respondiendo mensajes


La paciente estaba embarazada de 27 semanas, por lo que no se le pudo realizar una radiografía y, además, alejaba la posibilidad de utilizar determinados fármacos. La dolorida doctora había estado de guardia durante la Nochebuena y, tras colgar la bata blanca en su taquilla, se dispuso a responder a todos los mensajes que le habían enviado por medio de WhatsApp con motivo de esa festividad.
“Sujetó el teléfono móvil, que pesaba 130 gramos, por lo menos durante 6 horas”, explica en este artículo la doctora Inés Fernández Guerrero, del Hospital Universitario de Granada. Y añade algo que cabía suponer: “Durante este tiempo, realizó movimientos continuos con ambos pulgares para enviar mensajes”. El diagnóstico para este dolor en las muñecas, asociado a la tendinitis en los pulgares, fue el que da nombre al texto publicado en The Lancetwhatsappitis.

Dolores con la Wii y otras videoconsolas

El tratamiento consistió en medicamentos antiinflamatorios “y la completa abstinencia de utilizar el teléfono para enviar mensajes”, explica Fernández Guerrero. La paciente no cumplió a rajatabla esta prohibición médica, ya que volvió a intercambiar mensajes con su smartphone durante la Nochevieja. Y debido a su embarazo, sólo tomó paracetamol (cada 8 horas durante 3 días) lo que le provocó una mejoría parcial.

Ya antes se habían diagnosticado casos de ‘nintentinitis’ y de ‘wiitis’ aguda


El texto advierte de que estas lesiones causadas por teclear en exceso con los teléfonos móvil “podrían ser una enfermedad emergente” y que “los médicos deben ser conscientes de estos nuevos trastornos”. En efecto, no son extraños los artículos y los casos médicos que aparecen en la literatura científica asociados a estas nuevas lesiones e incluso lasinstituciones sanitarias informan sobre cómo aliviar nuestras manos para evitar dolencias.
No es la primera vez que se bautiza con un nombre tan peculiar una de estos nuevos achaques asociados a la tecnología. Ya en 1990, la revista médica The New England Journal of Medicine, se diagnosticaba por primera vez un caso de ‘nintendinitis‘ (el sufijo médico -itis significa inflamación), en el que una mujer de 35 años había pasado cinco horas seguidas jugando con una videoconsola de Nintendo (también en Navidad). Más recientemente, un hombre de 29 sufriría un caso de ‘wiitis’ aguda tras pasar muchas horas jugando al tenis con su consola Wii. En ambos casos, la receta fue la misma: ibuprofeno y aparcar los aparatos por un tiempo.

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Opiniones 7
  • Yo lo llamaría simple y llanamente «SER SUBNORMAL» pero de una forma cariñosa, no hiriente.
    Mis padres se están volviendo subnormales a su edad después de años y años de lucidez e inteligencia suprema: no son capaces de dejar de atender el teléfono. ¿Será por cuestiones de trabajo? ¡NO! Es para ver la última chorrada que les han enviado por el grupo de «Los Mamones» o para ver el diseño del nuevo traje de flamenca de la vecina de arriba, que se lo estaba probando y «esto lo tiene que ver mi amiga Conchi».
    Mi vida es un infierno, os lo prometo.
    PD: Mamá, papá, aún así os quiero 🙂

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