3 de octubre 2012    /   DIGITAL
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Account Killer, el sitio para (intentar) que se olviden de ti

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Las personas se dividen en dos tipos: las que trascienden y dejan un rastro indeleble tras su paso y aquellas que quieren borrar todo vestigio de que alguna vez estuvieron ahí. Para las primeras, que tengáis suerte. Para las otras, una ayuda. Jens Bruinlier y Piethelm Vaantjes crearon Account Killer, una herramienta que hace posible encontrar en un instante el camino para dar de baja muchas de las cuentas que se han ido creando en los diferentes servicios en internet.

¿Alguien se ha parado a hacer números para averiguar cuantas cuentas -entre emails, suscripciones y servicios- hemos creado desde que aparecimos por la red? Mejor no lo hagan. No van a poder averiguarlo. El debate acerca de qué ocurre con nuestro datos cuando dejamos esta titubeante vida puede perfectamente adelantarse hasta antes del luctuoso gran salto final. ¿Qué ocurre con los datos que quedan en los servicios que ya no usamos? ¿Cómo demonios se cierra la cuenta de Lycos y ese primer correo electrónico en el que ahora se recibe no menos de un centenar de mensajes de spam cada día?

El problema es más grave cuanto mayor es el uso que se hace de internet. «Cuando un servicio se hace menos interesante, uno podría borrar su cuenta, más cuando escuchamos noticias de crecientes problemas de privacidad como robos de datos, accesos no autorizados a bases de datos o venta a terceros de datos personales», cuentan los creadores de Account Killer. Vieron que, en muchas ocasiones, era demasiado complicado acceder a la opción de borrado de cuentas. «Así que pensamos que podíamos reunir muchas y presentar esa información nosotros mismos».

La labor, que ha sido hercúlea ya que Account Killer reúne información de más de 400 servicios, se hace aún más dura si tenemos en cuenta que hay que mantener esa información al día. «Por suerte, estas páginas no suelen cambiar mucho», explican los holandeses. Son los propios usuarios los que les envían consejos y datos para incluir en la página pero es imposible añadirlos todos.

Bruinlier y Vaantjes hacen esto por amor al arte y mantienen el sitio mediante el dinero recaudado con Google Ads. «Bueno, tuvimos una donación una vez. Un acaudalado suizo nos envió 2 céntimos. No hay problema, después de todo «la riqueza está formada por lo que uno puede dar en lugar de por lo que uno posee»», comentan jocosamente. Bromas aparte, «no pensamos hacernos ricos acabando con cuentas de la gente. Solo esperamos que las compañías cambien sus políticas de eliminación de cuentas ayudando así a construir una mejor internet».

Los holandeses reconocen los problemas que causa el manejo de datos en internet. Lo achacan a la poca transparencia que tienen los sitios. «Después de la cancelación de la cuenta, tus datos podrían permanecer retenidos en alguna base de datos. Esto no queda muy claro ni siquiera en las políticas de privacidad de esos sitios o en sus términos de uso. Como explicamos en nuestro sitio, esto es algo que normalmente está relacionado con la retención del cliente».

Para Bruinlier y Vaantjes, lo más chocante es la inmensa cantidad de gente que les piden que sean ellos los que borran las cuentas. «¡Incluso nos envían sus logins y sus claves!», dicen. «No lo hagais. Leed las instrucciones y hacedlo vosotros mismos».

Ocurre con muy poca frecuencia, pero algunos sitios que estaban en la lista negra, es decir, sitios en los que era imposible dar de baja una cuenta, les escriben y les avisan de que el proceso de borrado ya es posible y sencillo. «Eso es lo que nos impulsa a seguir con esto».

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¿Alguien se ha parado a hacer números para averiguar cuantas cuentas -entre emails, suscripciones y servicios- hemos creado desde que aparecimos por la red? Mejor no lo hagan. No van a poder averiguarlo. El debate acerca de qué ocurre con nuestro datos cuando dejamos esta titubeante vida puede perfectamente adelantarse hasta antes del luctuoso gran salto final. ¿Qué ocurre con los datos que quedan en los servicios que ya no usamos? ¿Cómo demonios se cierra la cuenta de Lycos y ese primer correo electrónico en el que ahora se recibe no menos de un centenar de mensajes de spam cada día?

El problema es más grave cuanto mayor es el uso que se hace de internet. «Cuando un servicio se hace menos interesante, uno podría borrar su cuenta, más cuando escuchamos noticias de crecientes problemas de privacidad como robos de datos, accesos no autorizados a bases de datos o venta a terceros de datos personales», cuentan los creadores de Account Killer. Vieron que, en muchas ocasiones, era demasiado complicado acceder a la opción de borrado de cuentas. «Así que pensamos que podíamos reunir muchas y presentar esa información nosotros mismos».

La labor, que ha sido hercúlea ya que Account Killer reúne información de más de 400 servicios, se hace aún más dura si tenemos en cuenta que hay que mantener esa información al día. «Por suerte, estas páginas no suelen cambiar mucho», explican los holandeses. Son los propios usuarios los que les envían consejos y datos para incluir en la página pero es imposible añadirlos todos.

Bruinlier y Vaantjes hacen esto por amor al arte y mantienen el sitio mediante el dinero recaudado con Google Ads. «Bueno, tuvimos una donación una vez. Un acaudalado suizo nos envió 2 céntimos. No hay problema, después de todo «la riqueza está formada por lo que uno puede dar en lugar de por lo que uno posee»», comentan jocosamente. Bromas aparte, «no pensamos hacernos ricos acabando con cuentas de la gente. Solo esperamos que las compañías cambien sus políticas de eliminación de cuentas ayudando así a construir una mejor internet».

Los holandeses reconocen los problemas que causa el manejo de datos en internet. Lo achacan a la poca transparencia que tienen los sitios. «Después de la cancelación de la cuenta, tus datos podrían permanecer retenidos en alguna base de datos. Esto no queda muy claro ni siquiera en las políticas de privacidad de esos sitios o en sus términos de uso. Como explicamos en nuestro sitio, esto es algo que normalmente está relacionado con la retención del cliente».

Para Bruinlier y Vaantjes, lo más chocante es la inmensa cantidad de gente que les piden que sean ellos los que borran las cuentas. «¡Incluso nos envían sus logins y sus claves!», dicen. «No lo hagais. Leed las instrucciones y hacedlo vosotros mismos».

Ocurre con muy poca frecuencia, pero algunos sitios que estaban en la lista negra, es decir, sitios en los que era imposible dar de baja una cuenta, les escriben y les avisan de que el proceso de borrado ya es posible y sencillo. «Eso es lo que nos impulsa a seguir con esto».

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Opiniones 3
  • ¡Qué incautos somos, pobres de nosotros, mortales que hemos encontrado la posibilidad de ver el mundo en otro mundo, de atravesar océanos y montañas, de ir al otro extremo del globo sin tener que pasar por el centro de la tierra…sin darnos cuenta que a nuestro pesar vamos dejando las migas de bytes a nuestro paso como pulgarcitos cibernéticos. Porque en este mundo ilimitado (¿dónde están los confines? imposible preverlos, y mucho menos delimitarlos) cada click es una huella. Si pensamos en los miles y miles de clicks realizados hasta la fecha, cada una de nuestras pisadas tendría el tamaño de un átomo.
    Como siempre, los hechos preceden al derecho, y las regulaciones legales llegaron más tarde, cuando ya había…¿trillones de yottas desperdigadas por todo el sistema?
    A partir de ahí se incrementó el flujo de datos…más datos…ad infinitum…sin barreras…sin fin…
    Me siguen los pasos, pero ¿debo preocuparme?
    Para los que sí, este tipo de iniciativas – lo del nombre «Account Killer» es lo más…aunque algunas cuentas tengan más vidas que un gato – confieren cierta tranquilidad, que no es lo mismo que una tranquilidad cierta, pero da gusto que estas iniciativas se dediquen a facilitar la tarea a los que quieren – o podemos querer – minimizar el impacto de nuestros paseos virtuales…
    Claro que el día en que se den cuenta que soy un robot me lloverán ofertas 😉

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