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5 de diciembre 2016    /   CINE/TV
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Arguiñano en ‘Las chicas Gilmore’

5 de diciembre 2016    /   CINE/TV     por          
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Ahora que la serie del año 2000 Las chicas Gilmore ha vuelto a ponerse de moda debido a una ampliación que ha sacado Netflix, muchos han comenzado a verla (de nuevo o por primera vez). Quizá, a quien la vea en versión original subtitulada en español o en versión doblada, le haya chocado que en ella se cite al cocinero Karlos Arguiñano o al presentador Andreu Buenafuente.

Como esos espectadores podrán suponer, en la versión original no se cita a estos personajes españoles. El motivo de que salgan sus nombres en los doblajes o los subtítulos es que estos procesos, además de traducir, implican una adaptación del contenido para que el que lo recibe pueda entender las bromas o símiles. Este fenómeno recibe el nombre de «adaptaciones culturales», y no todos los traductores que trabajan en el texto de doblaje y en los subtítulos son partidarios de hacerlas, pero normalmente vienen determinadas por el cliente que encarga la traducción o por la empresa que la realiza. En los estudios filológicos, estas referencias culturales reciben el nombre de ‘ECE’ (elementos culturales específicos) y su sustitución por referencias locales del país de destino se conoce con el nombre de «naturalización».

Cuando hay referencias a lugares o personajes, se mantienen si estos son conocidos internacionalmente. Pero si son personajes locales que harán que el espectador se pierda, sus nombres son sustituidos por referentes similares de cada país. Así, el que se encarga de los doblajes o el subtitulador no solo tiene quebraderos de cabeza por la traducción, ni siquiera por la coincidencia del mayor número posible de consonantes labiales en el caso del doblaje (esta coincidencia es la que hace que nos «creamos» el doblaje y que a veces olvidemos que la cinta está doblada). Además, tiene que preocuparse por que la traducción, con todas sus bromas y ejemplos, se entienda en otros países.

adaptacionesSubtítulos venezolanos en la serie Héroes. [Foto: Reindertot en Flickr]

Estas adaptaciones culturales no se limitan a las palabras. Algunas películas cambian incluso algunas imágenes de sus escenas («cambios gráficos») para su reproducción en cada país.

Por ejemplo, en la película Inside Out (2015), el plato de comida que la niña protagonista odiaba sobre todas las cosas no contiene lo mismo en todos los países. En España contenía brócoli, el terror por excelencia de los niños españoles. Pero en Japón era un pimiento verde, porque es este vegetal y no otro el que repudian los niños japoneses. También hay otra escena en la que el padre piensa en un partido de hockey que es sustituida por un partido de fútbol, mucho más familiar para el público europeo.

adaptaciones
La niña de Inside Out odia el brócoli o las judías dependiendo del país de emisión.

El doblaje de El príncipe de Bel Air hacía continuas referencias a la cultura popular española. Se mencionaban personajes y frases castizas. E incluso Will Smith imitaba a Chiquito de la Calzada. Este tipo de adaptaciones culturales era muy habitual en las series americanas emitidas por Tele 5 y Antena 3 en los años 90. Sin embargo en otras, como por ejemplo Blossom, TVE hizo un doblaje riguroso, respetando los chistes de origen, lo que algunos expertos señalan como motivo de su fracaso en España.

En la película Captain America: The Winter Soldier (2014), el Capitán tiene una lista de «Cosas que hacer». Esta lista, que incluye grupos de música, personajes célebres o acontecimientos, también varía según los países, como explica Javier Meléndez en su artículo ¿Qué es para ti estar en el mundo?

adaptaciones
Comparación de las listas del Capitán América en varios países.

En el cine de humor hay muchas referencias. Quien ha visto Top Secret no olvida la contraseña entre los espías: «El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado». En Austin Powers, doblada por Florentino Fernández, hay numerosos guiños a la cultura local española.

El dúo humorístico Gomaespuma fue criticado por doblar Ali G permitiéndose demasiadas de estas licencias.

En Regreso al futuro, la madre de Marty se lo llama «Calvin» porque lee la marca de sus calzoncillos. Como en España aún no era muy conocida esa marca, el guión hizo referencia a Levi Strauss para que se siguiera entendiendo la escena. En este artículo pueden verse nueve ejemplos de películas que contienen escenas que fueron adaptadas para otros países por distintos motivos.

¿Qué es entonces lo recomendable? ¿Mantener el texto original, con el riesgo de que no sea divertido (o incluso comprensible) en el país de destino, o introducir referencias locales, con lo extraño que puede resultar al espectador que dos chicas de un pueblecito estadounidense conozcan a Karlos Arguiñano o que Will Smith diga «fistro pecador»? El dilema está servido.

Ahora que la serie del año 2000 Las chicas Gilmore ha vuelto a ponerse de moda debido a una ampliación que ha sacado Netflix, muchos han comenzado a verla (de nuevo o por primera vez). Quizá, a quien la vea en versión original subtitulada en español o en versión doblada, le haya chocado que en ella se cite al cocinero Karlos Arguiñano o al presentador Andreu Buenafuente.

Como esos espectadores podrán suponer, en la versión original no se cita a estos personajes españoles. El motivo de que salgan sus nombres en los doblajes o los subtítulos es que estos procesos, además de traducir, implican una adaptación del contenido para que el que lo recibe pueda entender las bromas o símiles. Este fenómeno recibe el nombre de «adaptaciones culturales», y no todos los traductores que trabajan en el texto de doblaje y en los subtítulos son partidarios de hacerlas, pero normalmente vienen determinadas por el cliente que encarga la traducción o por la empresa que la realiza. En los estudios filológicos, estas referencias culturales reciben el nombre de ‘ECE’ (elementos culturales específicos) y su sustitución por referencias locales del país de destino se conoce con el nombre de «naturalización».

Cuando hay referencias a lugares o personajes, se mantienen si estos son conocidos internacionalmente. Pero si son personajes locales que harán que el espectador se pierda, sus nombres son sustituidos por referentes similares de cada país. Así, el que se encarga de los doblajes o el subtitulador no solo tiene quebraderos de cabeza por la traducción, ni siquiera por la coincidencia del mayor número posible de consonantes labiales en el caso del doblaje (esta coincidencia es la que hace que nos «creamos» el doblaje y que a veces olvidemos que la cinta está doblada). Además, tiene que preocuparse por que la traducción, con todas sus bromas y ejemplos, se entienda en otros países.

adaptacionesSubtítulos venezolanos en la serie Héroes. [Foto: Reindertot en Flickr]

Estas adaptaciones culturales no se limitan a las palabras. Algunas películas cambian incluso algunas imágenes de sus escenas («cambios gráficos») para su reproducción en cada país.

Por ejemplo, en la película Inside Out (2015), el plato de comida que la niña protagonista odiaba sobre todas las cosas no contiene lo mismo en todos los países. En España contenía brócoli, el terror por excelencia de los niños españoles. Pero en Japón era un pimiento verde, porque es este vegetal y no otro el que repudian los niños japoneses. También hay otra escena en la que el padre piensa en un partido de hockey que es sustituida por un partido de fútbol, mucho más familiar para el público europeo.

adaptaciones
La niña de Inside Out odia el brócoli o las judías dependiendo del país de emisión.

El doblaje de El príncipe de Bel Air hacía continuas referencias a la cultura popular española. Se mencionaban personajes y frases castizas. E incluso Will Smith imitaba a Chiquito de la Calzada. Este tipo de adaptaciones culturales era muy habitual en las series americanas emitidas por Tele 5 y Antena 3 en los años 90. Sin embargo en otras, como por ejemplo Blossom, TVE hizo un doblaje riguroso, respetando los chistes de origen, lo que algunos expertos señalan como motivo de su fracaso en España.

En la película Captain America: The Winter Soldier (2014), el Capitán tiene una lista de «Cosas que hacer». Esta lista, que incluye grupos de música, personajes célebres o acontecimientos, también varía según los países, como explica Javier Meléndez en su artículo ¿Qué es para ti estar en el mundo?

adaptaciones
Comparación de las listas del Capitán América en varios países.

En el cine de humor hay muchas referencias. Quien ha visto Top Secret no olvida la contraseña entre los espías: «El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado». En Austin Powers, doblada por Florentino Fernández, hay numerosos guiños a la cultura local española.

El dúo humorístico Gomaespuma fue criticado por doblar Ali G permitiéndose demasiadas de estas licencias.

En Regreso al futuro, la madre de Marty se lo llama «Calvin» porque lee la marca de sus calzoncillos. Como en España aún no era muy conocida esa marca, el guión hizo referencia a Levi Strauss para que se siguiera entendiendo la escena. En este artículo pueden verse nueve ejemplos de películas que contienen escenas que fueron adaptadas para otros países por distintos motivos.

¿Qué es entonces lo recomendable? ¿Mantener el texto original, con el riesgo de que no sea divertido (o incluso comprensible) en el país de destino, o introducir referencias locales, con lo extraño que puede resultar al espectador que dos chicas de un pueblecito estadounidense conozcan a Karlos Arguiñano o que Will Smith diga «fistro pecador»? El dilema está servido.

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Opiniones 9
  • ¡Qué buen artículo! Soy partidario de mantener los referentes originales, aunque reconozco que me partí cuando Tom Jones le dice a Carlton «con mis influencias puedo colocarte al lado de Rosario» XD Un beso

  • La comparativa de la entrada de «El príncipe de Bel Air» en España y México me parece brutal. Y, siento barrer para casa, pero creo que en español de España quedó mejor. ¡Tenía mucho flow!

    Me encantan tus artículos y que hables de cosas relacionadas con la lengua de forma amena, Isabel. ¡Gracias!

  • me encanta el artículo. Una de las cosas que he aprendido tras 5 años viviendo en Cambridge, es como amigos escandinavos han aprendido Castellano viendo la serie Cuentame, como es sencillo ver en la BBC, peliculas Españolas en versión original, puesto que no se doblan, y en cambio, no veo proteccionismo del mismo tipo para fomentar el cine español, y fomentar que los jóvenes aprendan Inglés; en Holanda, Escandinavia, Suiza o Alemania, no hay doblajes, hay versiones originales y de este modo se potencian los dos, el fomento del cine patrio y el aprendizaje del idioma. no pido que las personas mayores sean obligadas a ver el Telediario en inglés, solo sugiero, que poco a poco, canales para nin@s deberían dejar de doblar y fomentar el aprendizaje en inglés.

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