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18 de octubre 2018    /   CINE/TV
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Aggretsuko (Netflix): cómo sobrevivir a la oficina y el arte del Kishōtenketsu

18 de octubre 2018    /   CINE/TV     por          
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Seré una empleada modelo. Si te dices esto porque temes estallar y estampar a tu jefe contra la pared, Retsuko te representa. Ella es la voz de los esclavos de oficina con jefes violentos y compañeros estúpidos e insolidarios. Vida de sueños rotos y que impide soñar. Soportable con cerveza y un micrófono para cantar heavy metal en la intimidad.

Retsuko es una panda: la protagonista de la serie de animación para adultos Aggretsuko (Netflix). El título combina el ánimo del personaje (agresivo) y su nombre. Basada en un personaje de la casa Sanrio –creadora de Hello Kitty– nació como venganza de los empleados.

Cada año, Sanrio pide a los empleados que voten un diseño para su explotación económica. El diseño y el concepto de Retsuko ganó con holgura y pronto conquistó al público japonés, en particular a las mujeres, a través de cortos animados. La serie de Netflix adapta estos capítulos en diez episodios de 15 minutos cada uno. (18 minutos el último).

Mariko Oi, columnista japonesa de BBC, explica que parte del éxito se debe a que Retsuko no es kawai: linda y modosa. Kawai es la imagen idealizada que tiene la sociedad japonesa sobre cómo deben ser las mujeres jóvenes. Retsuko es kawai en apariencia. La audiencia conoce su verdadero yo. Un yo con el que muchas mujeres y también hombres pueden identificarse. Retsuko acepta de cara a los demás que la violencia laboral va con el sueldo.

Si Aggretsuko tuviera imagen real, sería difícil de ver. La comedia quedaría diluída en las estampas de acoso laboral, la rutina y la soledad de Retsuko apenas rota por escenas del exterior y momentos de intimidad en el karaoke. La animación permite al comienzo cierto distanciamiento emocional.

Las escenas de oficina son breves, con apenas progresión, con banalidad, violencia verbal y sugerencias de violencia física. Escenas rotas por la intimidad visceral de Retsuko: en el baño del trabajo o en el karaoke se desahoga cantando metal.

Las breves escenas musicales están en el guion también como desahogo de la audiencia. Es la estructura del Kishōtenketsu (la poesía japonesa y china) adaptada por artistas del manga y el anime japonés.

Estructura de la narrativa occidental
Dibujos originales: Still eating oranges

Estructura tergiversada: Retsuko tiene conflictos con las personas, pero los elude. No es cien por cien Kishōtenketsu. Pero Retsuko no planea cómo enfrentarse, burlarse o complicar la vida a jefes y compañeros. Lo último sería propio de la narrativa occidental. Retsuko solo se consuela a sí misma con el metal (el momento que rompe con todo, por un momento).

Fuera de la oficina, Retsuko respira –y también el público– con el yoga y nuevas amigas mentoras.

Al cuarto o quinto episodio, desaparece la distancia emocional inicial. Queremos que la protagonista escape. Con una solución coherente. Pero Retsuko no piensa con claridad en el caos. Toma decisiones precipitadas, como buscar marido para escapar del trabajo.

La seguimos en sus tropiezos, esperando que no le duela demasiado. Ella está aprendiendo a hacerse cargo de su vida.

Seré una empleada modelo. Si te dices esto porque temes estallar y estampar a tu jefe contra la pared, Retsuko te representa. Ella es la voz de los esclavos de oficina con jefes violentos y compañeros estúpidos e insolidarios. Vida de sueños rotos y que impide soñar. Soportable con cerveza y un micrófono para cantar heavy metal en la intimidad.

Retsuko es una panda: la protagonista de la serie de animación para adultos Aggretsuko (Netflix). El título combina el ánimo del personaje (agresivo) y su nombre. Basada en un personaje de la casa Sanrio –creadora de Hello Kitty– nació como venganza de los empleados.

Cada año, Sanrio pide a los empleados que voten un diseño para su explotación económica. El diseño y el concepto de Retsuko ganó con holgura y pronto conquistó al público japonés, en particular a las mujeres, a través de cortos animados. La serie de Netflix adapta estos capítulos en diez episodios de 15 minutos cada uno. (18 minutos el último).

Mariko Oi, columnista japonesa de BBC, explica que parte del éxito se debe a que Retsuko no es kawai: linda y modosa. Kawai es la imagen idealizada que tiene la sociedad japonesa sobre cómo deben ser las mujeres jóvenes. Retsuko es kawai en apariencia. La audiencia conoce su verdadero yo. Un yo con el que muchas mujeres y también hombres pueden identificarse. Retsuko acepta de cara a los demás que la violencia laboral va con el sueldo.

Si Aggretsuko tuviera imagen real, sería difícil de ver. La comedia quedaría diluída en las estampas de acoso laboral, la rutina y la soledad de Retsuko apenas rota por escenas del exterior y momentos de intimidad en el karaoke. La animación permite al comienzo cierto distanciamiento emocional.

Las escenas de oficina son breves, con apenas progresión, con banalidad, violencia verbal y sugerencias de violencia física. Escenas rotas por la intimidad visceral de Retsuko: en el baño del trabajo o en el karaoke se desahoga cantando metal.

Las breves escenas musicales están en el guion también como desahogo de la audiencia. Es la estructura del Kishōtenketsu (la poesía japonesa y china) adaptada por artistas del manga y el anime japonés.

Estructura de la narrativa occidental
Dibujos originales: Still eating oranges

Estructura tergiversada: Retsuko tiene conflictos con las personas, pero los elude. No es cien por cien Kishōtenketsu. Pero Retsuko no planea cómo enfrentarse, burlarse o complicar la vida a jefes y compañeros. Lo último sería propio de la narrativa occidental. Retsuko solo se consuela a sí misma con el metal (el momento que rompe con todo, por un momento).

Fuera de la oficina, Retsuko respira –y también el público– con el yoga y nuevas amigas mentoras.

Al cuarto o quinto episodio, desaparece la distancia emocional inicial. Queremos que la protagonista escape. Con una solución coherente. Pero Retsuko no piensa con claridad en el caos. Toma decisiones precipitadas, como buscar marido para escapar del trabajo.

La seguimos en sus tropiezos, esperando que no le duela demasiado. Ella está aprendiendo a hacerse cargo de su vida.

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