15 de abril 2016    /   IDEAS
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Odense no quiere coches en las puertas de los colegios

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Cada mañana, cuatro de cada cinco niños en Odense llega a su cole en bici, andando o en patinete. Hace un tiempo, las autoridades locales se propusieron eliminar las filas de coches en segunda y tercera fila a las puertas de los centros educativos y las cifras dicen que lo están logrando.

El caso de Odense, la tercera ciudad más grande de Dinamarca, resulta utópico incluso en ese país. Como recoge Co.Exist, en los últimos 30 años, el número de niños que acude a la escuela en coche ha aumentado un 200% en todo el país.

En Odense decidieron que la tendencia tenía que cambiar. Con la construcción de una red de carril bici, el gobierno de la ciudad natal de Hans Christian Andersen trata de convencer a los padres de que sus hijos pueden ir pedaleando al cole con total seguridad.

«En total son 545 km de carriles separados de la carretera. Es una buena cifra si lo comparamos con los 1.000 km de calle de la ciudad», cuenta al citado medio Connie Juel Clause, encargada de la planificación del tráfico en Odense.

shutterstock_74825884

La propia Clause asegura que su hija comenzó a ir al cole en bici con seis años. «Es cierto de que depende de la edad del niño, de su sentido común… Depende de cada circunstancia. Pero la mayoría de escuelas contamos con una red de carril bici que hace que el camino al cole sea de lo más seguro».

Ni si quiera las intersecciones se convierten en problema en la mayoría de los casos. «Si eres un conductor, sabes que tienes que tener cuidado con los ciclistas. Es algo que forma parte de nuestra cultura», cuenta Lars Christian Eriksen, director de una escuela en Odense a The Washington Post, donde asegura, además, que en los 11 años que lleva en el centro solo conoce dos (o tres, a lo sumo) accidentes en los que ha estado involucrada alguna bici, sin consecuencias graves en ninguno de ellos.

Además de los obvios beneficios para el medioambiente de la ciudad, que en la actualidad cuenta con unos 200.00 habitantes, Eriksen recalca los efectos positivos sobre los niños. «Obtienen mejores resultados académicos cuando vienen en bici. Es bueno para su cerebro».

Y para su salud, en general, según TWP, que ve una clara relación entre el hecho de que la tasa de obesidad infantil en EE UU se haya duplicado en los últimos 30 años coincidiendo con la caída en picado del número de niños que caminan o montan en bicicleta cada día para ir a la escuela.

Pese a los resultados ya conseguidos, en Odense quieren seguir aumentando el porcentaje de niños ciclistas. De ahí su apuesta por programas como Cycle Happy School con el que los niños aprenden a circular con la bicicleta. Aunque también está dirigido a los padres: «Con este programa -cuenta Clause- se pretende que vean de lo que son capaces sus hijos». Muchos de aquellos, además, ya han sido recriminados por parte incluso de la policía al aparcar el coche a la puerta de algunos centros, como el del propio Eriksen, como medida disuasoria.

Otra iniciativa que promueve el uso de la bici entre los más pequeños es CyCleScore, que utiliza un punto de control electrónico mediante el que los niños obtienen boletos para un sorteo cada vez que circulan con su bicicleta. Con ellos pueden obtener distintos premios como camisetas, accesorios para su bicicleta o, incluso, una bici nueva.

Según Co.Exist, diez escuelas han implantado el programa desde 2014 y parece que funciona: el número de desplazamientos en bici ha aumentado un 28% y el 7% de niños que acudía al cole en coche lo ha cambiado por la bicicleta.

Cada mañana, cuatro de cada cinco niños en Odense llega a su cole en bici, andando o en patinete. Hace un tiempo, las autoridades locales se propusieron eliminar las filas de coches en segunda y tercera fila a las puertas de los centros educativos y las cifras dicen que lo están logrando.

El caso de Odense, la tercera ciudad más grande de Dinamarca, resulta utópico incluso en ese país. Como recoge Co.Exist, en los últimos 30 años, el número de niños que acude a la escuela en coche ha aumentado un 200% en todo el país.

En Odense decidieron que la tendencia tenía que cambiar. Con la construcción de una red de carril bici, el gobierno de la ciudad natal de Hans Christian Andersen trata de convencer a los padres de que sus hijos pueden ir pedaleando al cole con total seguridad.

«En total son 545 km de carriles separados de la carretera. Es una buena cifra si lo comparamos con los 1.000 km de calle de la ciudad», cuenta al citado medio Connie Juel Clause, encargada de la planificación del tráfico en Odense.

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La propia Clause asegura que su hija comenzó a ir al cole en bici con seis años. «Es cierto de que depende de la edad del niño, de su sentido común… Depende de cada circunstancia. Pero la mayoría de escuelas contamos con una red de carril bici que hace que el camino al cole sea de lo más seguro».

Ni si quiera las intersecciones se convierten en problema en la mayoría de los casos. «Si eres un conductor, sabes que tienes que tener cuidado con los ciclistas. Es algo que forma parte de nuestra cultura», cuenta Lars Christian Eriksen, director de una escuela en Odense a The Washington Post, donde asegura, además, que en los 11 años que lleva en el centro solo conoce dos (o tres, a lo sumo) accidentes en los que ha estado involucrada alguna bici, sin consecuencias graves en ninguno de ellos.

Además de los obvios beneficios para el medioambiente de la ciudad, que en la actualidad cuenta con unos 200.00 habitantes, Eriksen recalca los efectos positivos sobre los niños. «Obtienen mejores resultados académicos cuando vienen en bici. Es bueno para su cerebro».

Y para su salud, en general, según TWP, que ve una clara relación entre el hecho de que la tasa de obesidad infantil en EE UU se haya duplicado en los últimos 30 años coincidiendo con la caída en picado del número de niños que caminan o montan en bicicleta cada día para ir a la escuela.

Pese a los resultados ya conseguidos, en Odense quieren seguir aumentando el porcentaje de niños ciclistas. De ahí su apuesta por programas como Cycle Happy School con el que los niños aprenden a circular con la bicicleta. Aunque también está dirigido a los padres: «Con este programa -cuenta Clause- se pretende que vean de lo que son capaces sus hijos». Muchos de aquellos, además, ya han sido recriminados por parte incluso de la policía al aparcar el coche a la puerta de algunos centros, como el del propio Eriksen, como medida disuasoria.

Otra iniciativa que promueve el uso de la bici entre los más pequeños es CyCleScore, que utiliza un punto de control electrónico mediante el que los niños obtienen boletos para un sorteo cada vez que circulan con su bicicleta. Con ellos pueden obtener distintos premios como camisetas, accesorios para su bicicleta o, incluso, una bici nueva.

Según Co.Exist, diez escuelas han implantado el programa desde 2014 y parece que funciona: el número de desplazamientos en bici ha aumentado un 28% y el 7% de niños que acudía al cole en coche lo ha cambiado por la bicicleta.

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