27 de marzo 2013    /   CINE/TV
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¿Quién es más corrupto: la madrastra de Blancanieves o Quimby?

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Alcaldes de series de televisión
En las series de televisión hay dos clases de alcaldes: los tontos y los malvados. En ocasiones ambas características se unen en el mismo personaje dando lugar a alcaldes marionetas. Maggie O’Connell es la excepción a todo esto. Ella es la alcaldesa de Cicely, Alaska.
¿Pero quién es más corrupto o corruptor como alcalde: la madrastra de Blancanieves en Storybrooke o Quimby en Sprinfield? ¿Quién es más incompetente: Carcetti en Baltimore o Randall Winston en Nueva York (en aquella casi olvidada Spin City)?

Sea como sea, ejercer como alcalde en una serie de televisión es ingrato. El alcalde es el tipo que compra a la mafia leche de rata para los colegios de primaria; el que manda cortar las orejas a quién lo denuncia en televisión; el tonto útil de intereses superiores… Un vistazo rápido a los alcaldes de las series no arroja un balance favorable hacia esta figura política. Tan sólo se salva Maggie O’Connell (Doctor en Alaska) que rechaza una chaqueta de alta costura francesa como regalo de un elector. Esta alcaldesa compagina el cargo público con su trabajo como piloto-cartero. Así es llegar a fin de mes en un pueblo perdido de Alaska. Además de O’Connell, aquí están algunos de los alcaldes de las series de televisión:
Alcaldes malvados, corruptos, marionetas...
No consta que Randall Winston cometiera delitos graves. Pero sin duda era incompetente, y probablemente una marioneta. Michael J. Fox le sacaba las castañas del fuego día sí, día también.
El Sr. Farnum de Deadwood representa al alcalde que no puede ser más corrupto porque es estúpido. No puede ser otra cosa que marioneta de intereses económicos criminales, es decir, del Sr. Swarengean. Lo mismo que el alcalde de Atlantic City es un pelele de Nucky Thompson.
Carcetti, la gran esperanza blanca, acaba formando parte del engranaje que pretendía desmantelar. Acaba siendo una marioneta. Tan incompetente, a su pesar, como el anterior alcalde de Baltimore. Es lo que pasa cuando para llegar arriba pides favores a personas indeseables. Estas personas acaban cortándote las alas.
Tom Kane es sin duda el alcalde más poderoso de todos. Más que la madrastra de Blancanieves, que como humana le falta un hervor para estar en política. Kane como aquel otro Kane (Orson) se considera por encima del bien y del mal, impune y tan poderoso que puede poner y deponer gobernadores del estado. Tom Kane es el Nucky Thompson vía urnas, sin intermediarios.
Oh, Maggie, vuelve.
 

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Alcaldes de series de televisión
En las series de televisión hay dos clases de alcaldes: los tontos y los malvados. En ocasiones ambas características se unen en el mismo personaje dando lugar a alcaldes marionetas. Maggie O’Connell es la excepción a todo esto. Ella es la alcaldesa de Cicely, Alaska.
¿Pero quién es más corrupto o corruptor como alcalde: la madrastra de Blancanieves en Storybrooke o Quimby en Sprinfield? ¿Quién es más incompetente: Carcetti en Baltimore o Randall Winston en Nueva York (en aquella casi olvidada Spin City)?

Sea como sea, ejercer como alcalde en una serie de televisión es ingrato. El alcalde es el tipo que compra a la mafia leche de rata para los colegios de primaria; el que manda cortar las orejas a quién lo denuncia en televisión; el tonto útil de intereses superiores… Un vistazo rápido a los alcaldes de las series no arroja un balance favorable hacia esta figura política. Tan sólo se salva Maggie O’Connell (Doctor en Alaska) que rechaza una chaqueta de alta costura francesa como regalo de un elector. Esta alcaldesa compagina el cargo público con su trabajo como piloto-cartero. Así es llegar a fin de mes en un pueblo perdido de Alaska. Además de O’Connell, aquí están algunos de los alcaldes de las series de televisión:
Alcaldes malvados, corruptos, marionetas...
No consta que Randall Winston cometiera delitos graves. Pero sin duda era incompetente, y probablemente una marioneta. Michael J. Fox le sacaba las castañas del fuego día sí, día también.
El Sr. Farnum de Deadwood representa al alcalde que no puede ser más corrupto porque es estúpido. No puede ser otra cosa que marioneta de intereses económicos criminales, es decir, del Sr. Swarengean. Lo mismo que el alcalde de Atlantic City es un pelele de Nucky Thompson.
Carcetti, la gran esperanza blanca, acaba formando parte del engranaje que pretendía desmantelar. Acaba siendo una marioneta. Tan incompetente, a su pesar, como el anterior alcalde de Baltimore. Es lo que pasa cuando para llegar arriba pides favores a personas indeseables. Estas personas acaban cortándote las alas.
Tom Kane es sin duda el alcalde más poderoso de todos. Más que la madrastra de Blancanieves, que como humana le falta un hervor para estar en política. Kane como aquel otro Kane (Orson) se considera por encima del bien y del mal, impune y tan poderoso que puede poner y deponer gobernadores del estado. Tom Kane es el Nucky Thompson vía urnas, sin intermediarios.
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