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17 de septiembre 2018    /   CINE/TV
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Alexandre Louvenaz, el animador que solo quería contar historias para divertir a sus amigos

17 de septiembre 2018    /   CINE/TV     por          
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Alexandre Louvenaz siempre supo que lo que le gustaba era contar historias. Narraciones para pasar el rato en su habitación o para hacer reír a sus amigos, «como hacen muchos otros», explica. Podría haberse decantado por cualquier técnica narrativa, pero optó por la ilustración y los motion graphics. Una decisión muy acertada.

«Estudié animación, trabajé en una serie, hice un cortometraje pero cuando tuve que buscar otros trabajos me encontré con que los diseñadores 3D se limitaban a reproducir de manera realista automóviles deportivos. No me sentía nada identificado con eso, así que preferí desarrollar mis propios proyectos. Afortunadamente, y aunque en ocasiones no entienden mi trabajo, mis padres han creído en mí y me han apoyado».


El trabajo de Alexandre Louvenaz es difícil de clasificar. Sus colores chirrían, sus personajes no guardan formas anatómicas y proporciones convencionales, en sus escenarios se mezclan elementos surrealistas con criaturas fantásticas y sus guiones son un tanto perturbadores. Con razón algunos padres no acaben de entenderlo.

«Crecí con los videojuegos. Siempre me reí de los errores de los personajes que, en mi opinión, les dotaba de una especie de profundidad dramática. Era como si almas de seres con tres neuronas estuvieran atrapadas en cuerpos modelados en 3D», indica. «También me han inspirado ilustradores como Baptiste Virot, Antoine Marchalot, Yuri Yokoyama, Imiri Sakabashira, Antoine Eckart, Yasuko Hayakawa, por nombrar algunos. Son autores que crean historias muy locas para sus personajes, como si abriesen una caja de juguetes y compartieran su universo con los espectadores. A veces surgen cosas muy surrealistas, a veces cosas muy metafísicas. Eso es justamente lo que me gusta hacer para divertirme, aunque en ocasiones la historia no tenga ni pies ni cabeza».

 

A pesar de lo particular de su trabajo, de sus peculiares guiones y su estética estridente, Alexandre Louvenaz ha cautivado a los creativos de marcas de lujo como Yves Saint Laurent, o a los de grandes compañías como MTV y General Electric.

«Mi trabajo se puede dividir en tres categorías. El primero es aquel en el que tengo toda la libertad porque los clientes quieren que haga lo mismo que hago en mis trabajos personales. Ese es el caso de Adult Swim, MTV o Giphy. En otras ocasiones, el cliente viene con una idea, un guion cerrado y una estética que no tiene que ver con mi estilo. En esos casos suelo trabajar con amigos para que sea más ameno y además intercambiar conocimientos. Hay una tercera variante que mezcla las dos anteriores: encargos que quieren mi estilo personal pero limitando las locuras que pueda hacer. Para ser honesto, esos son los proyectos que menos me gustan porque tengo que edulcorar mi estilo y luchar conmigo mismo para controlarme. En todo caso, todos los trabajos que hago me gustan y en todos aprendo algo».

Una de las características de los trabajos de Louvenaz es la brevedad. Su producción se centra principalmente en formatos muy condensados como gifs, piezas para Adult Swim, cortinillas para MTV, spots o videoclips. Algo que encaja con la personalidad de este autor, al que no le gustan demasiado los trabajos de larga duración.

«El formato pequeño es más espontáneo. Se parece un poco a las tiras de cómic. Presentas la escena, colocas al personaje en situación y a continuación sucede la magia… o no sucede nada. Por eso no tengo entre mis objetivos profesionales hacer una película. Sinceramente, no me gustaría ver una hora y media de mi trabajo ni siquiera estando completamente borracho. Por otra parte, todas mis piezas, como la serie de vídeos Fantastic 3D creation comparten un mismo universo. Si las pones todas seguidas, una detrás de otra, tienes una especie de película epiléptica».

 

Descartada la película o los formatos largos. ¿Hacia dónde evolucionará la obra de Alexandre Louvenaz? Mejor que lo explique él mismo.

«Actualmente estoy inmerso en Who’s called Jamir At home, un proyecto de miniserie animada para Adult Swim, protagonizada por un joven adolescente que vive solo en una gran casa. No se sabe mucho de él, no se sabe dónde están sus padres, pero en cada capítulo vive una aventura paranormal. Ya se han emitido dos episodios y estoy haciendo dos más que deberían salir en noviembre. En ese aspecto, estoy demasiado ocupado como para investigar nuevos campos como la realidad virtual o los videojuegos».

Alexandre Louvenaz siempre supo que lo que le gustaba era contar historias. Narraciones para pasar el rato en su habitación o para hacer reír a sus amigos, «como hacen muchos otros», explica. Podría haberse decantado por cualquier técnica narrativa, pero optó por la ilustración y los motion graphics. Una decisión muy acertada.

«Estudié animación, trabajé en una serie, hice un cortometraje pero cuando tuve que buscar otros trabajos me encontré con que los diseñadores 3D se limitaban a reproducir de manera realista automóviles deportivos. No me sentía nada identificado con eso, así que preferí desarrollar mis propios proyectos. Afortunadamente, y aunque en ocasiones no entienden mi trabajo, mis padres han creído en mí y me han apoyado».


El trabajo de Alexandre Louvenaz es difícil de clasificar. Sus colores chirrían, sus personajes no guardan formas anatómicas y proporciones convencionales, en sus escenarios se mezclan elementos surrealistas con criaturas fantásticas y sus guiones son un tanto perturbadores. Con razón algunos padres no acaben de entenderlo.

«Crecí con los videojuegos. Siempre me reí de los errores de los personajes que, en mi opinión, les dotaba de una especie de profundidad dramática. Era como si almas de seres con tres neuronas estuvieran atrapadas en cuerpos modelados en 3D», indica. «También me han inspirado ilustradores como Baptiste Virot, Antoine Marchalot, Yuri Yokoyama, Imiri Sakabashira, Antoine Eckart, Yasuko Hayakawa, por nombrar algunos. Son autores que crean historias muy locas para sus personajes, como si abriesen una caja de juguetes y compartieran su universo con los espectadores. A veces surgen cosas muy surrealistas, a veces cosas muy metafísicas. Eso es justamente lo que me gusta hacer para divertirme, aunque en ocasiones la historia no tenga ni pies ni cabeza».

 

A pesar de lo particular de su trabajo, de sus peculiares guiones y su estética estridente, Alexandre Louvenaz ha cautivado a los creativos de marcas de lujo como Yves Saint Laurent, o a los de grandes compañías como MTV y General Electric.

«Mi trabajo se puede dividir en tres categorías. El primero es aquel en el que tengo toda la libertad porque los clientes quieren que haga lo mismo que hago en mis trabajos personales. Ese es el caso de Adult Swim, MTV o Giphy. En otras ocasiones, el cliente viene con una idea, un guion cerrado y una estética que no tiene que ver con mi estilo. En esos casos suelo trabajar con amigos para que sea más ameno y además intercambiar conocimientos. Hay una tercera variante que mezcla las dos anteriores: encargos que quieren mi estilo personal pero limitando las locuras que pueda hacer. Para ser honesto, esos son los proyectos que menos me gustan porque tengo que edulcorar mi estilo y luchar conmigo mismo para controlarme. En todo caso, todos los trabajos que hago me gustan y en todos aprendo algo».

Una de las características de los trabajos de Louvenaz es la brevedad. Su producción se centra principalmente en formatos muy condensados como gifs, piezas para Adult Swim, cortinillas para MTV, spots o videoclips. Algo que encaja con la personalidad de este autor, al que no le gustan demasiado los trabajos de larga duración.

«El formato pequeño es más espontáneo. Se parece un poco a las tiras de cómic. Presentas la escena, colocas al personaje en situación y a continuación sucede la magia… o no sucede nada. Por eso no tengo entre mis objetivos profesionales hacer una película. Sinceramente, no me gustaría ver una hora y media de mi trabajo ni siquiera estando completamente borracho. Por otra parte, todas mis piezas, como la serie de vídeos Fantastic 3D creation comparten un mismo universo. Si las pones todas seguidas, una detrás de otra, tienes una especie de película epiléptica».

 

Descartada la película o los formatos largos. ¿Hacia dónde evolucionará la obra de Alexandre Louvenaz? Mejor que lo explique él mismo.

«Actualmente estoy inmerso en Who’s called Jamir At home, un proyecto de miniserie animada para Adult Swim, protagonizada por un joven adolescente que vive solo en una gran casa. No se sabe mucho de él, no se sabe dónde están sus padres, pero en cada capítulo vive una aventura paranormal. Ya se han emitido dos episodios y estoy haciendo dos más que deberían salir en noviembre. En ese aspecto, estoy demasiado ocupado como para investigar nuevos campos como la realidad virtual o los videojuegos».

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