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15 de mayo 2013    /   CREATIVIDAD
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Alternativas colaborativas para no quedarse en el inmovilismo

15 de mayo 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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La inercia de la rutina nos lleva a tomar los caminos más cómodos. El mercado vende un discurso de libre elección. A es azul, B es rojo, D es amarillo pero en el fondo son lo mismo. La frase «no hay alternativas» resuena en nuestros tímpanos. Pero es hora de despojarnos de ella y pensar que sí las hay. La economía colaborativa traza nuevos caminos y la oportunidad de hacer cosas de otra manera. No necesariamente será la mejor opción siempre pero sí lo puede ser en muchas ocasiones.
A continuación exponemos toda una serie de situaciones en las que existe la posibilidad de escoger una alternativa a lo establecido.
– Construirte tu propia casa o por lo menos tener acceso a la información necesaria para hacerlo.
– Buscar un guía local con Get Your Guide antes de ir de viaje.
– Pedir prestada una taladradora o una bola disco a los vecinos que viven en tu código postal con Peerby (en Holanda) o Why Own it (Alemania).
– Alquilar un coche de un particular o poner en alquiler el tuyo con Social CarGetaround.
Visitar los futuros ateneos de fabricación 3D que pronto abrirán sus puertas en Barcelona para ver qué se cuece e incluso animarse a fabricar algo. Interesarse por el movimiento maker. Renunciar a ser un mero consumidor.
A la hora de buscar financiación recurrir a webs de crowdfunding como Verkami, Goteo, Kickstarter o KissKissBankBank. En el otro lado, donar dinero a proyectos interesantes, sociales y que contribuyen a mejorar el mundo.
– Como alternativa a la bolsa entrar en Anaxago e invertir en toda una serie de startups y pymes de forma sencilla.
– Viajar a otra ciudad compartiendo un coche con otras personas en webs como Bla Bla Car, Carpooling o Amovens.
– Utilizar Dropis para intercambiar servicios en vez de dinero convencional. Utilizar plataformas como Community Forge para diseñar monedas locales en tu comunidad como ya lo han hecho con The Bristol Pound.
Alquilar habitaciones o casas enteras con Airbnb y las decenas de alternativas que existen como bedycasa y Wimdu. Viajar sin pagar por el alojamiento con Couchsurfing.
– Participar en proyectos colaborativos de moda como Openwear.
– Visitar una ciudad y comer comida cocinada en casa por alguien local a través de plataformas como Cookening.
– Unir fuerzas con amigos para traer a bandas que nunca suelen visitar tu ciudad o país con Bandtastic.
– Prestar dinero a particulares en grupo o pedir un préstamo P2P sin pasar por los bancos con Comunitae o Prêt d’Union.
Abrir la agricultura al Open Source consultando información sobre cómo construir un tractor con Open Source Ecology.
– Inscribirte en un banco de tiempo como Prepárate para intercambiar conocimiento y aptitudes con otros.
– Participar en think tanks colaborativos como Edgeryders. Contribuir y nutrirse de la información de Open Knowledge, que trabaja para liberar conocimiento en todo el mundo.
– En vez de limitarse a dar un like a una noticia, hacer clic en los iconos de flattr para hacer micropagos a artículos y trabajos que te gustan.
– Convocar a 50.000 personas a través de internet para limpiar la basura de forma colaborativa en el campo, como hizo este grupo de ciudadanos estonios.
– Conseguir material educativo para nuestros hijos para que tengan conciencia social y digital en el futuro con Hackidemia. Enseñarles sobre la colaboración y la cultura abierta con Hackerina.
Compartir e intercambiar información sobre leyes y derecho en Sharelex.
– Crear una red de internet alternativa y buscar nuevas formas de generar electricidad al margen de las grandes eléctricas. Equilibrar la dependencia de los medios sobre la publicidad creando una red de socios como ha hecho eldiario.es basado en una relación de transparencia con ellos. Conseguir un millón de euros de tus futuros socios, como ha ocurrido con el medio De Correspondent en Holanda.
– Escribir un artículo de interés social por tu cuenta y pedir contribuciones a tus lectores tras publicarlo.
Comprar juguetes sexuales con Bitcoins.
– Abrir un centro de distribución en colaboración con La Ruche qui dit Oui (ya tienen 240 en toda Francia), una red de comida de calidad que busca deshacerse de los grandes intermediarios y comprar directamente los productos a los agricultores.
– Vivir durante un año (o una semana) una vida casi exclusivamente Open Source como lleva haciendo Sam Muirhead desde 2012.
Diseñar software y compartirlo con miles de programadores para que ayuden a mejorarlo en GitHub.
– En un entorno en la que la reputación digital lo es todohacerse un perfil en Credport para unificar toda tu presencia en un lugar.
Intercambiar tu casa con alguien en Montreal durante un mes con Knok o Love Home Swap y las multiples plataformas existentes.
Ahorrarte mucho dinero de tu factura de móvil con el operador en el que los propios usuarios son los que aportan la atención al cliente: Giff Gaff.
Unir fuerzas para denunciar el nepotismo de tu gobierno con Codeando.
– Probar a ver la reacción de tu madre cuando le digas que estás pensando en hacerte pirata.
Algunos reemplazan a los monopolios, otros añaden una nueva capa pero sobre todo crean posibilidades nuevas donde antes no las había. Sin contar con uno de sus mayores beneficios: el elemento social. Casi todas crean posibilidades de conocer a mucha gente.
Por eso, que no te digan que no hay alternativas. Porque las hay.


Información extraída de Yorokobu y OuiShare Fest. Nos hemos dejado muchas. No dudéis en compartirlas en los comentarios.
 

La inercia de la rutina nos lleva a tomar los caminos más cómodos. El mercado vende un discurso de libre elección. A es azul, B es rojo, D es amarillo pero en el fondo son lo mismo. La frase «no hay alternativas» resuena en nuestros tímpanos. Pero es hora de despojarnos de ella y pensar que sí las hay. La economía colaborativa traza nuevos caminos y la oportunidad de hacer cosas de otra manera. No necesariamente será la mejor opción siempre pero sí lo puede ser en muchas ocasiones.
A continuación exponemos toda una serie de situaciones en las que existe la posibilidad de escoger una alternativa a lo establecido.
– Construirte tu propia casa o por lo menos tener acceso a la información necesaria para hacerlo.
– Buscar un guía local con Get Your Guide antes de ir de viaje.
– Pedir prestada una taladradora o una bola disco a los vecinos que viven en tu código postal con Peerby (en Holanda) o Why Own it (Alemania).
– Alquilar un coche de un particular o poner en alquiler el tuyo con Social CarGetaround.
Visitar los futuros ateneos de fabricación 3D que pronto abrirán sus puertas en Barcelona para ver qué se cuece e incluso animarse a fabricar algo. Interesarse por el movimiento maker. Renunciar a ser un mero consumidor.
A la hora de buscar financiación recurrir a webs de crowdfunding como Verkami, Goteo, Kickstarter o KissKissBankBank. En el otro lado, donar dinero a proyectos interesantes, sociales y que contribuyen a mejorar el mundo.
– Como alternativa a la bolsa entrar en Anaxago e invertir en toda una serie de startups y pymes de forma sencilla.
– Viajar a otra ciudad compartiendo un coche con otras personas en webs como Bla Bla Car, Carpooling o Amovens.
– Utilizar Dropis para intercambiar servicios en vez de dinero convencional. Utilizar plataformas como Community Forge para diseñar monedas locales en tu comunidad como ya lo han hecho con The Bristol Pound.
Alquilar habitaciones o casas enteras con Airbnb y las decenas de alternativas que existen como bedycasa y Wimdu. Viajar sin pagar por el alojamiento con Couchsurfing.
– Participar en proyectos colaborativos de moda como Openwear.
– Visitar una ciudad y comer comida cocinada en casa por alguien local a través de plataformas como Cookening.
– Unir fuerzas con amigos para traer a bandas que nunca suelen visitar tu ciudad o país con Bandtastic.
– Prestar dinero a particulares en grupo o pedir un préstamo P2P sin pasar por los bancos con Comunitae o Prêt d’Union.
Abrir la agricultura al Open Source consultando información sobre cómo construir un tractor con Open Source Ecology.
– Inscribirte en un banco de tiempo como Prepárate para intercambiar conocimiento y aptitudes con otros.
– Participar en think tanks colaborativos como Edgeryders. Contribuir y nutrirse de la información de Open Knowledge, que trabaja para liberar conocimiento en todo el mundo.
– En vez de limitarse a dar un like a una noticia, hacer clic en los iconos de flattr para hacer micropagos a artículos y trabajos que te gustan.
– Convocar a 50.000 personas a través de internet para limpiar la basura de forma colaborativa en el campo, como hizo este grupo de ciudadanos estonios.
– Conseguir material educativo para nuestros hijos para que tengan conciencia social y digital en el futuro con Hackidemia. Enseñarles sobre la colaboración y la cultura abierta con Hackerina.
Compartir e intercambiar información sobre leyes y derecho en Sharelex.
– Crear una red de internet alternativa y buscar nuevas formas de generar electricidad al margen de las grandes eléctricas. Equilibrar la dependencia de los medios sobre la publicidad creando una red de socios como ha hecho eldiario.es basado en una relación de transparencia con ellos. Conseguir un millón de euros de tus futuros socios, como ha ocurrido con el medio De Correspondent en Holanda.
– Escribir un artículo de interés social por tu cuenta y pedir contribuciones a tus lectores tras publicarlo.
Comprar juguetes sexuales con Bitcoins.
– Abrir un centro de distribución en colaboración con La Ruche qui dit Oui (ya tienen 240 en toda Francia), una red de comida de calidad que busca deshacerse de los grandes intermediarios y comprar directamente los productos a los agricultores.
– Vivir durante un año (o una semana) una vida casi exclusivamente Open Source como lleva haciendo Sam Muirhead desde 2012.
Diseñar software y compartirlo con miles de programadores para que ayuden a mejorarlo en GitHub.
– En un entorno en la que la reputación digital lo es todohacerse un perfil en Credport para unificar toda tu presencia en un lugar.
Intercambiar tu casa con alguien en Montreal durante un mes con Knok o Love Home Swap y las multiples plataformas existentes.
Ahorrarte mucho dinero de tu factura de móvil con el operador en el que los propios usuarios son los que aportan la atención al cliente: Giff Gaff.
Unir fuerzas para denunciar el nepotismo de tu gobierno con Codeando.
– Probar a ver la reacción de tu madre cuando le digas que estás pensando en hacerte pirata.
Algunos reemplazan a los monopolios, otros añaden una nueva capa pero sobre todo crean posibilidades nuevas donde antes no las había. Sin contar con uno de sus mayores beneficios: el elemento social. Casi todas crean posibilidades de conocer a mucha gente.
Por eso, que no te digan que no hay alternativas. Porque las hay.


Información extraída de Yorokobu y OuiShare Fest. Nos hemos dejado muchas. No dudéis en compartirlas en los comentarios.
 

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Opiniones 19
  • Miles y miles opciones para compartir y colaborar. Open Ideo es otra plataforma (comunidad virtual) destinada a la co-creación de soluciones para temas sociales. Propuestas de retos para ser resueltos entre tod@s (mundo mundial), por un lado. Y desde el otro lado del prisma es una fuente viva de ideas. Donde no llegan unos llegan otros…
    Sería genial una plataforma, un buscador, una web, algo, que reuna todos los organismos colaborativos. Existen muchas organizaciones complementarias.
    Gracias por los datos

  • dentro del apartado de comer comida cocinada en casa por alguien local hay varias, y algunas de ellas españolas. por ejemplo, yo conocía mitanit.com

  • Si es hora de encontrar nuevos modelos económicos, es hora de nombrar algunas experiencias que dan pistas. Economía del Bien Común: la utopía del sentido común.
    Este movimiento económico y social, pretende reactivar la relación simbiótica y viva entre ciudadanos, compañías y administraciones. Es un proyecto sin ánimo de lucro. En España colabora con otros proyectos de economía procomún, y el tema es que está ya presente en 15 países. Obviamente los medios no le dan mucha coba.
    Un resumen supersónico…
    En 2010, el economista austriaco Christian Felber diseñó un modelo de economía sostenible que pretende ser una alternativa a los mercados financieros. Desde entonces, más de 900 empresas de diversos países han optado por aplicar los criterios de la Economía del Bien Común (EBC), un movimiento que comienza a extenderse también por nuestro país.
    La economía del bien común se debe regir por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros. Aquellas empresas a las que guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir, frente a los valores del lucro y la competencia actuales.
    En la economía real actual se mide el éxito económico con valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios que dejan fuera a los seres humanos y al medio en el que vivimos. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos, etc. De la misma manera que una empresa tenga beneficios NO nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni cómo lo produce.
    El balance del bien común mide como una empresa vive: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientes. Por ejemplo, si la empresa promueve la esclavitud infantil, si hay desigualdad entre hombres y mujeres, si las rentas de los trabajadores están diferenciadas…
    Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos. Se propone un límite a la propiedad privada y a la herencia.
    Más info en…
    http://www.economia-del-bien-comun.org/
    o en artículo como:
    http://www.tendencias21.net/Empresas-y-ayuntamientos-de-Espana-comienzan-a-aplicar-la-Economia-del-Bien-Comun_a14577.html
    o en este otro:
    http://www.eldiario.es/colaboratorio/Economia-Bien-Comun-utopia-congruente_6_103299676.html
    un abrazo y muy buen artículo….
    Ignacio

  • Hace tiempo que le voy le estoy dando vueltas a los viajes al extranjero para que nuestros hijos aprendan ingles que nos proponen las academias, a parte de que son carísimos, si se alojan en un colegio, suelen ir con amigos u otros españoles y acaban hablando más castellano que ingles, si se alojan en una casa, como en el caso de mi hija, los dueños de las casas muchas veces lo hacen por interés económico y se preocupan poco de los niños.
    Propongo un intercambio de familia a familia, primero yo acojo a tu hijo y después tu acoges al mío, para que coincidan y se conozcan, las ventajas son más que las desventajas, se produce la inmersión completa, tenemos la confianza de que son bien recibidos y atendidos, hacen amigos en otros países, conocen de primera mano las distintas costumbres y lugares, y, solo pagas el viaje…
    Serian familias que tienen un hijo de la misma edad y sexo que el nuestro y que son conocidos de alguien que tu conoce y te dan las garantías necesarias.
    He visto alguna web donde puedes contratar directamente con la familia de destino, pero cobran, lo que me produce desconfianza, y no se produce el intercambio, que creo que es lo bueno.
    Si alguien conoce una web de intercambio real, por favor compartirlo.

  • Me da alegría ver que ante los momentos difíciles que esta viviendo el mundo, siempre hay más gente de la que parece creando alternativas diferentes y poniendo positivismo y empeño para generar el cambio. Esta es la forma de ser libres de tanta manipulación. Usemos todas las alternativas que podamos, esquivemos el camino que nos marcan que esta lleno de trampas……

  • No nos olvidemos del Crowdlending! Las pymes pueden conseguir préstamos y financiación directos de personas que quieran obtener un rendimiento de su capital. Últimamente, han salido varias, entre ellas LoanBook Capital (www.loanbook.es) que se lanzará el mes que viene.

  • Aunque hace tiempo que os sigo nunca había comentado nada, pero el otro día vi este post y pense que tenia que hacerlo. Me esperado unos días hasta tener la plataforma apinto. Hace poco, nosotros humildemente, hemos lanzado lo que esperamos que sea una alternativa más en el mundo de la cooperación y crowdsourcing en internet.
    Se trata de http://www.coocult.com un lugar donde pides y recibes ayuda para cualquier necesidad a cambio de una recompensa y creo que encaja perfectamente en el post. Gracias.
    ¡Os apuntais a la Cultura Coo!

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