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25 de abril 2018    /   IDEAS
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¿Se disfruta más del sexo con una pareja estable o con un amante? 

25 de abril 2018    /   IDEAS     por          
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Hay amantes que se encuentran por casualidad. Relaciones y tensiones sexuales que aparecen cuando menos se necesitan. Pero también hay quien busca un amante de forma premeditada. No hay una persona concreta que suponga una tentación, sino que vale cualquiera. Porque el objetivo es volver a sentir esa chispa que produce el encuentro con un cuerpo nuevo.

Una chispa, que según Gleeden, un portal de encuentros extraconyugales, es más habitual entre amantes que entre parejas estables. Así, según una encuesta de 2017 realizada por la propia web a 8.103 hombres y 7.969 mujeres en Europa, los amantes tienen más sexo y más a menudo que las parejas estables. Y los orgasmos son algo común entre el 62% de los amantes y solo en el 21% de las parejas (que no quiere decir que no los haya, sino que los hay menos a menudo).

Entonces, ¿se cae el mito de que el sexo con amor es mejor?

Falta de juego

Una de las claves de por qué las parejas estables parecen disfrutar menos del sexo que los amantes se encuentra también en este mismo estudio. De las personas encuestadas, un 67% de los amantes practicaba diferentes juegos sexuales, frente al 13% de las parejas estables.

Es decir, que el problema quizás no sea tanto hacerlo siempre con la misma persona, sino hacerlo siempre de la misma manera: centrándose en el «mete-saca» y poco más.

Como apunta la sexóloga Norma Bejarano, «muchas parejas, tan pronto ven cumplida su expectativa de convivir o casarse y se aseguran el uno al otro, van entrando en una sexualidad simple o elemental».

De esta forma, la verdadera causa de que los orgasmos no sean tan comunes con la pareja como con un amante ocasional es que «llegar a la cama se convierta en un trámite, en una responsabilidad más».

En este sentido, y volviendo a la cuestión de los juegos sexuales, Bejarano recuerda que «el orgasmo se regodea en el juego, en la fantasía, en el deseo, en el erotismo… No es un asunto de inmediatez, hay que cocinarlo».

Una fantasía que a veces es más fácil alcanzar con un desconocido, al que le podemos imaginar cualquier tipo de personalidad, que con alguien con el que después discutiremos por no haber recogido la cocina o por ir a casa de su madre el domingo.

amantes

La complicidad de la pareja

Frente a la rutina y la desidia que se instala en algunas parejas, cabe recordar que el sexo con la persona amada, o al menos la persona conocida, también tiene sus ventajas. Entre ellas destaca una mayor confianza para pedir lo que gusta, mejor comunicación, más intimidad y una mayor confortabilidad, que bien llevada, supone un valor añadido para dejarse llevar.

«Muchas parejas (esas que se llevan bien) han bajado sus egos, su soberbia, su prepotencia; no tienen que aparentar nada ante el otro ni pasar el casting de amantes», recuerda Bejarano. A veces el sexo extraconyugal también supone una presión añadida ante lo que pueda pensar de nosotros el otro, si estamos en un proceso de conquista. Algo que en la pareja ya está superado.

Sin embargo, la experta apunta que «en mi consulta muchas personas piensan que el sexo es bueno con sus parejas, pero les falta un poco más de confianza para hablar del tema con el fin de proponer, ser más descarados, más avanzados. Por eso buscan asesoramiento».

Y puede que ahí esté el motivo por el que prefieren buscar un amante en cualquier web en lugar de acudir a un experto que les ayude a sincerarse y asumir que han cometido algún error y superarlo. Lo primero es más fácil que la segunda opción.

Convertir a tu pareja en tu amante

Por ello, quizás la consecución del orgasmo no siempre esté en otro cuerpo, sino en otra dinámica. «Hay de todo; muchas parejas son incompatibles sexualmente y eso las lleva a diferencias irreconciliables. Pero, en la gran mayoría, el problema generalmente es la costumbre», insiste la sexóloga.

Puede que entonces la solución pase por hacer con la pareja lo que haríamos con un amante. Y es posible que eso sea más sencillo que encontrar un rollo ocasional que nos dé tanta confianza como una pareja.

Porque el sexo se alimenta, como todo en la vida, de los pequeños detalles. De esta forma, Norma Bejarano insiste en que antes de innovar en la cama, innovemos en las rutinas. «Activar los sentidos, salir a divertirse, ver una película, bailar, beber unos vinos, cenar rico, reírse» es algo que se hace con una cita y que poco a poco dejamos de hacer con la pareja. Planes divertidos que acaban siendo sustituidos por quedarse en casa o ir a comer con la familia.

Desde el punto de vista más sexual, no está de más empotrarse de vez en cuando, volver a montar un escenario romántico o una sesión de sexo callejero improvisado.

Conviene recordar que tener una amante puede resultar excitante hasta que acaba convirtiéndose en otra rutina más.

Hay amantes que se encuentran por casualidad. Relaciones y tensiones sexuales que aparecen cuando menos se necesitan. Pero también hay quien busca un amante de forma premeditada. No hay una persona concreta que suponga una tentación, sino que vale cualquiera. Porque el objetivo es volver a sentir esa chispa que produce el encuentro con un cuerpo nuevo.

Una chispa, que según Gleeden, un portal de encuentros extraconyugales, es más habitual entre amantes que entre parejas estables. Así, según una encuesta de 2017 realizada por la propia web a 8.103 hombres y 7.969 mujeres en Europa, los amantes tienen más sexo y más a menudo que las parejas estables. Y los orgasmos son algo común entre el 62% de los amantes y solo en el 21% de las parejas (que no quiere decir que no los haya, sino que los hay menos a menudo).

Entonces, ¿se cae el mito de que el sexo con amor es mejor?

Falta de juego

Una de las claves de por qué las parejas estables parecen disfrutar menos del sexo que los amantes se encuentra también en este mismo estudio. De las personas encuestadas, un 67% de los amantes practicaba diferentes juegos sexuales, frente al 13% de las parejas estables.

Es decir, que el problema quizás no sea tanto hacerlo siempre con la misma persona, sino hacerlo siempre de la misma manera: centrándose en el «mete-saca» y poco más.

Como apunta la sexóloga Norma Bejarano, «muchas parejas, tan pronto ven cumplida su expectativa de convivir o casarse y se aseguran el uno al otro, van entrando en una sexualidad simple o elemental».

De esta forma, la verdadera causa de que los orgasmos no sean tan comunes con la pareja como con un amante ocasional es que «llegar a la cama se convierta en un trámite, en una responsabilidad más».

En este sentido, y volviendo a la cuestión de los juegos sexuales, Bejarano recuerda que «el orgasmo se regodea en el juego, en la fantasía, en el deseo, en el erotismo… No es un asunto de inmediatez, hay que cocinarlo».

Una fantasía que a veces es más fácil alcanzar con un desconocido, al que le podemos imaginar cualquier tipo de personalidad, que con alguien con el que después discutiremos por no haber recogido la cocina o por ir a casa de su madre el domingo.

amantes

La complicidad de la pareja

Frente a la rutina y la desidia que se instala en algunas parejas, cabe recordar que el sexo con la persona amada, o al menos la persona conocida, también tiene sus ventajas. Entre ellas destaca una mayor confianza para pedir lo que gusta, mejor comunicación, más intimidad y una mayor confortabilidad, que bien llevada, supone un valor añadido para dejarse llevar.

«Muchas parejas (esas que se llevan bien) han bajado sus egos, su soberbia, su prepotencia; no tienen que aparentar nada ante el otro ni pasar el casting de amantes», recuerda Bejarano. A veces el sexo extraconyugal también supone una presión añadida ante lo que pueda pensar de nosotros el otro, si estamos en un proceso de conquista. Algo que en la pareja ya está superado.

Sin embargo, la experta apunta que «en mi consulta muchas personas piensan que el sexo es bueno con sus parejas, pero les falta un poco más de confianza para hablar del tema con el fin de proponer, ser más descarados, más avanzados. Por eso buscan asesoramiento».

Y puede que ahí esté el motivo por el que prefieren buscar un amante en cualquier web en lugar de acudir a un experto que les ayude a sincerarse y asumir que han cometido algún error y superarlo. Lo primero es más fácil que la segunda opción.

Convertir a tu pareja en tu amante

Por ello, quizás la consecución del orgasmo no siempre esté en otro cuerpo, sino en otra dinámica. «Hay de todo; muchas parejas son incompatibles sexualmente y eso las lleva a diferencias irreconciliables. Pero, en la gran mayoría, el problema generalmente es la costumbre», insiste la sexóloga.

Puede que entonces la solución pase por hacer con la pareja lo que haríamos con un amante. Y es posible que eso sea más sencillo que encontrar un rollo ocasional que nos dé tanta confianza como una pareja.

Porque el sexo se alimenta, como todo en la vida, de los pequeños detalles. De esta forma, Norma Bejarano insiste en que antes de innovar en la cama, innovemos en las rutinas. «Activar los sentidos, salir a divertirse, ver una película, bailar, beber unos vinos, cenar rico, reírse» es algo que se hace con una cita y que poco a poco dejamos de hacer con la pareja. Planes divertidos que acaban siendo sustituidos por quedarse en casa o ir a comer con la familia.

Desde el punto de vista más sexual, no está de más empotrarse de vez en cuando, volver a montar un escenario romántico o una sesión de sexo callejero improvisado.

Conviene recordar que tener una amante puede resultar excitante hasta que acaba convirtiéndose en otra rutina más.

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Opiniones 1
  • Me gustó mucho tu artículo.Estoy pasando una situación,digamos complicada y tus palabras le otorgan un poco de plasticidad a mis pensamientos.Gracias,Silvia

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