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23 de julio 2018    /   CINE/TV
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Amarna Miller: «Dudo que el porno vuelva a ser mi trabajo principal»

23 de julio 2018    /   CINE/TV     por          
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Incombustible, heterodoxa y auténtica. Sí, Amarna Miller (Madrid, 1990) ha conseguido ese sueño acaso universal de la libertad plena. Hace lo que quiere, gobierna sus decisiones y dibuja su rumbo con mucho arte. Viaja en furgoneta, lo graba y nos lo cuenta con su genuino desparpajo desde diversas redes y plataformas, mostrando su lado más creativo, sus reflexiones e inquietudes.

En Yorokobu hemos conversado con la célebre licenciada en Bellas Artes a quien medio mundo conoce por haber sido estrella del cine X. Preguntamos por casi todo: la industria pornográfica, su nueva vida, la fama, el activismo, sus alegrías y desvelos, los productos que vende o los canales donde podemos seguirla. Con ella parece que no hay tabúes y, valga la osadía, la entrevista ha quedado tan interesante como larga… Pero –que conste en acta– la culpa de todo la tiene Amarna Miller.

¿Quién es a día de hoy Amarna Miller?

¡Pregunta complicada! Estoy en un momento de transición personal y profesional. Dejar de trabajar en el porno ha significado cerrar un capítulo de mi vida que ha durado ocho años. ¡Prácticamente toda mi vida adulta! En estos momentos estoy centrando mis esfuerzos en compartir mis ideas y mi forma de vida a través de mis artículos, las redes sociales (especialmente Instagram y Youtube) y mi página de Patreon.

Hablo de las cosas que más me interesan: ecología y sostenibilidad, creación artística, viajes, feminismo y superación personal. Si tuviese que definirme de alguna manera sería como creadora de contenido digital y creativa estratégica. Además, aunque ya no me dedique al porno, sigo muy enfocada en mi faceta como activista, dando charlas y escribiendo artículos y guías que arrojen luz sobre la importancia de seguir luchando por los derechos de las trabajadoras sexuales.

En el terreno personal también estoy en un momento de cambio. Llevo ya un año y medio viviendo en mi furgoneta mientras recorro Estados Unidos y, aunque me encanta este estilo de vida, me estoy planteando seriamente venderla y volver a España. Al menos durante un tiempo.

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¿Qué tal estás tras aquel accidente de hace un año en moto? ¿Te cambió de algún modo la forma de ver la vida?


Estoy mucho mejor. He perdido algo de movilidad en el hombro y tengo un par de cicatrices bien chulas, pero, aparte de eso, estoy completamente recuperada. El accidente me sirvió para poner los pies en la tierra, en muchos sentidos. Siempre he sido una persona muy temeraria, muy adicta a la adrenalina y a estar fuera de mi zona de confort. Muchas veces me he pasado de la raya, siempre sin consecuencias… Hasta que tuve el accidente. Creo que ahora me siento mucho más calmada. Más prudente. Además, estar en el hospital, y después en silla de ruedas, me dio mucho tiempo para reflexionar sobre mis prioridades.

He pasado muchos años de mi vida trabajando sin parar y exponiendo mi intimidad y mis pensamientos de forma muy abierta. Soy una absoluta workaholic, siempre pensando en el próximo movimiento, muchas veces a costa de no disfrutar del presente. Y no es que me parezca algo malo per se, pero me estaba drenando anímicamente. Durante los dos meses que estuve sin trabajar después del accidente comprendí que había estado forzando la maquinaria.

Desde entonces estoy intentando trabajar menos horas y centrarme en proyectos de más calidad, que realmente me apetezca hacer. Dejé de escribir para varias publicaciones y me quedé únicamente con las que me dejan libertad creativa; abrí la página de Patreon, dejé de conceder entrevistas… Y me metí en la tarea infinita de buscar una imagen de marca que representase a esta nueva Amarna.

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¿Y cómo es este nuevo proyecto?

¡Ah, nuevos proyectos! Hace apenas unas semanas saqué el Manifesto Amarna, un video de un minuto en el que hablo de quién soy y de las cosas en las que creo. En muchos trabajos en los que he participado me he sentido como una marioneta, y ha sido muy frustrante. El Manifesto nace con la idea de presentar a la Amarna de verdad, casi como una forma de empoderamiento. «Aquí estoy, esto es en lo que creo». La directora –Tessa Doniga, de Fragmento Universo– cogió la idea al instante y entre las dos trabajamos muy duro para sacar adelante este proyecto.

Además, aprovechando el estreno del vídeo hice pública mi tienda online, en la que vendo camisetas, ropa interior… Siempre me he sentido atraída por la idea de diseñar ropa y ya era hora de ponerme con ello.

Utilizando las polémicas en las que me veo envuelta cada dos por tres, utilicé el hashtag ‘La culpa de todo la tiene Amarna Miller’, creado hace unos meses por mis seguidores en redes después de que una horda de personas me atacase por Twitter, para imprimirlo en las camisetas. Casi como una manera de reírme de mí misma, y de las controversias constantes en las que me veo involucrada… También estoy muy enfocada en sacar adelante mi página de Youtube y mi perfil de Patreon. Youtube me permite compartir partes de mi vida sobre las que normalmente no me preguntan en las entrevistas, pero que creo que pueden ser interesantes para mis seguidores: viajar y vivir en la furgo, existir con lo mínimo posible…

Y ya por último… ¡Patreon! Hace apenas unos meses que empecé a publicar contenido en esta plataforma, y estoy absolutamente encantada. Así, resumiendo mucho, Patreon es una página de micromecenazgo que ayuda a creadores a conseguir presupuesto y recursos para llevar a cabo sus proyectos. Lo mejor de esta red es que puedo concentrarme en crear contenido de calidad sin la presión de tener que monetizarlo. Esto me da mucha libertad a la hora de elegir los temas sobre los que quiero hablar y la manera de tratarlos. Puedo ser polémica, y no tengo que recortar mis artículos para que encajen en la línea editorial del medio que los publica ¡Información libre! Además, permite que una gran parte de mi trabajo sea público y gratuito.

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Lo explicas en tus redes, en la web… Pero cuando digo que Amarna Miller está en Patreon, mucha gente me pregunta: ¿Cómo es eso, como un crowdfunding?

Más o menos. Patreon es una plataforma parecida a Kickstarter o Verkami, pero con la diferencia de que apoyas el trabajo de un creador, no un proyecto en concreto.
Los usuarios te apoyan mensualmente con la cantidad de dinero que ellos decidan a partir de un dólar, y a cambio reciben una serie de recompensas.

Por ejemplo, acceso a contenido exclusivo como artículos o reflexiones, postales, fotos polaroids de los lugares que visito, conversaciones grupales en las que hablo con mis usuarios…

Es mucho más directo y personal que Twitter, Instagram o Facebook. En gran parte porque somos muchos menos. Además, voy poniendo metas, como por ejemplo reeditar mi primer libro o escribir la Guía responsable para hablar del trabajo sexual en las redes.

¿Qué temas tienes en mente para comentar en Patreon?

Escribir la guía ha sido un soplo de aire fresco. Me he reunido con asociaciones de trabajadoras sexuales, he hablado con prostitutas y he escuchado sus exigencias, lo que realmente piden a los medios de comunicación. De qué manera quieren ser tratadas.

Me he quedado tan contenta con el resultado y la acogida de este proyecto. Sería interesante continuar haciendo una serie de guías hablando de temas relacionados con el trabajo sexual. Prácticamente todas las semanas recibo mensajes de chicas que quieren empezar en la industria del cine X. Lamentablemente, en internet apenas hay información al respecto y muchas personas se sienten perdidas.

El estigma y la desinformación hacen que sea relativamente fácil caer en trampas, empezar a rodar con productoras que realmente no te gustan o tropezar con agentes abusivos. Con la idea evitar situaciones peligrosas he decidido que mi siguiente guía en Patreon esté orientada a ayudar a las chicas que quieran empezar en la industria pornográfica, ofreciendo información veraz, consejos e ideas…

Contar lo que me hubiese gustado que me dijeran cuando yo empecé, avisar de los riesgos que conlleva convertirte en actriz porno y romper los estereotipos que giran alrededor de este negocio. Y, por supuesto, estará colgada online de forma gratuita.

¿Qué reacción estás percibiendo ante tu nueva vida creativa tras el porno?

Nadie que me conozca está sorprendido. Siempre he sido una persona creativa y con muchos proyectos. La única diferencia es que hasta ahora no había decidido sacar a la luz esa faceta de mi personalidad. También creo que el ser actriz porno se lo comía todo…

Es una parte de mi vida que es llamativa y despierta el morbo del espectador, así que los medios le han dado mucho bombo. Solo la gente cercana o mis seguidores más fieles han sabido a qué otras cosas me he dedicado durante estos años. Para el resto de España soy simplemente una actriz porno. Es comprensible.

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Amarna, en tu línea de negocio, ¿cómo diseñas tu ropa, qué buscas en tus productos?

Trabajé con una diseñadora a la hora de buscar una línea estilística que pegase con esta nueva etapa. Una manera visual de representar el momento de transición en el que me encuentro. Fresca, dinámica, joven, pero a la vez rompedora, que mezclase a la Amarna dulce con ese lado luchador y activista.

Con esta idea en mente dimos con una paleta de colores potentes donde predominan los degradados y una tipografía rota que asemeja el efecto glitch. Una vez tuve clara esta línea estilística empezó lo duro… Aplicarla a mi canal de Youtube, mis imágenes en redes, newsletter, notas de prensa ¡Y la línea de ropa! (Risas.)

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¿Por qué este cambio vital? ¿Lo necesitabas, era un sueño pendiente, algo espontáneo?

No tengo claro si esto es un cambio de rumbo vital o simplemente ganas de mostrar otras partes de mi vida que no tienen tanto que ver con la sexualidad. Vengo de una educación estricta y me ha costado mucho romper con los convencionalismos y lo que se esperaba de mí.

Quiero poder lanzar allá afuera la idea de que debemos ser nosotros mismos los que construyamos nuestro futuro y nuestra felicidad. En mi caso personal, participar en el porno fue un resultado de este leit motiv vital, pero creo que la parte más importante de mi discurso nunca ha tenido que ver con el trabajo sexual, sino con perseguir la libertad de vivir la vida que realmente quieres.

No es un cambio de rumbo… Más bien, una transición. Una metamorfosis. Hurgar un poquito más allá de la superficie. Siempre he dicho que dejaría el porno en el momento en que ya no me hiciese feliz, y eso es exactamente lo que ha pasado. Empecé a centrarme en otras cosas que no tenían que ver con el trabajo sexual y me di cuenta de que me había acostumbrado. El porno se había convertido simplemente en un trabajo con el cual llegar a fin de mes. En ese sentido, necesitaba dejar de rodar.

¿Hasta cuándo crees que vivirás con la etiqueta de haber sido actriz porno?

Creo que aún tiene que pasar algo de tiempo para que la gente me desvincule de la etiqueta. Pero lo entiendo. Al fin y al cabo, cuando alcanzas cierto nivel de reconocimiento dentro de un área, es complicado convencer a la gente de que también eres válido en otras. Al tiempo.

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¿Qué recuerdo te queda de aquella etapa? Hipótesis: ¿volverás actuando o dirigiendo?


En el terreno personal, ser actriz porno me ha hecho muy fuerte. No tanto por participar o no en la industria, sino por sufrir de forma constante la presión social. Tener que enfrentarme a tantos estigmas, estereotipos y prejuicios. Las polémicas constantes en Twitter por defender mi discurso, los debates con feministas abolicionistas… Me he enfrentado a muchas piedras y eso me ha endurecido. También podría haberme destrozado, pero no ha sido así. En el fondo lo veo como una prueba de que tengo muy claros mis valores y sé cómo luchar por ellos.

Aparte de eso, sigo pensando que la industria del cine X es extremadamente precaria y necesita un cambio urgente tanto en forma como en contenido. Muchas personas parecen pensar que la mejor opción para eliminar la precariedad es abolir el trabajo en sí mismo. Algo así como cortar por lo sano: «Si no hay porno, no hay problema. Si no hay putas, no hay problema». Yo opino que para acabar con la precariedad hay que proteger los derechos de las trabajadoras sexuales reconociendo su trabajo como un empleo legítimo.

Contestando a tu pregunta, sí, estoy encantada de volver a participar en el porno siempre y cuando sea en las condiciones adecuadas. Hay productoras a las que tengo mucho cariño por la calidad de su trabajo o su trato con los performers, y no tendría ningún problema en trabajar con ellos. Pero dudo que el porno vuelva a ser mi trabajo principal.

Perdona que vuelva al cine X, pero ya sabes: si un futbolista deja el fútbol y se dedica a otra cosa, seguiremos preguntándole por el fútbol. ¿Qué es lo peor del porno o lo que hay que mejorar? Eres una activista del sector.

Siempre me ha resultado complicado hablar de lo peor del porno porque siento que mis experiencias van a ser usadas por las personas que quieren abolir el trabajo sexual, tergiversando mis palabras en su beneficio. Por este motivo nunca he sido demasiado abierta a la hora de contar malas experiencias en primera persona y siento que por ello la gente piensa que he sido una privilegiada dentro de la industria, que no he tenido disgustos ni he sufrido. Como si hubiese estado en una burbujita, alejada del mundo y sin darme cuenta de la realidad del negocio en el que he participado durante tantos años. «Como si Carmen Lomana nos viniese a hablar de la crisis», me decían el otro día por Twitter. Todo muy paternalista, muy condescendiente. «Amarna no es representativa porque ella es una privilegiada».

Y me da rabia; y, desde luego, me resulta frustrante. Hordas de teóricas contándome de qué va el trabajo sexual. Como si hubiesen vivido el backstage de un strip club, conocido a una puta de calle o vivido la precariedad de un festival de cine porno. Como si tuviesen la más mínima idea de cómo son los intríngulis de este negocio. Habrá muchas que se habrán informado, por supuesto. Pero siento que la mayoría de personas que me atacan deberían escuchar más y teorizar menos sobre la vida de las trabajadoras sexuales. Escuchad sus experiencias y después, si queréis, forjaos una opinión sobre qué implica este trabajo.

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Volviendo a tu pregunta, para mí lo peor del porno es la presión social. Tener que enfrentarte cada día de tu vida a los paternalismos, las miradas de pena o las acusaciones constantes. Que ciertas ramas del feminismo te acusen de hacerle daño al movimiento por ser trabajadora sexual. Que te llamen privilegiada por tener presencia en los medios e intenten explicarte de forma reiterativa y condescendiente el trabajo al que llevas dedicándote toda tu vida, como si tú no tuvieses la suficiente cabeza como para haberte dado cuenta a estas alturas de qué va la cosa.

Eso es, con diferencia, lo peor que me ha dado el porno. También ha sido un trabajo precario. He currado muchas horas en condiciones que, vistas con perspectiva, no tenían pies ni cabeza. Jornadas interminables, remuneraciones penosas… Me he peleado con agentes por intentar hacer valer mis derechos y muchas veces he cedido en situaciones que no me hacían gracia por simple frustración.

Supongo que como en cualquier trabajo precario, con la diferencia de que aquí no tenemos cómo reclamar porque no se nos reconoce como trabajadores. Nuestros derechos se vulneran con mucha facilidad y este negocio se convierte en un caldo de cultivo para las personas que quieren aprovecharse. No porque el porno sea malo per se, sino porque las condiciones en las que trabajamos nos hacen vulnerables. Y los de arriba lo saben. Lo que hace falta es que el trabajo sexual se reconozca como un empleo y se ofrezcan a sus trabajadores los mismos derechos que a cualquier otro trabajador. Tan simple y sencillo como eso: dar voz a las trabajadoras sexuales, ofrecerles derechos y protección mientras apoyamos el cambio y la innovación dentro de la industria.

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¿Sabes ya por qué sorprende tanto que alguien que se ha dedicado al porno sepa más de literatura, por ejemplo, que algunos críticos?

Prejuicios, supongo. Igual que la gente piensa que las modelos no tienen cabeza o que para sacarte una ingeniería tienes que ser inteligentísimo.

¿Sigues siendo una psiconáutica? ¿Más libros a la vista?

¡Por supuesto, psiconáutica siempre! (Risas). De hecho, estoy en mitad de una campaña de Patreon para reeditar mi primer libro, Manual de psiconáutica, después de que el impresentable de mi editor se diese a la fuga debiéndonos dinero a los autores.

Y contestándote, sí, hay más libros a la vista. Tengo muchas ganas de escribir mis ideas sobre feminismo, pero soy consciente de que estoy en un momento de evolución y mis creencias están en proceso de cambio. Prefiero que reposen un poco antes de escribirlas.

¿Cómo llevas la fama?

Pues con bastante desidia, la verdad. Ser un personaje mediático me ha hecho darme cuenta de la pereza que me da la fama. Reflexiono mucho sobre este tema y cómo endiosamos o humillamos a personas que no conocemos de nada basándonos en una opinión sesgada que nos llega a través de terceros. Lees un par de titulares, media entrevista y ya tienes una opinión forjada sobre tal o cual personaje público ¡Muy loco!

Creo que mucha gente que no se ha parado a investigar piensa que soy gilipollas. Y creo que yo también lo pensaría, viendo los titulares y artículos que se publican sobre mí. Si queremos realmente conocer el discurso de un personaje público hay que aprender a no creerse todo lo que dicen los medios e intentar rascar un poco más allá de la superficie.

Intento ser fiel a mí misma por encima de lo que la gente diga de mí. Aunque a veces es complicado y, obviamente, me afecta la opinión pública cuando tengo días malos. Recibo mucho odio, a veces me da hasta un poco de miedo. También me resulta increíble ver la repercusión que tienen actos a los que yo no doy ninguna importancia, como escribir un tuit antes de irme a dormir en mitad de un camping y levantarme siento trending topic. Que los periódicos se hagan eco de cosas tan absurdas como que estoy en tal o cual ciudad. O que he ido a la tele con las uñas mal pintadas. Yo pienso: ¿y a quién le importa esto?

La fama también tiene una parte buena. Es espectacular recibir mensajes de personas que no me conocen de nada diciendo que mi discurso les ha dado fuerzas. Darme cuenta de que hay gente allá fuera que se ve representada en lo que digo. Este nivel de repercusión a veces también me abruma, porque yo no me siento un referente ni un modelo a seguir.

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¿Dónde te pillamos ahora y cuáles han sido tus mejores viajes? 


Escribo esto desde St. Mary, un pueblo a la entrada de Glacier National Park, en Montana, USA. Hace diez días que salí de Los Ángeles con mi amiga Caro rumbo a Canadá. La idea es visitar los estados del noroeste hasta llegar a Vancouver y de ahí volver a bajar en línea recta, yo sola, hasta Nevada. El mes que viene iré al mejor festival del mundo mundial ¡Burning Man! Y, en cuanto a mis mejores viajes… Nueva Zelanda y Australia me gustaron mucho porque era muy joven y casi muero un par de veces. Fue toda una aventura.
 Por otra parte, viajar por Estados Unidos está siendo muy interesante. Sobre todo, porque tengo la libertad de poder llevar mi furgoneta y explorar cada estado con calma y sin restricciones, trabajando desde cualquier lugar donde pueda encontrar wifi.

¿A qué dedicas el tiempo libre? ¿Qué es lo que adoras hacer?


Me encanta leer. Soy experta en recopilar datos absurdos en mi cerebro que sé que no usaré para nada, como que las chinchillas se bañan en arena o que hubo tres emperadores romanos nacidos en España. Estoy obsesionada con la productividad y paso más tiempo del que me gustaría confesar organizando y clasificando cosas. Analizo de qué manera puedo tardar cinco segundos menos en hacerme el café por las mañanas. Me gusta mucho aprender cosas nuevas.

Y sí, soy un poquito-bastante excéntrica. Me gusta escuchar música latina, ir a tiendas de segunda mano y arreglar objetos antiguos. Me relaja mirar vídeos en YouTube de erizos bañándose. También adoro todo lo que tenga que ver con la creación artística. Sobre todo, hago collages y scrapbooks de mis viajes. Llevo muchos años haciendo fotografía analógica –Polaroids y cámaras desechables– y escribo bastante, sobre todo, poesía. Y, por supuesto, ¡viajar! Como sea y donde sea. Adoro las proposiciones extrañas, los planes locos y los viajes improvisados. Dormir en tienda de campaña. Cocinar en el fuego. Volver a la civilización después de una ruta larga y descubrir lo guay que es tener agua caliente.

La libertad –en todos los sentidos– es para ti…

Parafraseando a Joplin: «Freedom is just another word for nothing left to lose»… La libertad es saber que estas tomando tus propias decisiones, sean buenas o malas, y sin importar que acaben en desastre o felicidad. Pocas personas son verdaderamente dueñas de su vida. Para mí, eso es la libertad: saber que estoy haciendo lo que quiero porque yo lo he decidido.

Incombustible, heterodoxa y auténtica. Sí, Amarna Miller (Madrid, 1990) ha conseguido ese sueño acaso universal de la libertad plena. Hace lo que quiere, gobierna sus decisiones y dibuja su rumbo con mucho arte. Viaja en furgoneta, lo graba y nos lo cuenta con su genuino desparpajo desde diversas redes y plataformas, mostrando su lado más creativo, sus reflexiones e inquietudes.

En Yorokobu hemos conversado con la célebre licenciada en Bellas Artes a quien medio mundo conoce por haber sido estrella del cine X. Preguntamos por casi todo: la industria pornográfica, su nueva vida, la fama, el activismo, sus alegrías y desvelos, los productos que vende o los canales donde podemos seguirla. Con ella parece que no hay tabúes y, valga la osadía, la entrevista ha quedado tan interesante como larga… Pero –que conste en acta– la culpa de todo la tiene Amarna Miller.

¿Quién es a día de hoy Amarna Miller?

¡Pregunta complicada! Estoy en un momento de transición personal y profesional. Dejar de trabajar en el porno ha significado cerrar un capítulo de mi vida que ha durado ocho años. ¡Prácticamente toda mi vida adulta! En estos momentos estoy centrando mis esfuerzos en compartir mis ideas y mi forma de vida a través de mis artículos, las redes sociales (especialmente Instagram y Youtube) y mi página de Patreon.

Hablo de las cosas que más me interesan: ecología y sostenibilidad, creación artística, viajes, feminismo y superación personal. Si tuviese que definirme de alguna manera sería como creadora de contenido digital y creativa estratégica. Además, aunque ya no me dedique al porno, sigo muy enfocada en mi faceta como activista, dando charlas y escribiendo artículos y guías que arrojen luz sobre la importancia de seguir luchando por los derechos de las trabajadoras sexuales.

En el terreno personal también estoy en un momento de cambio. Llevo ya un año y medio viviendo en mi furgoneta mientras recorro Estados Unidos y, aunque me encanta este estilo de vida, me estoy planteando seriamente venderla y volver a España. Al menos durante un tiempo.

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¿Qué tal estás tras aquel accidente de hace un año en moto? ¿Te cambió de algún modo la forma de ver la vida?


Estoy mucho mejor. He perdido algo de movilidad en el hombro y tengo un par de cicatrices bien chulas, pero, aparte de eso, estoy completamente recuperada. El accidente me sirvió para poner los pies en la tierra, en muchos sentidos. Siempre he sido una persona muy temeraria, muy adicta a la adrenalina y a estar fuera de mi zona de confort. Muchas veces me he pasado de la raya, siempre sin consecuencias… Hasta que tuve el accidente. Creo que ahora me siento mucho más calmada. Más prudente. Además, estar en el hospital, y después en silla de ruedas, me dio mucho tiempo para reflexionar sobre mis prioridades.

He pasado muchos años de mi vida trabajando sin parar y exponiendo mi intimidad y mis pensamientos de forma muy abierta. Soy una absoluta workaholic, siempre pensando en el próximo movimiento, muchas veces a costa de no disfrutar del presente. Y no es que me parezca algo malo per se, pero me estaba drenando anímicamente. Durante los dos meses que estuve sin trabajar después del accidente comprendí que había estado forzando la maquinaria.

Desde entonces estoy intentando trabajar menos horas y centrarme en proyectos de más calidad, que realmente me apetezca hacer. Dejé de escribir para varias publicaciones y me quedé únicamente con las que me dejan libertad creativa; abrí la página de Patreon, dejé de conceder entrevistas… Y me metí en la tarea infinita de buscar una imagen de marca que representase a esta nueva Amarna.

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¿Y cómo es este nuevo proyecto?

¡Ah, nuevos proyectos! Hace apenas unas semanas saqué el Manifesto Amarna, un video de un minuto en el que hablo de quién soy y de las cosas en las que creo. En muchos trabajos en los que he participado me he sentido como una marioneta, y ha sido muy frustrante. El Manifesto nace con la idea de presentar a la Amarna de verdad, casi como una forma de empoderamiento. «Aquí estoy, esto es en lo que creo». La directora –Tessa Doniga, de Fragmento Universo– cogió la idea al instante y entre las dos trabajamos muy duro para sacar adelante este proyecto.

Además, aprovechando el estreno del vídeo hice pública mi tienda online, en la que vendo camisetas, ropa interior… Siempre me he sentido atraída por la idea de diseñar ropa y ya era hora de ponerme con ello.

Utilizando las polémicas en las que me veo envuelta cada dos por tres, utilicé el hashtag ‘La culpa de todo la tiene Amarna Miller’, creado hace unos meses por mis seguidores en redes después de que una horda de personas me atacase por Twitter, para imprimirlo en las camisetas. Casi como una manera de reírme de mí misma, y de las controversias constantes en las que me veo involucrada… También estoy muy enfocada en sacar adelante mi página de Youtube y mi perfil de Patreon. Youtube me permite compartir partes de mi vida sobre las que normalmente no me preguntan en las entrevistas, pero que creo que pueden ser interesantes para mis seguidores: viajar y vivir en la furgo, existir con lo mínimo posible…

Y ya por último… ¡Patreon! Hace apenas unos meses que empecé a publicar contenido en esta plataforma, y estoy absolutamente encantada. Así, resumiendo mucho, Patreon es una página de micromecenazgo que ayuda a creadores a conseguir presupuesto y recursos para llevar a cabo sus proyectos. Lo mejor de esta red es que puedo concentrarme en crear contenido de calidad sin la presión de tener que monetizarlo. Esto me da mucha libertad a la hora de elegir los temas sobre los que quiero hablar y la manera de tratarlos. Puedo ser polémica, y no tengo que recortar mis artículos para que encajen en la línea editorial del medio que los publica ¡Información libre! Además, permite que una gran parte de mi trabajo sea público y gratuito.

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Lo explicas en tus redes, en la web… Pero cuando digo que Amarna Miller está en Patreon, mucha gente me pregunta: ¿Cómo es eso, como un crowdfunding?

Más o menos. Patreon es una plataforma parecida a Kickstarter o Verkami, pero con la diferencia de que apoyas el trabajo de un creador, no un proyecto en concreto.
Los usuarios te apoyan mensualmente con la cantidad de dinero que ellos decidan a partir de un dólar, y a cambio reciben una serie de recompensas.

Por ejemplo, acceso a contenido exclusivo como artículos o reflexiones, postales, fotos polaroids de los lugares que visito, conversaciones grupales en las que hablo con mis usuarios…

Es mucho más directo y personal que Twitter, Instagram o Facebook. En gran parte porque somos muchos menos. Además, voy poniendo metas, como por ejemplo reeditar mi primer libro o escribir la Guía responsable para hablar del trabajo sexual en las redes.

¿Qué temas tienes en mente para comentar en Patreon?

Escribir la guía ha sido un soplo de aire fresco. Me he reunido con asociaciones de trabajadoras sexuales, he hablado con prostitutas y he escuchado sus exigencias, lo que realmente piden a los medios de comunicación. De qué manera quieren ser tratadas.

Me he quedado tan contenta con el resultado y la acogida de este proyecto. Sería interesante continuar haciendo una serie de guías hablando de temas relacionados con el trabajo sexual. Prácticamente todas las semanas recibo mensajes de chicas que quieren empezar en la industria del cine X. Lamentablemente, en internet apenas hay información al respecto y muchas personas se sienten perdidas.

El estigma y la desinformación hacen que sea relativamente fácil caer en trampas, empezar a rodar con productoras que realmente no te gustan o tropezar con agentes abusivos. Con la idea evitar situaciones peligrosas he decidido que mi siguiente guía en Patreon esté orientada a ayudar a las chicas que quieran empezar en la industria pornográfica, ofreciendo información veraz, consejos e ideas…

Contar lo que me hubiese gustado que me dijeran cuando yo empecé, avisar de los riesgos que conlleva convertirte en actriz porno y romper los estereotipos que giran alrededor de este negocio. Y, por supuesto, estará colgada online de forma gratuita.

¿Qué reacción estás percibiendo ante tu nueva vida creativa tras el porno?

Nadie que me conozca está sorprendido. Siempre he sido una persona creativa y con muchos proyectos. La única diferencia es que hasta ahora no había decidido sacar a la luz esa faceta de mi personalidad. También creo que el ser actriz porno se lo comía todo…

Es una parte de mi vida que es llamativa y despierta el morbo del espectador, así que los medios le han dado mucho bombo. Solo la gente cercana o mis seguidores más fieles han sabido a qué otras cosas me he dedicado durante estos años. Para el resto de España soy simplemente una actriz porno. Es comprensible.

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Amarna, en tu línea de negocio, ¿cómo diseñas tu ropa, qué buscas en tus productos?

Trabajé con una diseñadora a la hora de buscar una línea estilística que pegase con esta nueva etapa. Una manera visual de representar el momento de transición en el que me encuentro. Fresca, dinámica, joven, pero a la vez rompedora, que mezclase a la Amarna dulce con ese lado luchador y activista.

Con esta idea en mente dimos con una paleta de colores potentes donde predominan los degradados y una tipografía rota que asemeja el efecto glitch. Una vez tuve clara esta línea estilística empezó lo duro… Aplicarla a mi canal de Youtube, mis imágenes en redes, newsletter, notas de prensa ¡Y la línea de ropa! (Risas.)

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¿Por qué este cambio vital? ¿Lo necesitabas, era un sueño pendiente, algo espontáneo?

No tengo claro si esto es un cambio de rumbo vital o simplemente ganas de mostrar otras partes de mi vida que no tienen tanto que ver con la sexualidad. Vengo de una educación estricta y me ha costado mucho romper con los convencionalismos y lo que se esperaba de mí.

Quiero poder lanzar allá afuera la idea de que debemos ser nosotros mismos los que construyamos nuestro futuro y nuestra felicidad. En mi caso personal, participar en el porno fue un resultado de este leit motiv vital, pero creo que la parte más importante de mi discurso nunca ha tenido que ver con el trabajo sexual, sino con perseguir la libertad de vivir la vida que realmente quieres.

No es un cambio de rumbo… Más bien, una transición. Una metamorfosis. Hurgar un poquito más allá de la superficie. Siempre he dicho que dejaría el porno en el momento en que ya no me hiciese feliz, y eso es exactamente lo que ha pasado. Empecé a centrarme en otras cosas que no tenían que ver con el trabajo sexual y me di cuenta de que me había acostumbrado. El porno se había convertido simplemente en un trabajo con el cual llegar a fin de mes. En ese sentido, necesitaba dejar de rodar.

¿Hasta cuándo crees que vivirás con la etiqueta de haber sido actriz porno?

Creo que aún tiene que pasar algo de tiempo para que la gente me desvincule de la etiqueta. Pero lo entiendo. Al fin y al cabo, cuando alcanzas cierto nivel de reconocimiento dentro de un área, es complicado convencer a la gente de que también eres válido en otras. Al tiempo.

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¿Qué recuerdo te queda de aquella etapa? Hipótesis: ¿volverás actuando o dirigiendo?


En el terreno personal, ser actriz porno me ha hecho muy fuerte. No tanto por participar o no en la industria, sino por sufrir de forma constante la presión social. Tener que enfrentarme a tantos estigmas, estereotipos y prejuicios. Las polémicas constantes en Twitter por defender mi discurso, los debates con feministas abolicionistas… Me he enfrentado a muchas piedras y eso me ha endurecido. También podría haberme destrozado, pero no ha sido así. En el fondo lo veo como una prueba de que tengo muy claros mis valores y sé cómo luchar por ellos.

Aparte de eso, sigo pensando que la industria del cine X es extremadamente precaria y necesita un cambio urgente tanto en forma como en contenido. Muchas personas parecen pensar que la mejor opción para eliminar la precariedad es abolir el trabajo en sí mismo. Algo así como cortar por lo sano: «Si no hay porno, no hay problema. Si no hay putas, no hay problema». Yo opino que para acabar con la precariedad hay que proteger los derechos de las trabajadoras sexuales reconociendo su trabajo como un empleo legítimo.

Contestando a tu pregunta, sí, estoy encantada de volver a participar en el porno siempre y cuando sea en las condiciones adecuadas. Hay productoras a las que tengo mucho cariño por la calidad de su trabajo o su trato con los performers, y no tendría ningún problema en trabajar con ellos. Pero dudo que el porno vuelva a ser mi trabajo principal.

Perdona que vuelva al cine X, pero ya sabes: si un futbolista deja el fútbol y se dedica a otra cosa, seguiremos preguntándole por el fútbol. ¿Qué es lo peor del porno o lo que hay que mejorar? Eres una activista del sector.

Siempre me ha resultado complicado hablar de lo peor del porno porque siento que mis experiencias van a ser usadas por las personas que quieren abolir el trabajo sexual, tergiversando mis palabras en su beneficio. Por este motivo nunca he sido demasiado abierta a la hora de contar malas experiencias en primera persona y siento que por ello la gente piensa que he sido una privilegiada dentro de la industria, que no he tenido disgustos ni he sufrido. Como si hubiese estado en una burbujita, alejada del mundo y sin darme cuenta de la realidad del negocio en el que he participado durante tantos años. «Como si Carmen Lomana nos viniese a hablar de la crisis», me decían el otro día por Twitter. Todo muy paternalista, muy condescendiente. «Amarna no es representativa porque ella es una privilegiada».

Y me da rabia; y, desde luego, me resulta frustrante. Hordas de teóricas contándome de qué va el trabajo sexual. Como si hubiesen vivido el backstage de un strip club, conocido a una puta de calle o vivido la precariedad de un festival de cine porno. Como si tuviesen la más mínima idea de cómo son los intríngulis de este negocio. Habrá muchas que se habrán informado, por supuesto. Pero siento que la mayoría de personas que me atacan deberían escuchar más y teorizar menos sobre la vida de las trabajadoras sexuales. Escuchad sus experiencias y después, si queréis, forjaos una opinión sobre qué implica este trabajo.

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Volviendo a tu pregunta, para mí lo peor del porno es la presión social. Tener que enfrentarte cada día de tu vida a los paternalismos, las miradas de pena o las acusaciones constantes. Que ciertas ramas del feminismo te acusen de hacerle daño al movimiento por ser trabajadora sexual. Que te llamen privilegiada por tener presencia en los medios e intenten explicarte de forma reiterativa y condescendiente el trabajo al que llevas dedicándote toda tu vida, como si tú no tuvieses la suficiente cabeza como para haberte dado cuenta a estas alturas de qué va la cosa.

Eso es, con diferencia, lo peor que me ha dado el porno. También ha sido un trabajo precario. He currado muchas horas en condiciones que, vistas con perspectiva, no tenían pies ni cabeza. Jornadas interminables, remuneraciones penosas… Me he peleado con agentes por intentar hacer valer mis derechos y muchas veces he cedido en situaciones que no me hacían gracia por simple frustración.

Supongo que como en cualquier trabajo precario, con la diferencia de que aquí no tenemos cómo reclamar porque no se nos reconoce como trabajadores. Nuestros derechos se vulneran con mucha facilidad y este negocio se convierte en un caldo de cultivo para las personas que quieren aprovecharse. No porque el porno sea malo per se, sino porque las condiciones en las que trabajamos nos hacen vulnerables. Y los de arriba lo saben. Lo que hace falta es que el trabajo sexual se reconozca como un empleo y se ofrezcan a sus trabajadores los mismos derechos que a cualquier otro trabajador. Tan simple y sencillo como eso: dar voz a las trabajadoras sexuales, ofrecerles derechos y protección mientras apoyamos el cambio y la innovación dentro de la industria.

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¿Sabes ya por qué sorprende tanto que alguien que se ha dedicado al porno sepa más de literatura, por ejemplo, que algunos críticos?

Prejuicios, supongo. Igual que la gente piensa que las modelos no tienen cabeza o que para sacarte una ingeniería tienes que ser inteligentísimo.

¿Sigues siendo una psiconáutica? ¿Más libros a la vista?

¡Por supuesto, psiconáutica siempre! (Risas). De hecho, estoy en mitad de una campaña de Patreon para reeditar mi primer libro, Manual de psiconáutica, después de que el impresentable de mi editor se diese a la fuga debiéndonos dinero a los autores.

Y contestándote, sí, hay más libros a la vista. Tengo muchas ganas de escribir mis ideas sobre feminismo, pero soy consciente de que estoy en un momento de evolución y mis creencias están en proceso de cambio. Prefiero que reposen un poco antes de escribirlas.

¿Cómo llevas la fama?

Pues con bastante desidia, la verdad. Ser un personaje mediático me ha hecho darme cuenta de la pereza que me da la fama. Reflexiono mucho sobre este tema y cómo endiosamos o humillamos a personas que no conocemos de nada basándonos en una opinión sesgada que nos llega a través de terceros. Lees un par de titulares, media entrevista y ya tienes una opinión forjada sobre tal o cual personaje público ¡Muy loco!

Creo que mucha gente que no se ha parado a investigar piensa que soy gilipollas. Y creo que yo también lo pensaría, viendo los titulares y artículos que se publican sobre mí. Si queremos realmente conocer el discurso de un personaje público hay que aprender a no creerse todo lo que dicen los medios e intentar rascar un poco más allá de la superficie.

Intento ser fiel a mí misma por encima de lo que la gente diga de mí. Aunque a veces es complicado y, obviamente, me afecta la opinión pública cuando tengo días malos. Recibo mucho odio, a veces me da hasta un poco de miedo. También me resulta increíble ver la repercusión que tienen actos a los que yo no doy ninguna importancia, como escribir un tuit antes de irme a dormir en mitad de un camping y levantarme siento trending topic. Que los periódicos se hagan eco de cosas tan absurdas como que estoy en tal o cual ciudad. O que he ido a la tele con las uñas mal pintadas. Yo pienso: ¿y a quién le importa esto?

La fama también tiene una parte buena. Es espectacular recibir mensajes de personas que no me conocen de nada diciendo que mi discurso les ha dado fuerzas. Darme cuenta de que hay gente allá fuera que se ve representada en lo que digo. Este nivel de repercusión a veces también me abruma, porque yo no me siento un referente ni un modelo a seguir.

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¿Dónde te pillamos ahora y cuáles han sido tus mejores viajes? 


Escribo esto desde St. Mary, un pueblo a la entrada de Glacier National Park, en Montana, USA. Hace diez días que salí de Los Ángeles con mi amiga Caro rumbo a Canadá. La idea es visitar los estados del noroeste hasta llegar a Vancouver y de ahí volver a bajar en línea recta, yo sola, hasta Nevada. El mes que viene iré al mejor festival del mundo mundial ¡Burning Man! Y, en cuanto a mis mejores viajes… Nueva Zelanda y Australia me gustaron mucho porque era muy joven y casi muero un par de veces. Fue toda una aventura.
 Por otra parte, viajar por Estados Unidos está siendo muy interesante. Sobre todo, porque tengo la libertad de poder llevar mi furgoneta y explorar cada estado con calma y sin restricciones, trabajando desde cualquier lugar donde pueda encontrar wifi.

¿A qué dedicas el tiempo libre? ¿Qué es lo que adoras hacer?


Me encanta leer. Soy experta en recopilar datos absurdos en mi cerebro que sé que no usaré para nada, como que las chinchillas se bañan en arena o que hubo tres emperadores romanos nacidos en España. Estoy obsesionada con la productividad y paso más tiempo del que me gustaría confesar organizando y clasificando cosas. Analizo de qué manera puedo tardar cinco segundos menos en hacerme el café por las mañanas. Me gusta mucho aprender cosas nuevas.

Y sí, soy un poquito-bastante excéntrica. Me gusta escuchar música latina, ir a tiendas de segunda mano y arreglar objetos antiguos. Me relaja mirar vídeos en YouTube de erizos bañándose. También adoro todo lo que tenga que ver con la creación artística. Sobre todo, hago collages y scrapbooks de mis viajes. Llevo muchos años haciendo fotografía analógica –Polaroids y cámaras desechables– y escribo bastante, sobre todo, poesía. Y, por supuesto, ¡viajar! Como sea y donde sea. Adoro las proposiciones extrañas, los planes locos y los viajes improvisados. Dormir en tienda de campaña. Cocinar en el fuego. Volver a la civilización después de una ruta larga y descubrir lo guay que es tener agua caliente.

La libertad –en todos los sentidos– es para ti…

Parafraseando a Joplin: «Freedom is just another word for nothing left to lose»… La libertad es saber que estas tomando tus propias decisiones, sean buenas o malas, y sin importar que acaben en desastre o felicidad. Pocas personas son verdaderamente dueñas de su vida. Para mí, eso es la libertad: saber que estoy haciendo lo que quiero porque yo lo he decidido.

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Opiniones 9
  • ¡¡¡Hola!!! ¿Quieres ser un miembro de los grandes illuminati y comenzar a recibir 5,000,000.00USD mensuales y ser popular entre otros y tener riquezas y fama esta es la única oportunidad de ser de los illuminati … Fui enviado por el alto jefe masón para traer 52 miembros en los illuminati, he obtenido 32, así que estamos buscando 20, así que intenta y se una de las veinte personas para ser rico y famoso, WhatsApp nosotros no; +17742175170 o puedes contactarnos por correo electrónico (david.bird306 @ gmail.com) ¡¡Para que podamos comenzar el proceso de unión !!!

  • Te he descubierto hace pocos días, por ese minuto en el que pones a la triste sociedad entera a caer de un burro y que compartí gustosamente en Facebook. Desde entonces, te he buscado y encontrado en distintos portales, desde xhamster hasta Twitter, pasando por YouTube. Pero me queda aún mucho camino por recorrer con tantos enlaces!! Ya tendré tiempo para comentar algunos de tus trabajos, pues ésto ha sido solo el inicio, el descubrimiento de la existencia de una persona deliciosa, fuerte y con criterio y me encanta encontrar a alguien que, pese a su juventud, piensa como yo, ya con 70… Es todo un placer empezar a conocerte. Pienso disfrutar mucho de todas tus experiencias, opiniones y creaciones. Iré buscando tus trabajos editados y me encantaría localizar tus poemas. Un beso supercariñoso, niña!!!

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