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8 de marzo 2012    /   CINE/TV
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American Horror Story: catálogo de miedos modernos

8 de marzo 2012    /   CINE/TV     por          
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¿Te gustan las historias de miedo? Acompáñame por los recovecos de American Horror Story. Encontrarás fantasmas, locos con hachas, vecinos siniestros y monstruos en las sombras. Pero American Horror Story es más que sustos y sangre: es un drama contemporáneo. La serie habla de nosotros, de nuestro tiempo, de nuestras carencias e incertidumbres.

¡Cuidado con seguir! Quizá hay cosas que  no quieras saber…

Las historias que nos inquietan están protagonizadas por las víctimas, no por los monstruos. ¿Podemos sentirnos identificado con un psicópata con una sierra mecánica? Quizá, a veces… Pero probablemente te sentirás más identificado con una persona corriente como tú. Por eso, los creadores de American Horror Story escogen a la familia Harmon —una familia convencional— y escarba en ella y en cada uno de sus miembros. Los monstruos son los miedos, las frustraciones y los deseos mal canalizados que toman forma.

—Lo que sea que le atormenta, la casa lo sabe. Va a usarlo en su contra —dice Larry «Caraquemada» al padre de familia.

Además de una familia, ¿qué otros ingredientes necesita una historia de miedo para que nos haga pensar cuando apaguemos la luz?

UN ENTORNO DESCONOCIDO

Una casa en el campo o un velero en alta mar pueden servir como partida para una historia de terror. Pero también puedes sentirte aislado entre millones de personas. ¿Verdad que has sentido que la ciudad puede ahogarte? Y más aún, cuando no conoces esa ciudad. Es un problema para los Harmon. Atrás dejan amigos, compañeros de trabajo y otros familiares.

LA FAMILIA ES UN ASCO

La familia Harmon no es una familia feliz. Las traiciones, los desengaños y las promesas incumplidas están separando a sus miembros. Si no puedes contar con los demás, y tampoco con tu familia, ¿qué haces con tus pensamientos? Tienes que tragártelos. Cuidado con lo que piensas.

LA OBSESIÓN

Una adicción o una obsesión puede controlar tu tiempo,  arruinarte, destruir la confianza en ti mismo y apartarte de tus seres queridos. Ben Harmon lo sabe: su cabeza está llena de fantasías sexuales. Lo terrible, es que Ben Harmon es psiquiatra, pero no puede curarse a sí mismo. Cambiar de ciudad no es una solución. Y la casa lo sabe. Los fantasmas juegan con los deseos de Ben para acercarlo aún más al abismo.

LA FRUSTRACIÓN

Vivien es un ama de casa que pasa el día encerrada en casa. Si no te gusta vivir encerrado en tu habitación, no pisar la calle puede amargarte.

Vivien soporta la rutina de la limpieza de una casa que se cae a trozos, mientras se consume por dentro recordando la traición de su esposo. Ella desea que todo «vuelva a la normalidad», a ese momento «antes de», pero hay cosas difíciles de olvidar. Lo peor, es que piensa que la historia se repita porque no se siente atractiva para su esposo.

La casa complace a Vivien, pero el precio será elevado.

LA INCOMPRENSIÓN

Violet odia a sus padres: por culpa de ellos ha dejado atrás a sus amigos, y el nuevo instituto le resulta hostil. Para Violet, la muerte resulta más atractiva que la vida. Si al menos alguien la escuchara… La casa la escucha…

LA CRISIS

La historia de los Harmon también es la historia de la crisis. Han invertido todo su dinero en la casa encantada y no pueden irse de alquiler. ¿Vivir en la casa maldita o vivir en la calle? Por supuesto que ponen la casa a la venta, pero el mercado inmobiliario está estancado.

La única fuente de ingresos es el consultorio psiquiátrico de Ben —en la misma casa—, pero ir al psiquiatra se ha convertido en un lujo.

Ben, Vivian y Violet, tres personas encerradas en sí mismas, en una ciudad deshumanizada, con un futuro económico incierto, que se envenenan con sus pensamientos.

American Horror Story no es una historia americana de horror; es el drama de la gente corriente de un mundo globalizado.

¿Te gustan las historias de miedo? Acompáñame por los recovecos de American Horror Story. Encontrarás fantasmas, locos con hachas, vecinos siniestros y monstruos en las sombras. Pero American Horror Story es más que sustos y sangre: es un drama contemporáneo. La serie habla de nosotros, de nuestro tiempo, de nuestras carencias e incertidumbres.

¡Cuidado con seguir! Quizá hay cosas que  no quieras saber…

Las historias que nos inquietan están protagonizadas por las víctimas, no por los monstruos. ¿Podemos sentirnos identificado con un psicópata con una sierra mecánica? Quizá, a veces… Pero probablemente te sentirás más identificado con una persona corriente como tú. Por eso, los creadores de American Horror Story escogen a la familia Harmon —una familia convencional— y escarba en ella y en cada uno de sus miembros. Los monstruos son los miedos, las frustraciones y los deseos mal canalizados que toman forma.

—Lo que sea que le atormenta, la casa lo sabe. Va a usarlo en su contra —dice Larry «Caraquemada» al padre de familia.

Además de una familia, ¿qué otros ingredientes necesita una historia de miedo para que nos haga pensar cuando apaguemos la luz?

UN ENTORNO DESCONOCIDO

Una casa en el campo o un velero en alta mar pueden servir como partida para una historia de terror. Pero también puedes sentirte aislado entre millones de personas. ¿Verdad que has sentido que la ciudad puede ahogarte? Y más aún, cuando no conoces esa ciudad. Es un problema para los Harmon. Atrás dejan amigos, compañeros de trabajo y otros familiares.

LA FAMILIA ES UN ASCO

La familia Harmon no es una familia feliz. Las traiciones, los desengaños y las promesas incumplidas están separando a sus miembros. Si no puedes contar con los demás, y tampoco con tu familia, ¿qué haces con tus pensamientos? Tienes que tragártelos. Cuidado con lo que piensas.

LA OBSESIÓN

Una adicción o una obsesión puede controlar tu tiempo,  arruinarte, destruir la confianza en ti mismo y apartarte de tus seres queridos. Ben Harmon lo sabe: su cabeza está llena de fantasías sexuales. Lo terrible, es que Ben Harmon es psiquiatra, pero no puede curarse a sí mismo. Cambiar de ciudad no es una solución. Y la casa lo sabe. Los fantasmas juegan con los deseos de Ben para acercarlo aún más al abismo.

LA FRUSTRACIÓN

Vivien es un ama de casa que pasa el día encerrada en casa. Si no te gusta vivir encerrado en tu habitación, no pisar la calle puede amargarte.

Vivien soporta la rutina de la limpieza de una casa que se cae a trozos, mientras se consume por dentro recordando la traición de su esposo. Ella desea que todo «vuelva a la normalidad», a ese momento «antes de», pero hay cosas difíciles de olvidar. Lo peor, es que piensa que la historia se repita porque no se siente atractiva para su esposo.

La casa complace a Vivien, pero el precio será elevado.

LA INCOMPRENSIÓN

Violet odia a sus padres: por culpa de ellos ha dejado atrás a sus amigos, y el nuevo instituto le resulta hostil. Para Violet, la muerte resulta más atractiva que la vida. Si al menos alguien la escuchara… La casa la escucha…

LA CRISIS

La historia de los Harmon también es la historia de la crisis. Han invertido todo su dinero en la casa encantada y no pueden irse de alquiler. ¿Vivir en la casa maldita o vivir en la calle? Por supuesto que ponen la casa a la venta, pero el mercado inmobiliario está estancado.

La única fuente de ingresos es el consultorio psiquiátrico de Ben —en la misma casa—, pero ir al psiquiatra se ha convertido en un lujo.

Ben, Vivian y Violet, tres personas encerradas en sí mismas, en una ciudad deshumanizada, con un futuro económico incierto, que se envenenan con sus pensamientos.

American Horror Story no es una historia americana de horror; es el drama de la gente corriente de un mundo globalizado.

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